“En la llegada del Rally de México, Sebastien Loeb apareció en televisión sin afeitar, desaliñado, y con el peinado sin arreglar. Cuando la FIA le da cobertura mundial de TV hacia millones de espectadores y de niños del mundo es un héroe y un modelo. Todos tenemos un cierto grado de libertad personal, pero esto va demasiado lejos, y alguien debería hablar con él o con su equipo”.
Este correo de Surinder Thatti a Morrie Chandler, ambos altos directivos de la FIA, están en el origen de la polémica desvelada por Le Figaro, según la cual la FIA interntaría boicotear las apariciones mediáticas del cinco veces campeón del mundo de Rallies.
“La única solución que veo es sugerir a ISC [detentora de los derechos comerciales y de retransmisión] y que le den la cobertura obligatoria, pero sin primeros planos y con tiempos reducidos”, fue la respuesta de Chandler, que no tardó en dirigirse a la propietaria de los derechos.
Sin embargo, este 'pudor higiénico' de la FIA encontró un obstáculo en el poco entusiasmo de ISC. “Esa apariencia de hombre duro ha tenido éxito, atrayendo a un nuevo público y dando imagen de un deporte real y rugoso. Tal y como proyectamos nuestros 'héroes' sería un error pedirle a los pilotos que estén siempre aseados”.
Conclusión de Chandler: ''si por vuestra experiencia, considerais que ese apecto es más comercial, pues que así sea”. Todo por el dinero, el hermoso dinero, que diría Le Pen.
Hipocresía y doble moral
El diario francés aprovecha para cuestionar la doble moral de la FIA y de comos sus altos cargos pueden reprocharle a un piloto su aspecto y al mismo tiempo pedir respeto para su presidente envuelto en un fuerte escándalo sexual y xenófobo que dio la vuelta al mundo.
Sobre la moción de confianza de Max Mosley que tendrá lugar el 3 de junio, Le Figaro opina que “quizás Chandler será de aquellos que consideran que ese escándalo puede ser compatible con la presidencia del automovilismo mundial”.
07/05/2008