Los comienzos de la Ciudad de la Cultura
Peter Eisenman, el proyecto "más caro y más grande"
10/12/2007 - A. Losada
La maqueta que presentó Peter Eisenman tenía un indudable valor estético, pero escondía el proyecto menos funcional y el más caro. El hecho de que haya resultado elegido tiene mucho que ver con la forma de convocar aquel concurso que formó parte de la celebración del Xacobeo '99. Simplemente se pidió un diseño para un conjunto arquitectónico que no se sabía para que iba a servir. Primero se escogió el aspecto y luego se procuró llenarlo de contenidos. De ahí vienen, según algunos expertos, buena parte de los problemas que arrastraría después el proyecto de la Ciudad de la Cultura.
Pedro de Llano, catedrático de arquitectura, autor del libro Arquitectura popular en Galicia y una de las primeras voces en dudar públicamente sobre el Gaías, dice que la idea de construír un enorme centro cultural en una ciudad de 100.000 habitantes que "ya tiene una sobreabundancia de este tipo de infraestructuras", es discutible de por sí. Pero más cuando se ha escogido "el proyecto más grande, más caro y más disparatado de todos los que se presentaron".
De la forma al contenido
Explica que el diseño de un edificio, normalmente, "parte de una función, de una utilidad que se quiere llevar a cabo en un espacio, y a partir de esas necesidades se crea una forma adecuada". Pero en el caso de la Ciudad de la Cultura se hizo exactamente al revés: "Allí se pidió arquitectura-espectáculo, un gran edificio que impresione, como impresionaban antes las catedrales. Por eso ganó el proyecto de Eisenman, que era el capricho de un creador".
Plácido Lizanco, subdirector de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Coruña (ETSAC), es de la misma opinión: "Lo único que buscaban era tener un pequeño Guggenheim en Santiago. Había otros proyectos más racionales, que hoy en día ya estarían construidos, pero claro, no saldrían en el Discovery Channel".
Los argumentos oficiales para escoger el diseño de Eisenman fueron "su singularidad tanto conceptual como plástica y su excepcional sintonía con el lugar". Para Lizanco, simplemente, fue la maqueta más bonita. Él y de Llano coínciden en señalar que Eisenman es un gran creador de formas y un buen teórico de la arquitectura, pero que en este caso no tuvo en cuenta nada más allá de la pura estética.
Cada viga tiene que ser fabricada específicamente
La Ciudad de la Cultura actual es un conjunto de edificios puramente monumentales, que no fue diseñado para ningúnha función en concreto y que basa su aspecto en la geometría fractal y en las formas irregulares, lo que obliga la que todos y cada uno de los elementos de su construcción tenga que ser fabricada específicamente.
Eso explica, en buena medida, que el coste final del proyecto (600 millones de euros, segundo los cálculos de Pedro de Llano y otros arquitectos) sea casi seis veces mayor de los 'modestos' 108 millones de euros presupuestados inicialmente. Se calcula además que su mantenimiento anual será de 60 millones de euros.
Bonito a pequeña escala, no tanto a grande
Ademas, los dos arquitectos también están de acuerdo en que el diseño del norteamericano tiene "un problema de cambio de escala", es decir, que queda bien a tamaño maqueta, pero resulta exagerado en su versión real. "Un diamante es muy bonito, pero no lo sería tanto si construímos uno de quince metros de alto", explica Plácido Lizanco.
A día de hoy, con dos edificios contruídos, la Xunta afirma que el complejo de la Ciudad de la Cultura estará terminado en 2012.
Eisenman es conocido, ante todo, por ser un teórico del deconstructivismo arquitectónico, basaado en "liberar" la forma de las limitaciones técnicas, pero tiene mucha menos obra construída que otros arquitectos de su generación. Algunos de sus proyectos son el Monumento a los Judíos Muertos en Europa, en Berlín, o el Centro Wexner para las Artes de la Universidad de Ohio, un edificio criticado por su falta de funcionalidad.
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#1 Por Hejduk 26-04-2008 18:26
¿Por qué no recaban también la opinión de Kust Forster o Luis Fernández-Galiano, entre otros, para dar una opinión más ecuánime? O si temen que su opinión esté manipulada pregúntele a los gallegos que formaron parte del jurado y apoyaron decididamente el proyecto de Eisenman (como Albalat).
Pedro del Llano ha criticado este proyecyo desde todos los ángulos posibles. Su crítica acaba resultando tan sospechosa como la defensa que hacía Pérez Varela. Quizás sus críticas apuntan al temor de que la estela de Eisenman barra definitivamente su papel en el debate arquitectónico de Galicia.
Si un arquitecto como Andrés Perea se embarcó en el proyecto ejecutivo de la cidade da cultura, quiere decirse que...
¿Por qué no recaban también la opinión de Kust Forster o Luis Fernández-Galiano, entre otros, para dar una opinión más ecuánime? O si temen que su opinión esté manipulada pregúntele a los gallegos que formaron parte del jurado y apoyaron decididamente el proyecto de Eisenman (como Albalat).
Pedro del Llano ha criticado este proyecyo desde todos los ángulos posibles. Su crítica acaba resultando tan sospechosa como la defensa que hacía Pérez Varela. Quizás sus críticas apuntan al temor de que la estela de Eisenman barra definitivamente su papel en el debate arquitectónico de Galicia.
Si un arquitecto como Andrés Perea se embarcó en el proyecto ejecutivo de la cidade da cultura, quiere decirse que la obra cuando menos, no es "disparatada". Personalmente, cuando se pretende crear un hito arquitectónico no me parece mal que un edificio tenga que explicarse solamente en términos de funcionalidad. Como cuando se erige una escultura en un lugar público, la simbología o representación de la obra es parte de su funcionallidad.












