Ni un delantero centro rematador, ni un portero estrella ni un crack mediático. El mejor jugador de la Eurocopa para la UEFA ha sido Xavi Hernández. Estas designaciones son siempre discutidas, pero en este caso ejemplifica como pocas veces el triunfo de la selección ganadora, basado en el toque y en la cohesión del equipo.
Si en vez de él, el galardón hubiese recaído en Senna, otro 'currante' en le medular, tampoco nos habría extrañado.
Xavi no es Cristiano Ronaldo, o Luca Toni o Buffon. Su labor es la de poner en marcha la maquinaria del equipo con sus pases entre líneas, un trabajo callado y oscuro, menos lucido que los goles de Villa o Torres o las paradas salvadoras de Casillas, pero igual de importante. Y de vez en cuando, aparece para meter una pierna salvadora, como la que abrió la caja de truenos en la semifinal frente a Rusia.
España en el bloque ideal: 9 de 23
La importancia del bloque español se resume en otro dato. De los 23 elegidos por la UEFA para la 'selección ideal', 9 son españoles, todo un recórd. A Xavi hay que sumar a Casillas, Puyol, Marchena, Senna, Cesc, Iniesta, Villa y Torres. Representantes en todas las líneas del equipo.
El resto de esta selección idea son, en la portería, Buffon y Van der Sar, salvadores para sus equipos en la primera fase. En la defensa, la dupla portuguesa Bosingwa-Pepe -una ironía que Portugal hiciera aguas en la zaga en su derrota frente a Alemania-, el alemán Lahm y el ruso Yuri Zhirkov, una de las grandes revelaciones de la Eurocopa.
En el centro del campo, además de los Cesc-Senna-Iniesta, están los alemanes Ballack y Podolski, el holandés Wesley Sneijder, el ruso Zyryanov, el croata Luka Modrik -el 'Cruyff de los Balcanes'- y el Hamit Altintop, único representante de la 'loca anarquía' turca que tantos buenos momentos dejó en esta Eurocopa.
En la delantera, el dúo letal Villa-Torres queda acompañado por los rusos Arshavin y Pavlyuchenko, otros dos rusos que no tardarán en hacer las maletas para jugar en algún grande del Viejo Continente.
Las estrellas estrelladas
Si la selección deja a los equipos de 'bloque' como lo más destacado (España, Rusia, Turquía, Croacia) la parte negativa llega con los que estaban llamados a ser las grandes estrellas.
El primero, Cristiano Ronaldo, que llegó a Suiza con medio balón de oro en el bolsillo y se marcha acrecentando su leyenda de jugador 'fallón' en los partidos decisivos. Ballack, a pesar de llegar hasta la final, no pudo quitarse el gafe que lo acompaña en toda su carrera o Luca Toni, el 'killer italiano' que se fue sin un sólo gol, son otras de las decepciones de esta Eurocopa.
En la nómina de perdedores hay que incluir a jugadores como Ibrahimovic -apagado tras brillar sólo partido y medio- o Peter Cech, que enterró las opciones de su equipo con su fallo en la primera fase.
Mención aparte merece Francia, la gran dominadora europea de principios de siglo que evidenció que la generación de Henry o Thuram ya no está y que la de Ribéry o Benzema aún no está madura.
El regreso del “fútbol total”
El Mundial de Italia 90 marcó un punto de inflexión en el fútbol. Desde la brillante Eurocopa del 88 en la que la Holanda de los Van Basten, Gullit o Rikjaard había impuesto su 'fútbol total' ninguna selección había conseguido vencer con un juego en el que brillase al mismo tiempo el toque y el contragolpe ofensivo.
La Alemania de Matthäus y Klinsman (Italia 90, Inglaterra 96) o la Francia de Zidane, Vieira o Thuram (Francia 98, Bélgica-Holanda 2000) impusieron el músculo sobre el talento. Otro tanto se puede decir de Brasil (USA' 94 o Japón-Corea 2002), una simple sombra del 'Jogo Bonito' que asombró al mundo en el Mundial de España 82.
Italia ganó con más talento del habitual en el último Mundial de Alemania pero no nos engañemos, no deja de ser Italia. Y qué decir de Grecia en la Eurocopa de Portugal 2004, el triunfo del modesto sobre los gigantes, pero también del fútbol ultradefensivo, donde debajo del travesaño sólo faltaba el seleccionador.
Equilibrio de talento y trabajo oscuro
Por ello, el triunfo de España es la demostración de que en el fútbol moderno todavía hay espacio para el toque y el talento. Sin embargo, la fórmula de España no llegó únicamente por los 'jugones', sino por la seguridad atrás, toda una novedad en una selección que acostumbraba a perder por “pequeños” detalles en la zaga (que se lo pregunten a Zubizarreta o Arconada).
La resurreción de Puyol o Marchena tras una gris temporada tuvo mucho que ver, pero también la fortaleza demostrada por Casillas, quien por fin se quitó los traumas que lo acompañaban “falla en los penaltis” (Italia) o ''no tiene seguridad en los balones aéreos” (Alemania).