El 'boom' urbanístico ha provocado un incremento importante de los residuos procedentes de la construcción y la demolición en Galicia, que ya ronda los 2 millones de toneladas anuales. La mayoría de ellos no pasan por ningún tratamiento que permita su recuperación. Atendiendo a los datos de los empresarios del sector que se encargan del reciclaje, apenas un 13% de los restos que se obtienen de forma controlada llega a ser tratado.
Con esta base, la Asociación de Recicladores de residuos de la construcción y demolición (Arcodega), integrada por una quincena de firmas, considera que la mayor parte de estos 2 millones de toneladas se gestiona de forma inadecuada, lo que, además de incumplir las normativas, supone un despilfarro de materiales. Destaca, sin embargo, que de los residuos que entran en las plantas de tratamiento, sólo un 5% es recuperado.
Si la constitución de este colectivo respondió a la necesidad de combatir las escasas cantidades de residuos que llegaban a las plantas de valorización, los datos a día de hoy apuntan a que esta lucha sigue vigente, pese a que van en aumento las superficies industriales destinadas a este tipo de empresas, de carácter público o privado.
44 plantas construídas
En la actualidad está en fase de construcción una planta en el municipio ourensano de Xunqueira de Espadañedo, que supone una inversión de 635.557,37 euros. Hay más proyectos en fase de estudio que se sumarán a las 44 plantas de valorización o eliminación de este tipo de residuos cuya construcción está acabada, atendiendo a los datos de la Consellería de Medio Ambiente. La mayoría, un total de 25, son de iniciativa privada, y del total hay ocho que aún no han empezado a funcionar.
A juicio de los recicladores, las plantas construídas serían suficientes para afrontar los objetivos marcados en materia de tratamiento de este tipo de residuos, que parten de que la valorización se sitúe en el 60%, para seguir a partir de ahí un incremento paulatino que permita alcanzar el 100%.
Sin embargo, no parece que la meta pueda lograrse a corto plazo, a pesar de que la ley obliga a promotores y constructores a gestionarlos, y de que las administraciones deben velar por su cumplimiento.
Capacidad de reciclaje
La distribución por provincias de las plantas de valorización o eliminación de residuos es desigual. Y lo mismo ocurre con la capacidad del vaso de vertido, si bien en conjunto se sitúa en una cifra próxima al escombros generados.
A Coruña acapara casi la mitad de estas instalaciones (hay 21), que a su vez se reparten en 16 concellos. En total, suman una capacidad de casi un millón de metros cúbicos, que equivalen a otras tantas toneladas.
Lugo, de acuerdo con datos facilitados por Medio Ambiente, dispone de doce instalaciones de estas características, distribuidas por diez municipios. En conjunto, la capacidad para la recogida de residuos se sitúa por encima de los 600.000 metros cúbicos.
Cerca se encuentra con Pontevedra, con una capacidad de 538.685 metros cúbicos repartidos en nueve plantas, situadas en ocho concellos. Finalmente, Ourense puede recoger 37.112 metros cúbicos en dos instalaciones
En total, 36 municipios gallegos con equipamientos para el tratamiento de los residuos que genera la construcción y la demolición en la comunidad.
Sin embargo, no todas las instalaciones están en funcionamiento, ya que algunas están aún pendientes de completar los trámites para obtener las autorizaciones, mientras que otras todavía no tienen quien se ocupe de su explotación para empezar a trabajar.
04/05/2008
En principio en el proyecto de toda nueva construcción se debería de contemplar el reciclaje, o reutilización de los residuos que se van a generar. Es mas se debería de obligar como condición para la concesión de la licencia, el depósito del importe del coste de dicho reciclaje. Hasta ahora los constructores y promotores se han escaqueado de emplear unas migajas de sus cuantiosos beneficios en el reciclaje de los residuos que ellos mismos han generado.
Claro si ahora se les va a obligar a hacerlo acusarán a quien lo haga de ir contra el sector. En fin...