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E para comer... o Camiño Francés

Castro participó en el cierre de la Ruta Gastronómica con Balseiro, Rodeiro, Serrano, Real y los regidores de Triacastela, Sarria, O Pino, Monterroso, Pedrafita y Melide, entre otros. PEPE FERRÍN
Castro participó en el cierre de la Ruta Gastronómica con Balseiro, Rodeiro, Serrano, Real y los regidores de Triacastela, Sarria, O Pino, Monterroso, Pedrafita y Melide, entre otros. PEPE FERRÍN

La Ruta Gastronómica do Camiño Francés cierra su primera edición tras once itinerarios que reivindican productos locales y aspiran a dinamizar la temporada baja

E para comer, o Camiño. La Ruta Gastronómica do Camiño Francés cerró ayer su primera edición reivindicando una peregrinación con etapas que transcurran del queso de Cebreiro a la empanada de anguilas de Portomarín, del vino de la Ribeira Sacra a los melindres de Melide. Es decir, un itinerario culinario a través de los once concellos gallegos que atraviesa la rama francesa del Camino y que, según afirmó la directora de Turismo, Nava Castro, fomenta la desestacionalización de la llegada de visitantes a la comunidad al ofrecer un poderoso incentivo para los meses de otoño e invierno, dentro de un programa que se desarrollará hasta 2020. 

En el almuerzo de clausura en Compostela, Castro afirmó que la gastronomía constituye "o segundo" foco de interés turístico de la ruta jacobea, lo que la convierte en uno de los pilares que, además de "a dinamización das economías dos concellos participantes", propicia "a crecente desestacionalización do Camiño", el cual "está a conseguir medrar de xeito máis intenso durante os meses que non forman parte da tradicional tempada alta". La tendencia queda reflejada en los "máis de 2.400 peregrinos" llegados en este inicio de año, "un 30% máis que en 2017", precisó Castro, acompañada de los delegados territoriales de la Xunta en Lugo y A Coruña, José Manuel Balseiro y Ovidio Rodeiro; el presidente de la Mancomunidade de Concellos Galegos do Camiño Francés y alcalde de Portomarín, Juan Serrano; su homólogo de la Asociación de Hostelería de Lugo, Cheché Real, y numerosos regidores de la mancomunidad. 

La Ruta Gastronómica do Camiño Francés organizó un total de once recorridos culinarios, uno por cada municipio —Pedrafita do Cebreiro, Triacastela, Samos, Sarria, Paradela, Portomarín, Monterroso, Palas de Rei, Melide, Arzúa y O Pino—. Según describió Serrano, fueron once formas de "poñer nomes e apelidos" a una serie de productos y recetas característicos "para que os peregrinos as coñezan" y contribuyan a exportar esta "marca" de calidad. 

Por su parte, Castro avanzó que este conjunto de "experiencias" servirán como ejemplo para "deseñar novas rutas de base gastronómica noutras zonas" de la comunidad con el fin de "poñer en valor" los productos locales, de "impulsar a competitividade do sector primario" y de "axudar ao visitante a descubrir o mellor de Galicia". Estas conclusiones se recogerán en el Plan Enogastronómico que prepara la Xunta y en el que "farase especial énfase" en el vínculo de lo culinario "co resto de elementos diferenciadores" del turismo gallego, avanzó la responsable del departamento autonómico.

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