Ian Gibson: ''Este país va a salir adelante, yo conservo la esperanza''
14/07/2012 - Marta Menán / El Progreso (Lugo)
Sus libros sobre Lorca hicieron del poeta andaluz un personaje tan cercano que podría decirse que, de algún modo, le otorgó una nueva vida. Tal vez logre lo mismo con el general Prim, al que dedica su último libro -una novela-, reconocida con el premio Fernando Lara. Lo que ya ha conseguido Gibson es dar luz a otro magnicidio sin resolver.
Con ‘La berlina de Prim’, una novela policiaca, ha cambiado totalmente de registro, ¿por qué?
Siempre tuve claro que no podía escribir un libro convencional sobre este tema, pero tenía muchas ganas de contar algo sobre ese periodo histórico, el Sexenio Progresista y la 1ª República, sobre el que nadie habla -todo el mundo lo hace sobre la 2ª República- y es una etapa que está demasiado olvidada.
¿Ha habido algún otro motivo en esta decisión de cambiar el siglo XX por el XIX?
El siglo XIX es absolutamente fascinante. Gerald Brenan, el gran hispanista británico, lo definió perfectamente en ‘El laberinto español’, algo muy difícil, porque es un periodo muy complejo, que se enreda y enmaraña, y donde están las raíces de lo que está pasando ahora. Brenan influyó mucho en mí y en mi carrera.
Ha definido este periodo (1868-74) como “de libertades extraordinarias”. ¿Con qué se ha encontrado que lo haya sorprendido?
La sublevación del 68, entre cuyos dirigentes estaba Prim, contra el régimen de Isabel II -que ellos consideraban nefasto- ya fue algo increíble. Esos seis años son fascinantes porque, tras el oscurantismo del régimen de Isabel II y casi de la noche a la mañana, se permitieron la libertad de imprenta, de cátedra, religiosa... Se liberaron unas energías fantásticas y, aunque la situación es diferente porque el país tiene estabilidad democrática, yo creo que las raíces de lo que estamos viviendo hoy están ahí.
¿A qué se refiere?
Me refiero a la reincorporación a Europa, ya que España al fin tiene su lugar en Europa, que es donde tiene que estar y de donde permaneció muchos años ausente. Yo me siento muy europeo y el protagonista de mi libro, Patrick Boyd [un periodista que se hizo amigo de Prim durante el exilio de este en Inglaterra] es un hombre que está muy atento a lo que pasa Europa y hay ideas suyas aún vigentes. No se puede vivir aisladamente, tenemos que pertenecer a algo más grande y ese algo es Europa.
¿Cómo era el general Juan Prim?
No soy un experto en su vida -él se merece una nueva biografía en profundidad-, pero sí puedo decir que era un hombre, sobre todo, valiente, que siempre estaba en primera fila en el campo de batalla; muy inteligente, con una visión internacional de las cosas; un gran diplomático y magnífico orador, dueño de un tremendo carisma y de una gran simpatía. Muchas e importantes cualidades reunidas en una sola persona.
Fueron años de grandes políticos, ¿diría que alguno de los actuales está a su nivel?
Yo no veo a nadie con su carisma... Es un poco decepcionante, pero no tenemos grandes líderes. Tampoco oigo mensajes positivos sobre Europa, sobre lo que esta puede conseguir o lo que se ha avanzado. Hay escasez general de grandes líderes.
Aunque es imposible saberlo, si este asesinato no se hubiera producido, ¿en qué cree que hubiera cambiado el curso de la historia?
Si no hubieran matado a Prim, que era el gran valedor de Amadeo I, posiblemente se hubiera consolidado la saga saboyana en España y el país habría tenido la posibilidad de disfrutar de un largo periodo de paz, que casi nunca se ha dado. España siempre ha vivido un poco a salto de mata, entre golpes de estado y correveidiles, y lo que siempre ha necesitado es estabilidad, porque sin ella no se puede conseguir nada. Para que un país salga adelante hace falta estabilidad política, y esto mismo es lo que me da esperanzas ahora.
Resulta reconfortante oír decir a alguien que mantiene la esperanza.
[Risas apagadas] Estamos en una crisis económica, pero yo creo que se superará y podremos seguir adelante. Este país tiene una riqueza cultural inmensa esperando su momento.
Prim pecó de ingenuo porque, a pesar de las amenazas que se cernían sobre su vida, no tomó precauciones. ¿La ingenuidad es el peor de los errores que puede cometer un político?
Probablemente y, en su caso, ¡desde luego que lo fue! Él era un héroe y no quería hacer ninguna demostración de temor, pero cuando su berlina dobló la esquina y se encontró, esperándole, a quince personas armadas con trabucos se dio cuenta de su error.
De los políticos actuales, ¿cuáles cree que, como Prim, son demasiado ingenuos?
Me pregunta eso y me viene a la mente la cara de Cameron [risas], no sé por qué. El primer ministro británico tiene esa mentalidad de creer que pueden seguir viviendo aislados, y eso es un error, porque no pueden ir al margen de Europa. Ellos creen que no han perdido su imperio todavía, cuando sí lo han hecho.
En el libro pone en boca de Antonio Machado Núñez, abuelo de los escritores Antonio y Manuel Machado, la frase “En España sobran las ideas y falta la acción conjunta”. Parece que esa frase podría definir la historia reciente de este país...
El abuelo de Machado es fantástico, un gaditano que ha estudiado en París, conoce América... y que en su cátedra de Ciencias Naturales ya enseñaba las teorías de Darwin. Él considera que en España todo el mundo quiere hablar, pero que falta diálogo, algo que su nieto repite en una pequeña copla. El diálogo es algo fundamental para que un país avance, y no solo los monólogos. También Larra lo dijo de un modo memorable: «España es una nueva Penélope, que no hace sino tejer y destejer». El país ha avanzado muchísimo desde entonces, pero todavía ves que los políticos se echan la culpa entre sí, sin asumir su responsabilidad y deshaciendo lo que han hecho los demás, cuando deberían avanzar juntos en todo lo que pudieran.
En su investigación no ha llegado a determinar quién dio la orden de asesinar a Prim, pero sí que alguien poderoso había movido los hilos de la trama. Siempre hay intereses ocultos...
Casi siempre. En el caso de Prim, el asesinato se tramó en los alcázares, no en las chozas. Yo creo que el duque de Montpensier es el candidato número uno, y también el general Serrano, pero hace falta una investigación y me alegro mucho de que la Universidad Camilo José Cela haya organizado una comisión para estudiarlo.
Tras estudiar tanto la 1ª como la 2ª república, ¿por qué diría que ambas terminaron mal?
Había falta de experiencia democrática y España es un país difícil, casi un reino de taifas, con cada lugar con lo suyo, ¡fíjese que en la 1ª República hubo un cantón en Cartagena que casi va a la guerra contra Alemania! Todo ha sido difícil porque, por ejemplo, en la 1ª República trataron de establecer una democracia, pero tenían a los carlistas en el norte atacando los trenes y así es prácticamente imposible organizar un país. Esto ha llevado mucho tiempo.
| DE PERFIL Fecha y lugar de nacimiento |
Formación
España
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«LORCA ME FASCINA: NUNCA PODRÉ SALIR DE SU MUNDO»
Lleva casi cuatro décadas viviendo en España, ¿ha cambiado mucho este país?
El país ha cambiado mucho. Por ejemplo, estos días tuve que renovar mi pasaporte y fue increíble: fui a la Policía con mi cita y me lo dieron al momento, ¡no me lo creía! Todo ha sido de una eficacia estupenda y lo vi como una buena metáfora de lo que ha pasado. El país se ha modernizado, los jóvenes han perdido sus complejos en relación a Europa...
Está realizando una investigación sobre Buñuel para escribir su biografía. Casi parece algo obligado, tras haber hecho lo mismo con Dalí y Lorca...
Sí, fue casi inevitable, ¡los tres amigos me fascinan! Yo entré en todo esto a través de Lorca, que es un genio, y todo esto me fascina, nunca podré salir de su mundo. A través de él llegué a Dalí -tuve la suerte de poder hablar con él- y después a Buñuel, era algo evidente. En eso estoy ahora.
De todo lo que ha hallado sobre Luis Buñuel, ¿qué es lo que le ha sorprendido más?
El tremendo contraste entre el hombre físico que es -un monstruo de músculos, que va muy de macho por la vida- y la ternura que hay en él. Él aparenta ser fuerte y valiente, pero es un hombre inseguro, algo que se aprecia en su obra. Buñuel es todo un enigma, porque nunca contaba la verdad, ni a los periodistas ni en sus memorias, y eso hace que me interese más.
¿De qué personaje actual le gustaría escribir una biografía?
Estoy muy metido en los años 20 y 30 del siglo XX, y los personajes actuales no me tientan de la misma manera. Si usted me preguntara lo mismo, pero sobre el siglo XIX en Inglaterra, Francia o España, le podría dar una larga lista de gente que me fascina. La verdad es que en este país faltan muchas biografías, porque para escribirlas se precisan tiempo y dinero, y no ha habido la estabilidad necesaria para ello.












