Carlos Estévez, director de la serie documental Voces contra la globalización, acumula a sus espaldas una amplia experiencia en periodismo de investigación, que durante esta semana intentó transmitir a los asistentes al taller Otro periodismo es posible… también en televisión, organizado por el Club Internacional de Prensa.
Pregunta: Si otro periodismo tiene cabida en las televisiones, ¿por qué no se emiten más documentales de investigación?
Respuesta: Creo que es la misma razón por la que no se hace periodismo. El periodismo es algo que está en retroceso, hay ya más periodistas que hacen la noticia fuera de los medios que en los propios medios. Me refiero a los gabinetes. Y al final el periodista, al que se le cambia el nombre y se llama profesional de la información, tiene un carácter más técnico, se limita a adecuar esa noticia al medio. Ésa no es una labor periodística.
Y no se hace porque hay un miedo de las empresas a que el periodismo perjudique sus intereses económicos y publicitarios, que son muchos, y por otro, el periodista entra en la empresa en un estado de precariedad laboral, sobre todo los jóvenes, y no están en disposición de defender lo que a ellos les gustaría, que es el periodismo.
P: ¿Cualquiera puede hacer periodismo de investigación?
R: Cualquiera que esté dispuesto a pasarlo mal en determinados momentos. Si quiere vivir muy bien, con mucho dinero, instalarse y dormir tranquilo todas las noches, no debe hacer ese tipo de periodismo. Crea problemas, y sobre todo con tu propia empresa. Si estás dispuesto a defender una forma de hacer periodismo, debes intentarlo. Pero uno empieza a investigar y no sabe lo que se va a encontrar, pero normalmente toca teclas que molestan.
Nuevas vías
P: ¿Cómo ve a los profesionales del futuro más próximo que asistieron a su taller? ¿Existe voluntad o posibilidades de cambiar las cosas?
R: Claro que sí, pueden cambiar las cosas, pero no siempre pueden identificar el cambio con el medio con el que trabajan. Ahora se abren nuevas vías para el periodismo, vías muy importantes a través de la red, o a través de lo que se llama grupos minoritarios. Los grandes medios están perdiendo terreno respecto al periodismo, y los periodistas pierden independencia dentro de los grandes medios.
Un periodista tan ilustre y fundamental como Kapuncinsky escribía unas crónicas muy discretas para su periódico y expresaba su forma de hacer periodismo a través de sus escritos y sus libros. Siempre hay una vía de escape.
P: La rapidez y las jornadas extensivas pueden dejar poco margen...
R: Sí, la rapidez suele ser enemiga de lo bueno, pero los medios suelen tener unas normas, sobre todo la televisión, en la que la rapidez es fundamental, siempre y cuando no traicione a la noticia, y cuando lo que estés diciendo al público es algo que has corroborado y contrastado previamente.
P: Hay que empezar a dejar de lado la premisa de que el tiempo es oro...
R: Creo que sí, lo que es oro es la verdad, y la capacidad que tiene el periodista para abordar las noticias. La gente cree que nosotros somos periodistas y que estamos haciendo esa función porque somos los intermediarios con el público, y cree que mantenemos esa independencia.
Sería muy honrado explicarle al público que no estamos haciendo periodismo, estamos haciendo un simulacro con nuestras firmas dentro de los medios. Desgraciadamente hay muy pocas noticias que haga un periodista. En los informativos, un 80 ó 90% de las informaciones que salen son noticias convocadas o hechas en otro sitio.
Problemas del medio
P: ¿Se consigue ahorrar dinero con un método de trabajo veloz o eso va en detrimento de la calidad, y por tanto acaba saliendo caro?
R: Creo que el tener pocos conocimientos en el mecanismo de la producción hace que se gaste muchísimo. Para hacer periodismo primero hace falta lápiz y papel y no se mueve la cámara hasta el último momento. Hay una propensión enorme a salir a la calle con cámara y todo, lo que resulta costosísimo y muchas veces molesta para obtener información y sobre todo información de calidad. Creo que los periodistas deben obtener la información como siempre la han obtenido, deben tener sus propias fuentes, y no siempre deben tener una cámara delante para eso.
P: ¿Qué otros consejos daría tanto a los profesionales, como a los estudiantes, los medios y las productoras?
R: A los nuevos profesionales les diría que trabajaran como si fueran libres. Desde el momento en que llegan a un trabajo, se sienten tremendamente condicionados por el medio. No creo que sea cierto el dicho de que los profesionales tienen la pluma del medio para el que trabajan. El profesional debe tener la conciencia de que trabaja para la sociedad a través de una empresa. Hacer periodismo, y en caso de duda, hacer periodismo siempre.
Si se hace honradamente, creará una dinámica en las redacciones y en la gente que empieza a apreciar de verdad el esfuerzo por la información. No hay un divorcio entre la propiedad de la empresa y la noticia. Y si lo hay, que se desarrollen las contradicciones entre aquel que hace bien su trabajo, honestamente, y los propios intereses empresariales. El discurso de las superestructuras es propio del periodista que se acomoda.
Información y canales alternativos
P: Después de Voces contra la globalización, se animaron las televisiones y las productoras a apostar por un producto distinto?
R: En absoluto. Lo que ha generado es una dinámica muy importante dentro de internet. Esos programas se colgaron en internet y ha tenido cientos de miles de descargas. Ésa es la vía más importante. No que haya tenido mucha audiencia cuando se pasó por televisión, sino que es un producto todavía vivo que ha servido también en universidades, ONGs, centros de trabajo...
P: ¿Existe un equilibrio entre hacer una información alternativa y ganarse la vida?
R: Hmm... Yo creo que sí, pero honestamente y discretamente. Dentro del mundo del periodismo hay muchas escalas económicas, desde los grandes multimillonarios del periodismo, que cobran cada vez que aparecen en la pantalla miles de euros, hasta los periodistas que vivimos todos los días de nuestro trabajo. Se puede vivir honradamente haciendo una información digna y eso es lo que esperan de nosotros.
P: ¿Se necesita más formación en los medios?
R: Cuando comenzamos a trabajar, en mi generación siempre hubo una transmisión de conocimiento. Yo llegaba a un medio, me contrataban y dentro de cada categoría profesional había dos o tres escalones: periodista, ayudante y auxiliar. Yo no escribí una sola noticia hasta cinco o seis años de llegar, cuando el medio podían confiar en que estaba capacitado para hacerlo.
Hoy se ha roto ese cordón umbilical y la gente sale de las universidades y se ve abocado al mercado de trabajo y se le pide que al día siguiente sea periodista, que cumpla, que haga una crónica o una noticia bien hecha. Creo que hay un foso muy grande todavía entre lo que es la enseñanza y el trabajo real.
'Más no es mejor'
P: ¿Cree que la aparición de nuevos canales a raíz de la TDT dará pie a más información alternativa, o será más de lo mismo?
R: Creo que es mimético casi todo. Hay más medios, pero estamos más desinformados que nunca. Lo que he visto hasta ahora es que la TDT carece de contenidos. Hay una dificultad enorme en apostar por algo que todavía no tiene rentabilidad económica. No hay empresario que se atreva a poner dentro de una TDT una experiencia informativa en condiciones porque eso cuesta dinero. Lo que hace es tener la frecuencia, mantenerla, cumplir la ley y emitir el máximo de producto enlatado posible.
P: Se hace más hincapié en la infraestructura que en el contenido?
R: Yo creo que hay un discurso sobre la TDT que está falto de un empuje importante. La última encuesta que he leído respecto a los canales de televisión digital indica que los que más se ven son los de las cadenas analógicas pero en digital para mejorar la señal. Eso quiere decir que no hay en las otras cadenas contenidos alternativos. Creo que si hubiera un contenido diferente en alguna televisión, sería algo importante.
El problema de las subvenciones
P: ¿Galicia está en condiciones de hacer documental de calidad?
R: Sí, tendría que haberlo. Galicia es una de las comunidades autónomas que proporcionalmente tiene más ayudas al cine y al documental. Lo que habría que examinar es cómo se están dando esas ayudas, si esas ayudas realmente están promocionando a la gente que tiene que salir adelante, porque hace falta una experiencia, hace falta saber perder mucho dinero para que la gente se forme. Los presupuestos de Galicia están manteniendo a los medios de información gallegos.
P: Eso puede dar lugar a una servidumbre...
R: Creo que sí. Se nota en determinados aspectos y tiene que dejar de existir, pero es muy complicado.
08/05/2008