La Organización de Naciones Unidas ha mostrado su "decepción" con la pasividad mostrada por la Junta Militar birmana al bloquear la entrada de ayuda humanitaria en Myanmar tras la catástrofe causada por el ciclón Nargis.
Entran 3 aviones
Tras cuatro días de férrea resistencia, el Gobierno de Myanmar ha cedido a la presión internacional. La Junta Militar birmana ha permitido el acceso de tres aviones estadounidenses, cargados de toneladas de productos, para asistir a las víctimas del ciclón Nargis.
Tin Win, un oficial de la Junta Militar de Myanmar (antigua Birmania) reconoció este jueves que al menos 80.000 personas han muerto sólo en la región de Labutta (al sur del país) tras el paso del tifón. Sin embargo, el Gobierno mantiene en los 22.980 su cifra de muertos, además de 42.119 desaparecidos, 1.383 heridos y más de un millón de damnificados.
Desde la Embajada de Estados Unidos, se habla de que la cifra podría llegar a superar las 100.000 víctimas, dadas las "horrendas" condiciones. Mientras, Naciones Unidas (ONU) ha desbloqueado de urgencia 10 millones de dólares para cubrir las primeras necesidades.
Estados Unidos había expresado el miércoles su frustración por los obstáculos que la Junta Militar estaba poniendo a la entrada de ayuda internacional. Naciones Unidas había sido el único organismo que había conseguido un permiso de entrada, mientras distintos países occidentales solicitaban el acceso al país asiático.
La resistencia de los militares era tal que Francia llegó a proponer la entrada sin permiso del régimen. París pidió a la ONU una cláusula especial para que los cientos de socorristas y expertos en situaciones de emergencia pudiesen volar hasta la zona del desastre sin necesidad de autorización oficial birmana.
Acepta el apoyo de EEUU
La postura de la Junta Militar ha cambiado sustancialmente este jueves. El Gobierno birmano ha aceptado que Estados Unidos envíe ayuda y apoyo naval, pero ha rechazado ofertas de muchos otros países. Varias ONG's informan además de que sus trabajadores y voluntarios están atascados en las aduanas de Birmania, a la espera de una autorización para entrar en el país.
Tin Win, que es portavoz del régimen militar en Labutta, dijo que la mayoría de las 63 aldeas que rodean la capital del distrito están totalmente anegadas en una zona que padeció el mayor impacto del tifón que asoló el pasado sábado Birmania.
El gobierno está mandando tropas militares a las provincias devastadas, pero los observadores externos aseguran que sus equipos no son adecuados para tratar con un desastre de esta magnitud.
Disturbios, hambre y miles de cadáveres
Los pocos equipos de ayuda ajenos al régimen que han podido acceder a la zona afectada hablan de cadáveres pudriéndose en los campos y de supervivientes desesperados que luchan por obtener comida.
Los edificios han sido barridos por el ciclón, dejando sin casa a un millón de personas, y el agua ha inundado grandes parcelas de tierra. Las mayores amenazas para los damnificados son en estos momentos las enfermedades, la escasez de alimentos y la falta de agua potable, mientras los alimentos básicos escasean y sus precios se han disparado por la especulación y la creciente demanda.
En el delta del Irrawaddy, la zona más afectada, el hambre comienza a tornarse en desesperación, y se han producido enfrentamientos y peleas por acceder a la ayuda internacional en las primeras tiendas que abrieron sus puertas.
08/05/2008