Justicia

Patrones de Portosín denuncian que el uso de explosivos es habitual en la pesca


Etiquetas: pesca, mar, Justicia

26/01/2010 - Galiciaé/Axencias

La tenencia ilegal de explosivos y su uso en pesca es un delito que puede pagarse con penas de cárcel que oscilan entre los dos y los ocho años. Con todo, y a pesar de estas sanciones, el uso de la dinamita en pesca de cerco sigue siendo una práctica habitual.

Así lo denunciaron esta semana seis patrones de la localidad coruñesa de Portosín y el mayor de la cofradía de Corcubión durante el juicio contra los armadores de Camariñas acusados de usar explosivos. En la Audiencia Provincial de A Coruña, los siete advirtieron de que es una práctica que ocurre «todos os días» en las costas gallegas y denunciaron que las autoridades "no funcionan" a la hora de evitar la pesca con estos artefactos.

Su testimonio ocupó gran parte de la jornada del lunes en el juicio contra los tres hermanos Campaña Carril, la novia de uno de ellos, Isabel Campaña Caamaño, y el propietario de un tercer barco de Camariñas, Manuel Caamaño Barreiro, acusados de "utilizar o proporcionar a terceros explosivos con capacidad destructiva, devastadora e indiscriminada en el ecosistema, donde ejercen la actividad pesquera", durante el periodo comprendido entre octubre de 2005 y septiembre de 2007.

El ministerio fiscal pide dos años de prisión por un delito continuado contra el medio ambiente y 5 años por un delito de depósito o tenencia de explosivos, un total de siete para los tres hermanos y para Isabel Campaña, aunque no así para Manuel Caamaño, para el que solicita el sobreseimiento provisional de la causa, aunque sí presentan cargos el abogado de la Xunta y la del Estado.

Los siete patrones que declararon como testigos se refirieron a los hechos ocurridos desde la tarde del día 26 de junio de 2006 hasta la madrugada del día 27 en las inmediaciones de la costa de Fisterra, entre cabo Fisterra y monte Louro, cuando escucharon cuatro detonaciones en el lugar en donde faenaban varios barcos, entre ellos el Lago II, propiedad de Carlos Campaña. Todos coincidieron en declarar que resulta "imposible" determinar qué barco usó la dinamita, por lo que no incriminaron de forma directa a los acusados. "No sabemos al cien por cien quien la echa", subrayó Juan José Blanco, uno de los que había interpuesto denuncia en 2006.

Los siete reconocieron haber dicho ante la Guardia Civil que "casi todos en Camariñas" usaban los explosivos en la pesca de cerco de la sardina, pero evitaron incriminar a ningún barco. Del mismo modo, se refirieron a amenazas proferidas contra los patrones de Portosín. "Todos tenemos miedo, por eso no hay tantas denuncias", reconoció Francisco Carreño, que dijo, sin embargo, no haber recibido nunca amenazas de los acusados.

Gonzalo Pérez, conocido activista en contra de la dinamita, advirtió de que continúan las explosiones, pese a que informó a la Guardia Civil de los que la usan "desde Redondela a Camariñas". "Quedamos de informarlos para ver si éramos capaces de erradicar esta lacra, pero las autoridades no funcionan", lamentó.

  • LOS HECHOS

En septiembre del 2007, los tres hermanos Campaña Carril y la pareja de uno de ellos fueron detenidos en una operación en la que la Guardia Civil se incautó de explosivos para la pesca ilegal. El sector no tuvo una voz unánime, ya que muchos patrones consideraron que la operación fue desproporcionada, mientras otros la aplaudieron porque los marineros "sabían a lo que se exponían".

Cuando los tres hermanos salieron de la cárcel —la mujer implicada ya había quedado en libertad—, dos meses después de la operación y tras pagar una fianza de 7.000 euros cada uno, el municipio de Camariñas les recibió como a héroes. Los vecinos prepararon una fiesta y decoraron las calles con pancartas.

Meses después, volvieron a protestar para exigir al Gobierno gallego que devolviese a los marineros los permisos para faenar en sus dos embarcaciones (Lago II y Manuel de Lin), debido a la complicada situación económica que atravesaba la familia. Las elevadas capturas hicieron saltar las alarmas. Y es que el uso de dinamita en la pesca de cerco no era nada nuevo, aunque nunca se había detenido a nadie.

Uno de los datos que hacía sospechar del uso de pólvora era las elevadas capturas de los barcos de Camariñas en relación con otros municipios. Según indican los expertos, con la utilización de explosivos —generalmente de bombas de palenque— se puede conseguir hasta un 50% de capturas en la flota de cerco. Los explosivos no fueron hallados en los barcos, sino en el taller que es propiedad de uno de los hermanos. Éste es el principal argumento que usa la defensa.

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