Tras varias generaciones de fracaso, la selección española, de la mano de Luis Aragonés y de la bota de Fernando Torres se proclamó campeona de Europa. Tras 44 años de frustraciones, el fútbol español vuelve a la cumbre.
No fue el mejor partido de España en esta Eurocopa, pero aún así le bastó para ser superior a una gris selección germana.
Comienzo dubitativo
La 'Roja' salió nerviosa al campo, cohibida por una Alemania que se hizo con el control del balón. Estrangulada en la salida del balón, cedió las primeras ocasiones al rival, sobre todo con un fallo a los 3 minutos, en un error en el pase de Sergio Ramos que Klose, en una de sus escasas oportunidades, no supo concretar.
No fue más que un espejismo. Poco a poco, se fueron serenando y a los 15 minutos llegó la primera ocasión de los 'jugones'. Fue un centro de Iniesta que Metzelder casi introduce en su meta.
Aviso suficiente para que los de Aragonés se hicieran dueños del balón y jugar su particular fútbol total. Comenzaba el particular via crucis para los centrales alemanes.
En los dos primeros partidos, el héroe fue Villa. Güiza se dio a conocer contra Grecia, Casillas engrandeció su figura frente a Italia y Cesc e Iniesta reinvidicaron el talento frente a Rusia. Pero esta Eurocopa tenía una deuda con Torres y éste supo llegar a su cita con la historia.
Golazo de Torres
"El Niño" puso en evidencia los males del centro de la defensa alemana. Primero, fue un remate de cabeza al poste, tras un pase de Sergio Ramos (m.22).
Once minutos después, llegó la jugada que todos recordarán pasados los años. Un pase milimétrico de Xavi entre líneas lo dejó frente a Lahm y Lehmann. Apareció el Torres del Liverpool, capaz de romper la cintura de todo defensa y central. Era el minuto 33 y el marcador devolvía justicia.
España, consciente de su talento en el centro del campo y de sus lagunas atrás -gris partido de Ramos- no quiso echarse atrás y la siguió la fiesta española.
Gris Ballack
Ballack, duda hasta última hora, fue el mejor representante de Alemania. Más pendiente de enzarzarse en peleas y disputas, acabó desquiciado y con una ceja abierta tras un choque con Senna. Con los mejores minutos de España, se llegó al descanso.
Löw quiso dar más centímetros a la defensa, cambiando a Lahm por Jansen. Xavi y Silva tomaron la batuta y las ocasiones iban cayendo, sin la fluidez del partido contra Rusia, pero dejando a Alemania disminuida. Ni Ballack, ni Podolski, ni Klose; los germanos se quedaron sin pólvora y ni siquiera inquietaron por alto a Casillas, todo un seguro de vida.
Cruzado el ecuador de la segunda parte, los leones germanos parecieron despertar, especialmente a raíz de un fallo de Puyol que Ballack no supo aprovechar.
Nuevo acierto con los cambios
Luis, consciente de esto, reaccionó de inmediato. Quitó a Silva y Cesc para dar entrada a Cazorla y Xabi Alonso. Una vez más, los cambios tuvieron su efecto y España volvió a tomar el control del balón.
Los minutos iban cayendo, y a pesar de lo ajustado del marcador y del rival que estaba enfrente, España mantuvo la tranquilidad y siguió llevando peligro a la meta de Lahm. El último cambio fue un buen ejemplo de la ambición de España. Güiza entró por Torres, buscando cazar alguno de los pases de tiralíneas de los jugones.
Alemania, maniatada, no pudo o no supo crear peligro. 44 años después, la Eurocopa vuelve para España. Casillas levantó el trofeo, acompañado de un Palop vestido con la misma camiseta que Arconada llevaba enfundada aquel aciago domingo de 1984, en el que Platini le coló el gol más triste de la historia de nuestro fútbol. La deuda con la historia queda saldada.