Entrevista

''Me gustaría ser actor, mi ídolo es una tía mía de 90 años que trabaja en Bollywood''


Etiquetas: entrevista, libro, literatura

23/09/2009 - Jaureguizar. EPL

El novelista Salman Rushdie lleva condenado a muerte desde el Día de San Valentín de 1989. En la jornada dedicada a los enamorados, le advirtieron de que el ayatolah Jomeini, indignado por su sátira 'Los versos satánicos' ofrecía tres millones de dólares por su cabeza. Veinte años más tarde, el autor sobrevive y lo contó este martes en A Coruña.

Salman Rushdie parece recién sacado de un congelador cuando te saluda. Vive en un 'reality show' desde que un Jomeini que se iba muriendo en París decidió que lo acompañase para ser juzgado por Alá. Rushdie se comporta la parsimonia resginada de un condenado a la silla eléctrica. Su corredor de la muerte son Europa y los Estados Unidos, donde hace cameos en películas como 'Los amigos de Peter' o en un vídeo de los 'U-2', participa en fiestas sofisticadas, se casa y se divorcia con Padma Lashki o jugutetea con la oreja de Scarlette Johanson.

En la planta cuarta de la Fundación Caixa Galicia se le veía este martes educamente aburrido de intentar hacer comprender a periodistas occidentales y con estudios superiores las razones por las que en el mundo oriental del que él proviene es asumible que a uno lo conviertan en el pelele para ser linchado por escribir una sátira de unas convicciones religiosas.

Lleva veinte años concediendo entrevistas diarias que giran invariablemente alrededor de 'Los versos satánicos'. Está tan saturado de escuchar siempre las mismas preguntas, que tiene preparada una rutinaria colección de respuestas que escoge para ir repitiendo una y otra vez. Sin embargo, hablar de cine lo transforma en una persona afable y sonriente, como si mutase en ese actor que soñó ser. El escritor inauguró el Congreso Mundial de Semiótica en A Coruña.

Pregunta: Esta noche estuve viendo 'Cuando ella me encontró' (2006), de Helen Hunt, y me pareció verlo en el papel de ginecólogo. No sé si fue uno de esos juegos de sueños y realidad que vertebran sus novelas o estaba usted realmente actuando en la película.

Respuesta: ¡Era yo! Me lo pasé realmente bien haciendo esa película, fue algo muy divertido. La directora me invitó a hacer un cameo y yo acepté encantado. Pero no fue tan fácil como parece, porque que hacer una prueba. Afortunadamente, la superé.

Sensibilidad en el islamismo
P: ¿Su amor por el cine se lo transmitió ese tío suyo que era guionista en Bollywood?

R: El cine siempre fue algo muy importante en mi familia. Yo tenía un tío que era guionista en Bollywood y creo que llegó a dirigir alguna película. Siempre quise ser actor y mi modelo es una tía mía, que tiene noventa años y sigue trabajando en Bollywood como actriz. También fue bailarina. Mi tía es muy importante, suele aparecer en películas indias. También ha trabajado en películas occidentales, como en 'Quiero ser como Beckham' o en la serie inglesa 'La joya de la corona'.

P: Uno de los protagonistas de 'Los versos satánicos', Farishta, es una estrella de Bollywood especializada en papeles religiosos y con fuerte complejo de superioridad. Parece que los fundamentalistas islámicos no comprendieron ese enfoque actoral y burlesco de su obra. Si hubiese escrito esa obra basándose en masacres y matanzas, ¿se habrían indignado tanto?

R: Desgraciadamente, el ataque no era contra mi obra; era contra toda la vida intelectual que hay en el mundo. La genta vio la 'fatwa' como un incidente aislado, pero era algo mucho más general. No se trataba de atacar 'Los versos satánicos', se trataba de arremeter contra toda las personas que quieren escribir con libertad. Como dijo Naguib Mahfouz sobre este caso, sin derecho a ofender no se puede hablar de libertad de expresión. Estamos en una época de especial sensibilidad en el islamismo, digámoslo así, 'especial sensibilidad', y no se acepta ningún proyecto que cuestione esa visión del mundo musulmán. En contra de lo que ellos pretendían, de que 'Los versos satánicos' fuese un gran fracaso; fueron un gran éxito. Mis fracasos han sido en otras cosas, pero no en ese libro.

Condenado a muerte
P: Supongo que hay un cierto fracaso personal en esa tarde en el que le llaman de la BBC a su casa y le preguntan por su opinión sobre la condena a muerte que Jomeini había dictado contra usted. No sé cual fue su segunda reacción, después de la del terror.

R: Imagínese. No fue una reacción muy positiva. Yo no sabía nada y me alarmé mucho, claro. Después de colgar el teléfono, lo primero que hice fue bajar a echar el cerrojo a la puerta de casa. La Policía me recomendó desaparecer unos días, hasta que los políticos arreglasen las cosas.

P: Su amigo el escritor Ian McEwan reveló hace unos meses en The New Yorker que lo escondió en su casa al sur de Inglaterra. Describe la situación de preparar unas tostadas para un condenado a muerte por una novela satírica como una situación surrealista.

R: Estuve solamente una noche en su casa. Era surrealista, si. Ian es un gran amigo mío y me ayudó en aquel primer día tan confuso. Pero no fue el único. Por una parte, sentía el odio de millones de personas; por otra, sentía la cercanía de muchos amigos míos. No todos actuaron en público, la mayoría actuó en privado. Estaba McEwan, pero también me dieron su apoyo Susan Sontag, Martin Amis ou Julian Barnes. Pasé dos fines de semana en casa de Bono. Hubo muchos escritores y muchos amigos que me ayudaron y salieron en mi defensa.

Realidad y fantasía
P: Arthur C. Clarke escribió un cuento paródico, 'Los 9.000 mil millones de nombres de Dios', que habla de dos monjes lamas que pasan siglos elaborando las combinaciones del nombre divino. Usted tenía ese relato como favorito cuando era joven. ¿Hasta qué punto influyó el recuerdo de ese texto en la redacción de 'Los versos satánicos'?

R: La influencia acaba en que me gustaba cuando era joven. Cuando era niño, a finales de los cincuenta, era la edad de oro de la ciencia ficción y yo leí muchos libros de ese género. Algunos eran muy malos. La ciencia ficción se desenvuelve con igual facilidad en el realismo y en la fantasía, por lo que es un vehículo muy adecuado para la novela de ideas.

P: La oscilación entre realidad y fantasía domina su primer libro infantil 'Harún y el mar de las historias', el texto que lo animó a volver a la literatura tras la 'fatwa'. ¿Qué hay del proyecto de Alan Parker de llevarla al cine en el año 2012?

R: De momento es solamente un proyecto. Lo que sí se va a llevar al cine es mi novela 'Hijos de la medianoche'. La va a dirigir Deepa Metha y participaré en el guión. El proyecto que he terminado ahora es otra novela dirigida al público infantil.

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