Es un Bien de Interés Cultural
Expediente sancionador al Castelo de Pambre por no permitir las visitas
12/09/2008 - AGN
La Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura ha abierto un expediente sancionador al propietario del Castelo de Pambre, por su "reiterado incumplimiento" del deber de facilitar durante un mínimo de cuatro días al mes el acceso público y gratuito al monumento, declarado Bien de Interés Cultural. La multa podría alcanzar los 60.000 euros.
La apertura del procedimiento sancionador se produce después de reiteradas comunicaciones de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural en las que se le insta al propietario a dar cumplimiento a su deber de permitir las visitas, tal como recoge la Ley del Patrimonio Cultural de Galicia. Ya el 1 de agosto de 2006 le había sido enviada una comunicación al propietario en la que se le recordaba ese deber y se le comunicaba que debía elaborar una propuesta para este fin.
Posteriormente, el director xeral de Patrimonio, Felipe Arias, se reunió el 6 de septiembre de 2007 con el propietario para acordar las medidas para respetar el derecho a acceder al castillo. El 26 de diciembre de ese mismo año se le solicita información sobre las actuaciones desarrolladas en ese sentido. Según informan desde la Consellería en un comunicado, durante este tiempo, el dueño del castillo "dilató la presentación de una solución para la apertura, que nunca llegó a hacer efectiva".
Ante esta actitud, el director xeral de Patrimonio Cultural firmó la apertura del expediente sancionador, que puede derivar en una sanción de hasta 60.000 euros, añadida al deber de permitir las visitas tal como está estipulado legalmente.
Ben de Interés Cultural
El Castelo de Pambre, situado en el ayuntamiento lucense de Palas de Rei, es Bien de Interés Cultural tras su declaración como monumento por el decreto de 22 de abril de 1949. Construido en el siglo XIV, está considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar medieval del país, y es una de las pocas construcciones que se mantuvieron en pie tras la Revolta Irmandiña.
Mezcla la función defensiva con la residencial, lo que se puede apreciar en la elegancia de las proporciones y de los detalles arquitectónicos. Cuenta con una muralla exterior de planta irregular y una muralla interior cuadrangular. En medio se encuentra la torre del homenaje, rodeada por otras cuatro de menor tamaño, todas ellas cuadradas. Al patio interior se accede por un portalón practicado en la muralla. En el interior se encuentra una capilla del siglo XII y un hórreo de cuatro aires.
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