Serán homenajeadas en septiembre
Tres hermanas de Ribadavia ayudaron a los judíos durante la II Guerra Mundial
23/08/2008 - EFE/ Galiciae
Lola, Xulia y Amparo Touza Domínguez fueron tres hermanas de Ribadavia (Ourense) que estuvieron integradas en una red de ayuda a judíos que huían del nazismo durante la II Guerra Mundial, y serán homenajeadas por la Red Sefardí de España el próximo 7 de septiembre. Julio Touza, sobrino de Lola, que supo en su infancia de tan peligroso trabajo, destaca la "enorme generosidad de sus parientes".
Touza, hoy arquitecto en Madrid, nació en 1951 en Ribadavia y vivió con las tres mujeres hasta 1967, cuando cumplió los 16 años de edad. Repasó algunos recuerdos de su infancia, así como el resultado de sus investigaciones posteriores, en una entrevista con la agencia EFE.
La red de sus abuela y sus tías-abuelas funcionó entre 1943 y 1946, y servía para llevar a los judíos hacia Portugal, donde se quedaban o cogían un barco hacia América, Marruecos o Argelia. Las tres hermanas era propietarias de la cantina de la estación ferroviaria y del casino y aunque nunca hablaron directamente a su nieto de lo que hicieron, él recuerda sus conversaciones, "siempre en gallego".
Enlace con Antón Patiño
Recuerda como un día, en los años 60, les oyó hablar de Antón Patiño, que les había venido a traer noticias de un grupo de judíos. Este Patiño era un librero y escritor natural de Monforte de Lemos, quien posteriormente reunió en el libro Memoria de ferro -publicado en 2005, poco antes de su muerte- relatos sobre la represión franquista contados por amigos y conocidos, entre los que están cuatro páginas dedicadas a las hermanas de Ribadavia y a otros tres miembros de su red clandestina.
Touza investigó por su cuenta y contactó en los años 70 con personas que conocieron a Patiño en Santiago de Compostela y que aportaron los datos "suficientes para descubrir la absoluta generosidad de mis tías abuelas", subrayó.
En ese sentido, dijo que durante la Guerra Civil de España, las tres fueron apresadas en varias ocasiones por dar comida y bebida a los presos que ocupaban la cárcel situada en el actual Ayuntamiento de Ribadavia "enfrente justo de donde ellas vivían y tenían el casino", agregó.
También en la cantina, según Touza, daban agua a los presos de los grupos de trabajo e incluso ayudaron a emigrantes que marchaban a Venezuela sin ningún medio "por lo que la ayuda a los judíos fue una acción más que combinaban con su trabajo, recibiéndolos a su llegada a la estación y ocultándolos bajo el suelo y en su casa".
Enterradas junto a los 'infieles'
Hoy en día, las tres hermanas están enterradas en nichos que hacen medianera con el espacio destinado a los "no católicos" en el cementerio de Ribadavia. Touza cree que lo decidieron así "para estar cerca de aquellos a los que ayudaron", dijo, y en homenaje a su amigo Ricardo Pérez Parada, que era evangelista y tonelero cerca de la estación ferroviaria y traductor de la red clandestina, ya que tras vivir en Nueva York, sabía hablar inglés y polaco.
La red, según el relato de Patiño y datos recogidos por Touza, se completó con su pariente taxista Xosé Rocha Freijedo y con el también taxista Javier Míguez "el Calavera".
Los descendientes de todos ellos, el propio Julio Touza, sus hermanos Guillermo e Inés y el presidente de la ONG Asamblea Universal Sefardí Isaac Siboni, participarán el 7 de septiembre en el homenaje que se brindará a las tres mujeres y en el que se prevé colocar una placa en su casa y recordar su vida ante los nichos que ocupan en el cementerio municipal.
Este homenaje, según Julio Touza, se sumará al brindado por el colectivo de Siboni en Jerusalén donde se plantó un árbol a finales de junio con el nombre de las tres.
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