Un atentado suicida en el norte de Pakistán contra un convoy del ejército de este país provocó la muerte de por lo menos 9 personas, mientras otras 29 resultaron heridas, entre ellas 14 civiles.
Esta región era hasta hace pocos meses un popular destino turístico que se ha transformado ahora en uno de los principales frentes de combate entre el ejército y los integristas islámicos.
El ejército de Pakistán lanzó en el pasado mes de noviembre una fuerte ofensiva en Swat para acabar con los seguidores del mulá Fazlullah, un clérigo que propugnaba la implantación de la ley islámica en la zona.
Seguridad durante las elecciones
Ante el elevado número de atentados que está sufriendo Pakistán (más de 40 de ellos suicidas), la líder opositora pakistaní Benazir Bhutto pidió hoy que el ejército se encargue de la ley y la orden en el país durante las elecciones del próximo 8 de enero, en caso de que la policía no tenga capacidad suficiente.
Tan sólo 10 días después de que el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, haya puesto fin al estado de excepción en el país asiático, es el principal grupo de oposición, el Partido Popular de Pakistán el que reclama la presencia del ejército en las calles para garantizar la seguridad durante los comicios.
Sin embargo, el objetivo de la mayoría de los ataques de los islamistas, que provocaron la muerte de más y 750 personas este año, parecen ser las tropas y fuerzas de seguridad.
El último de los atentados suicidas causó la muerte de 56 personas en una mezquita de Peshawar en la que se encontraba el ex ministro de Interior Aftaba Ahmed Sherpao, que resultó ileso.
24/12/2007