Las propuestas de Pérez Touriño ante la negociación de la financiación autonómica han recibido explícitamente el apoyo de los gobiernos regionales de Asturias y Cantabria y también, de forma más o menos directa, de otros como los de Castilla y León, Aragón y Extremadura.
En cambio, Anxo Quintana le acusó en su blog de seguir “unha estratexia equivocada”, al renunciar a la relación bilateral con el Estado y alinearse en el frente de los pobres, mientras que esta semana Núñez Feijoo, una vez conocidos los planteamientos concretos del conselleiro de Economía, denunció que la Xunta renuncia a casi la mitad de sus actuales ingresos.
La actitud del PSOE, de no buscar primero el consenso interno en la Xunta y en el Parlamento gallego, la del BNG, de vender la utópica idea de una Galicia rica que incluso financia al resto del Estado, y la del PP, de apuntarse directamente al catastrofismo, ofrecen toda una radiografía de la complicada situación con la que se afronta la delicadísima negociación del nuevo marco de financiación autonómica.
La política gallega falla estrepitosamente. Sólo parece funcionar el cálculo electoral, mientras perviven las viejas dinámicas del fraguismo, que generaron despilfarro e impidieron que los fondos que se reciben del resto del Estado y de Europa permitiesen un verdadero salto adelante en el desarrollo económico de Galicia.
Consenso con serias dudas
Por lo menos, a partir del viernes, después de la tardía reunión del conselleiro de Economía con los grupos parlamentarios, parece imponerse la cordura, a la búsqueda de un consenso, sobre cuya fortaleza real persisten serias dudas.
Para Galicia lo mejor sería que triunfasen las tesis de Felipe González y Manuel Chaves de aplazar la negociación, con el argumento de la crisis económica. Así el debate se reabriría después de las elecciones gallegas.
Pero el tiempo va en contra de Galicia, porque cuanto más avanzado sea el año de referencia del cálculo de población, mayor será el retroceso. En 1999, la fecha del vigente modelo, los gallegos eran el 6,8% de la población española y en el 2007, el 6,1%.
Si saliese adelante la primera propuesta de la Generalitat catalana, posibilidad harto improbable, Galicia perdería 1.000 millones de euros. En el mejor de los casos que barajan los expertos, Galicia se quedará como está, aunque perderá peso porque avanzarán las comunidades que, como Cataluña y Andalucía, atrajeron a la inmigración. El escenario es adverso.
El ascenso de Aymerich es anterior al polémico artículo
La vuelta de Carlos Aymerich a la ejecutiva del BNG estaba decidida semanas antes de que publicase su polémico artículo que contenía fuertes ataques a las consellerías del PSOE. La entrada de Aymerich, en sustitución de la alcaldesa de Cangas, fue presentada ayer por la dirección como la corrección de un error, pues al ser el portavoz en el Parlamento, su ausencia provocaba “disfuncións” en el Bloque.
El dilema socialista: comarcas o provincias
Comarcas o provincias. Treinta y dos organizaciones territoriales con un poder diluido, como existen en la actualidad, o cuatro potentes estructuras coincidentes con la geografía electoral. Éste es el gran dilema de los socialistas de Galicia ante los congresos federal y del próximo verano, que podrían dar un vuelco a la configuración del partido en Galicia.
Los primeros movimientos indican que Touriño se resiste, para evitar el surgimiento de baronías provinciales que limiten su poder, mientras varios dirigentes territoriales apuestan por el cambio y José Blanco, en principio proclive a las provincias, se mantiene a la expectativa, bajo su divisa de no cometer los errores de su antecesor Cipriá Ciscar, debilitado por las luchas en su territorio, Valencia.
Precisamente es en Valencia y Galicia donde, al margen del PSC, existen las comarcas, con sus propios congresos. En Galicia también funcionan las provincias, pero sus dirigentes no son elegidos por las bases.
Hace unas semanas parecía claro que iba a haber congresos provinciales. Incluso, Fernández Moreda, presidente de la Diputación coruñesa, buscaba apoyos para hacerse con el control del partido en la provincia. Pero los últimos indicios apuntan a que podrían mantenerse las comarcas.
BREVES
El exceso de Quintana al anular los convenios de servicios sociales por las críticas del PP ha hecho emerger por primera vez el malestar de algunos alcaldes con la línea dura de su partido, con la veta que abrió el viernes uno de los últimos supervivientes del franquismo, Manuel Candal, que gobierna Vilamartín de Valdeorras desde 1972. Candal ya se enfrentó a Feijoo en abril, en la junta directiva del PP de Ourense, como sucedió también con alcaldes de otras provincias. Discrepan de la idea de que deben hacer oposición a la Xunta. Temen por su supervivencia.
Los ex dirigentes de la UCD gallega que acudieron al entierro de Calvo-Sotelo en Ribadeo comentaban su agradable sorpresa por el gran tratamiento que se le dio al ex presidente. Lamentaban que no se le hubiera hecho en vida y sospechaban de un intento de Zapatero de ningunear al PP. Cuando compareció en las urnas como presidente del Gobierno, Calvo-Sotelo ni siquiera salió diputado. Una de dos. O el pueblo se equivocó en 1982 o lo que se ha dicho sobre su papel determinante en la Transición ha sido una gran exageración.
En el BNG aseguran que la reunión del martes de Touriño y Quintana con la ministra Elena Salgado, en presencia del delegado del Gobierno y el conselleiro Romeu, fue una “encerrona”, con momentos de tensión, por la negativa de los socialistas, de Madrid y Santiago, a reformar la comisión Xunta-Estado. Desde el PSOE se insiste en el “nerviosismo electoral” de Quintana. Éste instó ayer a los dirigentes del BNG a no caer en las “provocacións socialistas”, pues cree que son una trampa para justificar el adelanto electoral.
11/05/2008