El INE ha confirmado que la economía española creció un 0,1% entre el primer y segundo trimestre del año. El dato ya se esperaba, de hecho, ya había sido adelantado por el Ministerio de Economía, pero no por ello deja de ser menos preocupante. Para poner la guinda, el Instituto Nacional de Estadística acompañó esta cifra con las del consumo de los hogares, que se sitúan en los niveles de la crisis de 1993.
El dato de consumo viene avalado no sólo por los malos datos 'reales' sino por el contexto actual, en el que las familias, temerosas de las previsiones, priman el ahorro sobre el gasto. Aún así, es evidente que la fuerte caída de la construcción ha provocado el primer retroceso de la inversión en doce años.
El dato de crecimiento sitúa a la economía española al borde del estancamiento, o como dijo Solbes ''rozando el larguero'', aunque esa décima permite a los ortodoxos espantar, aunque sólo sea de momento, el fantasma de la recesión -dos trimestres seguidos con crecimiento cero o negativo.
¿Optimismo relativo?
Aún así, mal de muchos, consuelo de tontos ya que España parece más retrasada que sus vecinos en este camino de 'baldosas amarillas' hacia la desaceleración. España continúa creciendo más que la media de la zona euro, 0,3 puntos de media en el segundo trimestre.
Además, el Ministerio de Economía valora positivamente que entre tanto mal dato alguno se decida a mejorar, como el sector exterior que tras más de siete años vuelve a números positivos. Eso sí, habrá quien diga que esto es pura teoría de vasos comunicantes, y que el menor consumo de los hogares reduce las importaciones aumentando el 'valor relativo' de las exportaciones.
Poco optimismo hay en la marcha del empleo, ya que según el INE se han creado 69.400 puestos de trabajo en el último año, un aumento del 0,4%, muy inferior a cualquier registro de los últimos ocho años.
27/08/2008