El movimiento chií Hizbulá ha vuelto a ganar una batalla en el Líbano y ha dejado desacreditado al gobierno y la mayoría parlamentaria. Solo el ejército mantiene de algún modo intacto su prestigio en estos momentos convulsos.
Siniora no fue capaz de decidir
El primer ministro libanés, Fuad Siniora, ha intentado salvar la cara dejando ambas decisiones en manos del ejército, pero aun así ha quedado en evidencia: su gobierno, en la cuerda floja desde hace meses, es más débil y está menos disciplinado que el movimiento chií.
Y ahora los chiíes han puesto las cartas sobre la mesa: la profunda crisis que atraviesa el país no se solucionará con la elección de un presidente, puesto vacante desde el pasado noviembre, pese a que todos los grupos estén de acuerdo en el nombre de Michel Sleiman, actual jefe de las Fuerzas Armadas, para ese cargo.
Por el contrario, los chiíes han dejado claro que hay dos condiciones que deben cumplirse antes de dar el cargo a Sleiman: formación de un gobierno "de unión nacional" y una nueva ley electoral, en palabras del diputado del movimiento chií Amal (aliado de Hizbulá) Ali Hasan Jalil.
¿Mas escaños para los chiíes?
Aunque no precisó en qué debe consistir la nueva ley electoral, todos dan por hecho que Hizbulá y Amal solo aceptarán una que garantice más escaños a la población chií, que se siente muy escasamente representada en el Parlamento y, por ende, en las instituciones del Estado.
Y mientras el gobierno aparece cada vez más incapaz de garantizar el orden y más desacreditado ante la población chií -todos los ministros de este credo se retiraron del gabinete de Siniora-, el Ejército mantiene una alta valoración entre los libaneses.
En estos cuatro días de batallas, los soldados libaneses han evitado tomar partido, aun a riesgo de que la calle pareciera territorio sin ley a merced de toda clase de milicias y matones.
Lourdes Domínguez no puede salir del país
La tenista pontevedresa Lourdes Domínguez y el grupo de jugadores españolas que viajaron a Beirut para disputar el torneo de Jounieh continúan encerradas en el país, sin posiblidad de salir, ya que las fronteras están cerradas por el gobierno.
La jugadora confirma que se encuentra bien, ya que permanece en Beirut, una zona que ahora mismo está tranquila. Comenta que algunos compañeros del torneo intentaron viajar fuera del Líbano, pero las autoridades no se lo han permitido.
11/05/2008