El director del Festival de Cine Pobre de Gibara en Cuba, Sergio Benvenuto, trasladó hoy a Galicia la experiencia del evento de cine sin recursos que comenzó en el país caribeño hace seis años. El cineasta resalta la educación audiovisual para que pueda existir un público crítico que valore las creaciones más vanguardistas.
Pregunta: ¿Cuál es el principal recurso del cine sin recursos?
Respuesta: Desde nuestro punto de vista, el cine pobre o sin recursos tiene que estructurarse en una buena idea, en una buena historia, en una propuesta temática y en mucha creatividad. Hay que ser muy creativo cuando se tienen pocas herramientas.
P: ¿Y cómo se encuentra Cuba en ese sentido?
R: Creo que Cuba está pasando por un buen periodo en el audiovisual, justo a partir de que las nuevas tecnologías han facilitado que los jóvenes estén rodando sus cortos y documentales. Cuba está en un momento muy interesante de interacción con la sociedad reflejando con una perspectiva muy alternativa y seria distintos elementos del contexto actual cubano. Creo que históricamente el cine cubano ha sido un cine serio, un cine muy polemizador, y de alguna manera el padre de todo este momento de incremento del audiovisual.
P: Todo ese talento, ¿cómo se llega a canalizar? ¿Hay vías de distribución?
R: El tema de la distribución no afecta sólo a Cuba, ni a España. Es un tema muy complicado, que está en discusión puesto que en este momento son sólo los pequeños festivales alternativos y los festivales en sí la verdadera ventana de distribución, con un espectro amplio y con una perspectiva cultural. Se vislumbran puertas en internet, pero creo que lo concreto es que hay muchos festivales, y España es un ejemplo. En algunas ciudades puedes estar todo el año viendo un audiovisual alternativo, un audiovisual en serio, ya sea pobre o con más recursos, y con los cortos ocurre también en todo el mundo. Son justamente estos eventos la verdadera puerta que tiene un realizador para mostrar su film. Los festivales son el espacio más sólido en cuanto a distribución de un audiovisual de calidad.
Creo que tenemos contextos con puntos de contacto en Galicia y Cuba, ya sea por las potencialidades o por algunos límites con respecto a la cantidad de eventos que puede haber al año. Existe la posibilidad de trabajar conjuntamente en la multiplicación de espacios, ya sea un intercambio hacia Cuba, poder exhibir el audiovisual que se hace en esta zona o el audiovisual cubano, o un intercambio en un espectro más internacional.
P: ¿Cuál ha sido la evolución del Festival de Cine Pobre?
R: El Festival de Cine Pobre surge a finales de 2003. La idea es de 2001, en un momento en que la producción audiovisual cubana había llegado a un nivel muy bajo. La idea original del festival lo ha estructurado Humberto Solás, que es el cineasta cubano vivo de más trayectoria, y uno de los realizadores latinoamericanos que ha realizado las películas más caras. Se le ocurrió hacer un festival para gente creativa, sin alfombras, pragmático. El festival surge en 2003 con mucha fuerza y luego ha ido creciendo e intensificando sus premios, y han surgido en el mundo eventos similares.
De alguna manera, en el panorama nacional, ha ayudado a modificar la concepción de las productoras estatales más grandes, que han incorporado elementos en sus esquemas de producción que permiten hacer un cine más económico, con diferentes modalidades y que determina un incremento de la producción en los últimos años.
P: ¿De qué manera puede contribuir la experiencia de Cuba en el desarrollo del audiovisual gallego?
R: Con toda España, los puntos de contacto son enormes. Las temáticas son muy afines, aunque estemos lejos. En el campo audiovisual, Cuba ha tenido una tradición fuerte, hay en los últimos 50 años un cine institucional muy serio y un cine alternativo en los últimos años de mucho interés. Además, hay eventos en Cuba que han logrado una personalidad bien definida y que los ubica. Creo que estamos en muy buenas condiciones de enriquecernos unos a otros. En nuestro caso, interesa trabajar el tema de los eventos y de su proyección internacional. Podemos salir con un saldo positivo para ambas partes.
La tiranía de los medios
P: Si el cine pobre, además de ser barato, tiene su público y demuestra creatividad, ¿por qué no hay una ventana en los medios masivos?
R: Aquí hay varios aspectos que se unen, que no sólo sería extensible al cine pobre, sino también al cine de autor, que tiene límites grandes con la distribución. Sólo hay que ver qué se exhibe en los cines y vemos que tenemos un panorama muy complicado. Pero este panorama no se puede simplificar a la voluntad de las distribuidoras, hay que entenderlo como un problema educativo también. Hay una demanda muy alta de un cine de mala calidad, y esa demanda se corresponde con un tema de formación del público.
En este sentido no hay soluciones inmediatas, hay que trabajar para llegar a los públicos y que el público pueda empezar a disfrutar un audiovisual de más calidad. Algunos festivales estamos trabajando en ese sentido, pero los resultados no pueden ser enormes en pequeños intervalos de tiempo. No se trata sólo de un problema de distribución, sino de demanda, incluso entre público formado pero con limitaciones en educación audiovisual. Es importante que los festivales trabajen con los niños y las escuelas.
P: ¿Es la publicidad la que manda?
R: En una sociedad bombardeada por publicidad, estresada, la gente no encuentra el tiempo y el espacio para ir al cine. Es una realidad preocupante, y el audiovisual sufre esto también, porque hay que tomarse un tiempo. La gente no siempre está dispuesta y se suma a esta vorágine de estrés y consumismo. En lugares más tranquilos, la gente a lo mejor tiene menos posibilidades pero encuentra ese tiempo y esa calma. En Cuba, hay un público muy amplio y con apetito cultural.
09/05/2008