La huelga general convocada por Hizbulá y otros partidos de la oposición libanesa ha comenzado con graves incidentes en Beirut, donde un desconocido arrojó un artefacto explosivo sobre una posición militar, hiriendo a dos soldados y tres civiles.
Según la Agencia Nacional de Noticias (ANN), que cita a fuentes policiales, el ataque se produjo en el área de Corniche al Mazra, aunque se desconoce el estado de los heridos.
Partidarios de la oposición, encabezada por el grupo chií, han bloqueado calles y carreteras en Beirut para imponer la huelga decretada por la Confederación General de Trabajadores, cercana a este movimiento, mientras que la situación es de tensa calma en otras regiones.
Una ciudad paralizada
Desde primeras horas de este miércoles, los manifestantes han quemado neumáticos y han colocado barricadas en varias calles de Beirut, así como en los pasos que unen los dos sectores de la capital libanesa, como los puentes Salim Salam, el Ring, Bechara el Jury y otros.
Asimismo, han cerrado la carretera que conduce al aeropuerto internacional Rafic Hariri de Beirut, donde camiones han vertido arena para formar barreras, a las que han añadido neumáticos incendiados.
Las televisiones libanesas mostraron imágenes de hombres armados y enmascarados, mientras que la policía ha puesto alambres de espinos en una calle que conduce a la residencia del líder druso Walid Yumblat, por temor a un ataque.
También se han reforzado las medidas de seguridad alrededor del Banco central del Líbano (BDL) donde se concentrarán los manifestantes, y de los ministerios del Interior y Turismo, frente a la primera institución.
Miedo a la violencia
Existe una gran inquietud en el Líbano a que esta manifestación degenere en violencia, al igual que en enero del año pasado, a pesar del refuerzo de las medidas de seguridad. La manifestación pasará por áreas sensibles beirutíes donde a menudo se producen choques entre partidarios de la oposición y la mayoría parlamentaria anti-siria.
Además se produce en momentos de mucha tensión tras la decisión del Gobierno libanés de acabar con la red de telecomunicaciones de Hizbulá por ser ilegal. La organización ha hecho un llamamiento a sus seguidores para secundar la huelga.
"Debe ser un grito contra la destrucción sistemática por el gobierno de la economía, de la sociedad y de los derechos de los ciudadanos", afirman los responsables del grupo chií. Y anunció que el jueves su máximo dirigente, Hasan Nasrala, responderá a las medidas adoptada por el Ejecutivo libanés.
07/05/2008