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El consumo de butano cae a mínimos en Galicia, donde el gas natural crece un 18%

Bombonas de butano
Bombonas de butano

En 14 años la demanda de bombonas se ha reducido a la mitad, pero el sector se reinventa con nuevos usos e internet

La extensión de las redes de distribución de gas natural ha ido ganando terreno al butano poco a poco. Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el consumo de gas licuado del petróleo (GLP) envasado se encuentra en mínimos. Entre enero y noviembre de 2017, los gallegos consumieron 69.198 toneladas de butano en formatos de más de ocho kilos, una categoría que comprende la tradicional bombona de 12,5 kilos, cuyo precio fija con carácter bimensual el Ministerio de Energía y que actualmente asciende a 14,68 euros. En 2003, el primer año del que hay datos disponibles, la demanda prácticamente doblaba la actual.


Entre tanto, la de gas natural crece año tras año y en 2017 el avance interanual fue del 18%, sobre todo por el despunte de su uso para generar electricidad, pues los ciclos combinados de la comunidad doblaron el consumo por la menor generación hidráulica debido a la sequía. Según los datos facilitados por Enagás, la demanda industrial aumentó un 2,9%, en tanto que la doméstica y de los comercios se expandió un 2%.


Con todo, el escaso desarrollo de las redes de gas natural en el medio rural, debido a que la dispersión geográfica dispara el gasto que conlleva desplegar estas infraestructuras, explica que Galicia sea la tercera comunidad con mayor peso de las bombonas al concentrar el 11,2% de la cuota de mercado del GLP en España, por detrás de Andalucía (35,3%) y Valencia (16,5%). Por el peso de su población, A Coruña y Pontevedra concentran el 74% del consumo en territorio gallego, en tanto que Lugo aglutina el 14 y Ourense, el 12.

Evolución del consumo de butano en Galicia


Las empresas del sector —en el que a la bombona naranja de Repsol le han ido saliendo competidores como Cepsa o Galp— asumen que el consumo se contrae algo cada año como consecuencia de la expansión de las redes de gas natural, aunque dan por seguro que seguirán sirviendo a las viviendas ubicadas en núcleos rurales aislados durante "moitos anos". A esto se suma el hecho constatado de que la gente tira más del GLP en situaciones de dificultad económica. "Coa crise incluso notamos un repunte da demanda de botellas na zona vella de Santiago, porque ao ter contratado o gas natural tiñan que pagar un consumo mínimo", explican desde una firma que surte a la comarca de Compostela, que señala que durante la recesión muchos volvieron a las estufas catalíticas de butano.

CALIENTAPATIOS

También han surgido nuevos usos que han ido amortiguando el batacazo. Un ejemplo son los calientapatios, que se han extendido por las terrazas de bares y restaurantes.


En esta línea, la Asociación Española de Operadores de GLP (Aoglp) apunta también a la utilización del gas en el sector agrícola para "el secado de grano, la quema de rastrojos o la climatización de invernaderos". "La microgeneración de electricidad en zonas aisladas y el respaldo de energías renovables" son otros de los nichos de mercado a los que señala la patronal, que destaca que el próximo satélite en miniatura de la Agencia Espacial Europea estará propulsado por butano. "El GLP ofrece una solución estratégica sin costes fijos y, dada su regulación, de precios ajustados", recalca la organización.


Además, el sector también se ha subido al carro de las nuevas tecnologías, de modo que Repsol ha lanzado una aplicación que permite pedir la bombona online o a través del móvil, innovando también en las formas de pago, consciente del engorro que en ocasiones supone tener que esperar al butanero.

GAS NATURAL

"El rural gallego es hoy en día la asignatura energética pendiente, con un potencial importante por estudiar y valorar que tal vez pase por el desarrollo de tecnologías basadas en gases renovables", constata Raquel Vallejo, la directora de Nedgia Galicia, la nueva marca que concentra el negocio de distribución de Gas Natural Fenosa en la comunidad.


En un contexto en el que el butano, la electricidad y la leña son, por lo general, las únicas alternativas para cocinar y disponer de agua caliente en estas zonas, esta ingeniera de Obras Públicas apunta como "alternativa de futuro" el gas obtenido de desechos orgánicos o aguas residuales que puede "inyectarse directamente a la infraestructura gasista existente".


La responsable de Nedgia Galicia asume que, «aunque está siendo más lento», el acceso al gas natural para los habitantes del campo "no es imposible" y, en este sentido, recalca que la meta del grupo es que "el 82% de los gallegos tengan acceso al servicio en los próximos años". 

Nedgia extenderá en 840 Km su red
Con 297.000 puntos de suministro y 3.200 kilómetros de red en 77 concellos, Nedgia Galicia prevé ampliar el suministro de gas natural en los próximos años "en más de 120.000 puntos", lo que supondrá construir 840 Km de infraestructuras. "El objetivo es llegar a todos los gallegos", señala Raquel Vallejo, la directora del nuevo sello de Gas Natural Fenosa en Galicia, según la cual el 70% de la población tiene acceso a esta fuente. Este año, el servicio llegará a Sarria, Sada, Carballo, A Estrada, Silleda, Verín, A Cañiza y Tomiño. El foco también está puesto en los polígonos industriales.

Carburante para el coche
Nedgia apunta a nuevos usos del gas natural: como carburante de vehículos. Para un coche de gasolina, el ahorro llega al 50%, y es algo inferior en el caso del diésel (30%). Además, contamina menos.

32,6%
Son los hogares españoles que disponen de butano, según la CNMC. Esto es, unos 6 millones.

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