Conferencia de la FAO
Comienza en Roma la cumbre de la 'seguridad contra el hambre'
03/06/2008 - Galiciae
¿Seguridad alimentaria? En Roma está en juego estos días la seguridad a secas. No la prevención frente a la tan manida amenaza terrorista, la avalancha migratoria o el miedo del hombre blanco frente a cualquier cambio de su tradicional 'way of life'.
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La conferencia Internacional de la FAO arranca con la crisis alimentaria como punto crítico. Aunque fue concebida inicialmente a debatir sobre los desafíos del calentamiento global y los biocombustibles, la terrible escalada de precios de los últimos meses obligó a cambiar el orden de prioridades: evitar revueltas por el hambre, disminuir la inflación y paliar el déficit de la producción agrícola.
La ONU no actúa a corto plazo
El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jaques Diouf, abrió la reunión asegurnado que la crisis alimentaria va más allá de la dimensión humanitaria tradicional y afecta a todos los países, incluidos los desarrollados.
Por ello, exigió superar "los intereses a corto plazo" a la hora de abordar los desafíos del cambio climático, la bioenergía y los altos precios agrícolas. Diouf indicó que el camino para salir de la crisis es invertir 30.000 millones de dólares anuales en agricultura; una solución en la que coincidió el secretario general de la ONU, Ban ki Moon, al recordar que "el mundo necesita producir más comida".
El discurso líder de la ONU, no fue todo lo determinante que podría, al prever que la producción de alimentos se debería doblar para el año 2030. E secretario general de Naciones Unidas jugaba con cifras demasiado lejanas cuando medio mundo padece ya las consecuencias de una crisis alimentaria.
España y Francia ofrecen ayuda al desarrollo
España ha sido el primer Estado en ofrecer medidas a corto plazo, una ayuda de 500 millones de euros hasta el 2012. Se dedicarán a programas de protección social para los pequeños agricultores, principalmente en el África subsahariana; proyectos para menores de 5 años, como grupo más afectado por la crisis; e iniciativas de nutrición, infancia y seguridad alimentaria de las agencias de la ONU
Además, Rodríguez Zapatero ha ofrecido continuar este foro en España el próximo otoño para continar con los trabajos y lograr que se apruebe una "Carta de derechos de la seguridad alimentaria".
Francia también ha respondido a su manera. El presidente francés, Nicolás Sarkozy promete el doble de dinero que los españoles, 1.000 millones de euros en ayudas en los próximos cinco años a los países de África subsahariana para el desarrollo agrícola.
Biocombustible, el sospechoso habitual
Los países reunidos en la cumbre han dedicado la primera jornada a buscar las causas de la crisis alimentaria que padecen sobre todo los países más pobres. En boca de los ponentes ha aparecido una y otra vez el biodiésel, ya sea para atacarlo o para defenderlo. Entre éstos últimos destacó el presidente de Brasil, Ignacio Lula da Silva, que aseguró que "que muchos de los dedos que apuntan contra la energía limpia de los biocombustibles están sucios de aceite y carbón".
El presidente brasileño aseguró que el principal problema es la subida de los combustibles fósiles, y "el intolerable proteccionismo con el que los países ricos circundan su agricultura". Una postura con la que concordaron muchos de los representantes de los países del Sur, como la presidenta argentina Cristina Fernández o el mandatario iraní Mahmud Ahmedineyad.
Solemnidad inaudita
Según los índices de la FAO, la subida en lo que va de año es superior al 53% respecto al mismo período de 2008, aunque por supuesto, la crisis fustiga con mucha más virulencia a los pobres, para quien la alimentación supone la mayor parte de su presupuesto.
Junto al centenar de jefes de estado y de gobierno de todo el mundo también estarán en Roma los máximos dirigentes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, dos organizaciones muy criticadas por su pasividad ante el desarrollo de una agricultura viable y sostenida.
A pesar de la situación de emergencia y de la solemnidad de la cumbre, el miedo a que no salga un compromiso real es palpable. Desde la FAO se insiste en que se trata de una ocasión histórica para relanzar la lucha contra la pobreza y el hambre. Quizás la última antes de que las revueltas se conviertan en una pauta generalizada.
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