La marea negra del Prestige significó el despertar de la sociedad civil en Galicia tras lo que parecían años de letargo, y el mundo de la ilustración y el cómic no fue ajeno a este fenómeno. Los artistas de la BD y el diseño gráfico no se quedaron en la impotencia, y se unieron para denunciar y hacer visible una situación de emergencia social.
El colectivo
Chapapote fue uno de los grupos más activos, y aglutinó a la mayoría de los autores gallegos de cómic, con Benlloch y Cráneo como cabezas visibles. Los autores canalizaron su rabia a través de la creatividad, y el arte encontró en la red una autopista para la distribución.
Internet fue fundamental a la hora de organizar y distribuir la información, y como un virus, la sátira, la tira cómica, el humor gráfico... se extendieron por la web. Por vez primera, el mundo de la BD en Galicia se organizó por una causa, y se puso a mirar hacia el mismo lado y a empujar hacia el mismo sitio. Y eso le dio una visibilidad que nunca había tenido hasta el momento.
Gracias a: Kike Benlloch, Kiko Da Silva, David Rubín, Álvaro Valiño.