La Junta Militar de Birmania (Myanmar) decidió seguir adelante con su plan para votar este sábado el referendum consitucional, a pesar de que el sur del país se encuentra sumido en el caos por la devastación causada por el ciclón Nargis y haciendo oídos sordos a los llamamientos en contra de la ONU y la comunidad internacional.
Los centros electorales estuvieron abiertos desde las seis de la mañana a las cuatro de la tarde, hora local (de las 23.30 a las 09.30 GMT) en aquellas regiones que no se han visto afectadas por el ciclón.
No es posible comprobar si reamente se cumplió este horario en todos los centros ni la cantidad de personas que han acudido a las urnas debido al férreo control de los medios de comunicación impuesto por los militares.
Aplazamiento de dos semanas en el sur del país
Ante la grave crisis que vive el país, la única concesión que ha hecho la Junta Militar ha sido aplazar al 24 de mayo la votación del nuevo texto constitucional en Rangún y otras 47 poblaciones del detal de río Irrawaddy, regiones en las que el Nagris causó los mayores destrozos.
Las autoridades birmanas admiten por ahora 23.335 fallecidos, 37.019 desaparecidos y casi millón y medio de desplazados a causa del ciclón, que pasó hace una semana por el sur de Birmania.
La ONU eleva esta cifra en su último informe a entre 63.000 y 102.000 víctimas mortales, otras 220.000 en paradero desconocido y casi dos millones de personas sin hogar.
La crisis humanitaria que vive el país se agrava además por la negativa de las autoridades a permitir la distribución de la ayuda a los cooperantes extranjeros, empeñados en controlar la influencia foránea y aprovechar para hacerse propaganda entre la población.
Las caras de los militares en la ayuda humanitaria
Las prensa, televisión y radio estatales muestran insistentemente al máximo líder del régimen, el general Than Shwe, y a otoros altos oficiales entregando ayuda a los damnificados, pero en los medios de comunicación no hay ni rastro de los cientos de cadáveres que flotan en el delta del Irrawaddy.
Además, la Junta Militar ha colocado pegatinas con imágenes de los genenerales más importantes en las cajas del material de emergencia suministrado por otros países.
Fuentes de la oposición informaron de que uno de los rostros era el del teniente general Myint Swe, posible sucesor del líder de la Junta Militar. Bajo la pegatina se podía leer, en otra más pequeña: "Ayuda del Reino de Tailandia".
Naciones Unidas tenía previsto reanudar este sábado el envío de ayuda humanitaria al país, suspendida a última hora del viernes, cuando descubrió que
el régimen había confiscado un cargamento de material.
Un texto para legitimar la dictadura militar
El enorme aparato de propaganda del Ministerio de Información y Escrutinio de la Prensa, según su denominación oficial, está también volcado en la promoción del apoyo al texto constitucional en el referéndum.
La oposición democrática encabezada por la Liga Nacional por la Democracia (LND), de la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, y las principales organizaciones de las etnias minoritarias han
rechazado el texto constitucional por entender que legitimará la dictadura militar.
Los "padres" de la nueva Constitución reservan al estamento castrense un cupo de escaños en el Parlamento suficiente para que se deba contar con ellos en cualquier futura enmienda constitucional, además concede al Jefe de las Fuerzas Armadas voz en la formación del Gobierno.
Los militares y sus colaboradores tampoco podrán ser perseguidos y condenados por delitos que cometieron en el pasado. Si gana el "sí", el Gobierno ha prometido celebrar elecciones parlamentarias en 2010.
Birmania está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones democráticas desde 1990, cuando el partido oficial perdió estrepitosamente ante la LND, resultado que nunca acató la Junta Militar.