Este fin de semana se estrenó en Lugo la película Pradolongo, de Ignacio Villar, uno de los mejores ejemplos de cómo transformar los recursos de los grandes para aprovechamiento de los diminutos. Pradolongo es una producción pequeña rodada en "galego de Valdeorras" y protagonizada por actores ocasionales: los propios alumnos de Secundaria seleccionados en institutos de Lugo y Ourense. Un proyecto pequeño y valiente que, en principio, estaría destinado a romperse los cuernos por llamar la atención de unos pocos espectadores. Además de que está teniendo éxito de taquilla, está consiguiendo su propia victoria moral y de marketing.
El argumento de la película es ese choque creciente urbano-rural que vive el país visto desde la perspectiva de los que mejor analizan los conflictos de andar por casa; los adolescentes y los niños. Y si no me creen vean un día O país dos ananos, (domingos, 21:30 en la TVG), donde niños de Primaria diseccionan Galicia con su cuaderno Rubio y les queda un dibujo entre realista, sincero de más y marciano. "Se un se droga ten que facelo con coidado", dijo uno.
El éxito de Pradolongo tiene que ver con esa filosofía de decir las verdades del barquero en boca de unos adolescentes, y en un nuevo modelo de distribución que refuerza el boca-oreja. La novedad es un estreno progresivo que empezó en A Rúa el 14 de abril y continúa por los cines gallegos en viernes sucesivos. Si lo normal para una película (americana o europea, grande o pequeña) es centrar la promoción en el primer fin de semana del estreno, la idea de Pradolongo es la opuesta: ir de ciudad en ciudad como los espectáculos tradicionales y que así se hable de ellos durante un mes largo.
Pero el puerta a puerta va más allá de las salas comerciales. Los protagonistas de la película acompañan a la copia para tener un contacto directo con su público potencial: los adolescentes que, armados con sus cámaras y móviles, se fotografían con ellos para colgarlas en la web. Pradolongo va a los bares del pueblo, a las centros culturales y a los institutos para presentarse en sociedad o en petit comité. Ignacio Villar sabe que, en la nueva realidad cultural polifónica, lo más difícil es que sepan que existes; y si tu público está en la taberna, en internet o en el banco del parque, vas allí, te presentas y les hablas en su mismo idioma.
Villar quería batir a Titanic en O Barco de Valdeorras y ya lo consiguió. 1.500 espectadores contra 6.000. El modelo Pradolongo funciona.
12/05/2008