La milicia chií de Hizbulá y sus aliados de la oposición libanesa controlan ya toda la zona oeste de Beirut, corazón político, financiero y comercial de la capital. Los combates, que dejaron un balance de 11 muertos y 30 heridos desde el miércoles, cesaron en esta zona, según informaron fuentes policiales.
Las televisiones locales muestran imágenes de las calles de la zona oeste de la capital vacías y en aparente tranquilidad, aunque muchos vecinos permanecen encerrados en sus casas, todavía atemorizados por los continuos tiroteos y explosiones que se escucharon estos dos últimos días.
El Ejército defiende a los miembros del Gobierno
Los milicianos atacaron varios medios de comunicación propiedad del líder de la mayoría parlamentaria, Saad Hariri. Además, tomaron la calle de Sadat, que linda con la mansión del político libanés, a donde se desplazaron efectivos del Ejército para defender la casa.
Las fuerzas de seguridad reforzaron también sus dispositivos alrededor de la residencia del dirigente druso Walid Yumblat, uno de los principales líderes de la mayoría antisiria en el Gobierno, así como en el Dar ell Fatua, sede del 'muftí' de la comunidad suní, Mohamad Kabani.
Yumblat aseguró que los miembros de la oposición asaltaron las oficinas de los Ministerios de Juventud y Deporte, de Información y del Interior. Los medios locales no descartan que la próxima acción de los combatientes sea la toma del Palacio Gubernamental, donde se encuentra el primero ministro, Fuad Siniora y varios ministros.
Puertos, aeropuertos y carreteras bloqueados
El camino del puerto de Beirut está cerrado, así como el aeropuerto, y los milicianos de Hizbulá se mueven por la mayoría de las zonas de Beirut sin oposición.
Entre los afectados por el bloqueo de la capital hay tres tenistas españolas, Marta Marrero, Eva Fernández y la pontevedresa Lourdes Domínguez, que se habían desplazado al Líbano para disputar un torneo.
La Embajada española en Beirut informó de que las deportistas serán trasladadas al aeropuerto de Damasco para poder abandonar el país después de jugar sus partidos. Las tenistas y su entrenador están a 15 kilómetros del lugar de los enfrentamientos.
Hizbulá seguirá en las calles
El discurso pronunciado este jueves por el líder de Hizbulá, Hasan Nasralá, avivó los ánimos de sus seguidores, al afirmar que la decisión del Gobierno de desmantelar su red de telefonía y destituir al general a cargo de la seguridad del aeropuerto de Beirut por complicidad con la milicia chií era una "declaración de guerra" contra el movimiento opositor.
El líder de la milicia mantendrá sus seguidores en las calles mientras el Ejecutivo libanés no revoque estas dos decisiones, aunque matizó que su intención no es dar un golpe de estado o provocar un cambio de gobierno, sino "defender las armas" de resistencia, entre las que incluye la red de comunicaciones.
Nasralá manifestó que el Gobierno libanés le ofreció la Hizbulá mantener esta red de comunicaciones a cambio de retirar su campamento del centro de Beirut, oferta que fue rechazada por el grupo chií.
Temor a una guerra civil
La crisis de Líbano, incapaz de elegir presidente desde el pasado noviembre, "entró en una nueva fase después de la peligrosa decisión tomada por el Gobierno", declaró Nasralá, y no será resuelta hasta que el Ejecutivo retire las decisiones tomadas contra la formación y acepte un diálogo nacional.
Por otra parte, Saad Hariri instó a los pistoleros de ambos bandos a retirarse para "salvar a Líbano del infierno".
Un llamamiento que se repitió desde Naciones Unidas, la Unión Europea y Arabia Saudí, que reclamó una reunión urgente de los ministros árabes de Asuntos Exteriores para rebajar la tensión, ante el temor a que se desate una nueva guerra civil como la que asoló el país entre 1975 y 1990.
09/05/2008