Los presos de Guantánamo tendrán por vez primera derecho a recurrir su detención ante un tribunal ordinario, algo que a los detenidos en esta prisión estadounidense se les ha negado durante los últimos seis años. El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha reconocido -por cinco votos a favor y cuatro en contra- el derecho de los detenidos en la base de Guantánamo a acudir a las cortes federales para reclamar su puesta en libertad.
El dictamen probablemente provocará una oleada de recursos ante las cortes federales estadounidenses y reactivará algunas demandas que jueces de menor rango habían paralizado, pendientes de la decisión del Supremo.
Varapalo a la prisión sin ley
Desde que 20 detenidos llegaran en enero de 2002 por primera vez a las jaulas de metal que inicialmente se usaron para alojarlos en Guantánamo, el Tribunal Supremo se ha constituido en el principal freno a la pretensión del Gobierno de encerrar a sospechosos de terrorismo de forma indefinida y sin dar explicaciones.
Precisamente, un dictamen anterior había obligado a la Administración a establecer las juntas militares de revisión de la situación de cada detenido, para determinar si merecen continuar encarcelados. Anteriormente, los presos no tenían ni siquiera ese derecho.
Sin embargo, el Supremo determina ahora que ese sistema no constituye un mecanismo justo de análisis de los casos. En esas juntas, denominadas formalmente "tribunales de revisión del estatus de los combatientes", los detenidos no tienen derecho a un abogado, no pueden refutar información secreta y se admiten confesiones obtenidas bajo tortura.
En una declaración jurada enviada al Supremo, el teniente coronel de la Reserva Stephen Abraham, un ex miembro de una de esas juntas, denunció el año pasado que los procedimientos son "poco más que una validación de las determinaciones previas" hechas por el Pentágono.
Ese testimonio pudo ser una de las razones por las cuales el Supremo aceptó el caso, después de que poco menos de tres meses antes lo hubiera rechazado. Fue el primer cambio de juicio de este tipo en 60 años.
También los sospechosos del 11-S
El dictamen de la máxima corte del país permitirá a los detenidos escapar el sistema de justicia alternativo establecido por el Gobierno en Guantánamo y acudir a los tribunales federales. Allí, un juez evaluará las razones para su encarcelamiento.
Esa posibilidad también estará abierta para los sospechosos de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que comparecieron la semana pasada por primera vez ante uno de los tribunales especiales anti-terroristas creados en Guantánamo.
Revés para la Administración Bush
La decisión del Supremo supone un revés para el gobierno del presidente George W. Bush, que hasta ahora se ha empeñado en impedir que los sospechosos de terrorismo tengan acceso a los tribunales ordinarios de EEUU.
El magistrado Anthony Kennedy, que escribió el fallo en nombre de la mayoría, declaró en el texto que "las leyes y la Constitución están hechas para sobrevivir y seguir vigentes en momentos extraordinarios. La libertad y la seguridad pueden ir unidas". En cambio, Antonin Scalia, el magistrado más conservador, advirtió de que "la nación lamentará lo que ha hecho el Tribunal hoy" y que el dictamen dificultará la guerra contra el terrorismo. "Casi con seguridad causará más muertes de estadounidenses", afirmó Scalia.
Por su parte, Bush, reiteró que no está de acuerdo con la decisión del Supremo, aunque asegura que la respetará. "Estoy de acuerdo con los jueces disidentes", que manifestaron que "la nación lamentará lo que ha hecho hoy", señaló el presidente estadounidense.
12/06/2008