El balance de víctimas en el mar gallego es es especialmente trágico desde que comenzó el 2008. Tras el naufragio del arrastrero “Cordero” la pasada madrugada, seis trabajadores del mar perdieron la vida y otros seis siguen desaparecidos.
La cifra podría incrementarse por las malas condiciones meteorológicas, con grandes olas, fuertes vientos y bajas temperaturas que hacen temer por la vida de los cuatro desaparecidos.
Otros accidentes anteriores se registraron, el 2 de enero, en Aguete-Marín, con dos pescadores aficionados fallecidos.
El pasado lunes 7, perdían a vida otros dos marineros en O Vicedo-Lugo, tras un vuelco de su embarcación.
En Doniños-Ferrol desapareció el día 9 un joven, no profesional del mar, José Javier Varela González, de 38 años, que recogía percebes en Punta Penencia que a día de hoy todavía no fue localizado.
En el río Miño desapareció el día 12 también de madrugada un pescador que capturaba angulas tras el vuelco de la embarcación, en medio de un fuerte temporal de viento y lluvia. El experimentado pescador Jesús Álvarez Rodríguez, de 60 años, fue localizado muerto dos días después de su desaparición.
Este mismo año desapareció otro marinero de Santa Uxía de Ribeira, Antonio García Pérez, en el océano Índico cuando navegaba en el palangrero "Cetán". El experimentado pescador desapareció bajo las aguas después de sumergirse en estas para desenganchar un cabo que se había enredado en la hélice.
Crónica negra
Aunque este arranque de 2008 está siendo, especialmente trágico, varios naufragios llevan marcando sus muescas en la crónica negra gallega.
En 2001, el buque 'Buraz', con base en Ribeira (A Coruña) dejaba 13 fallecidos entre las islas de Ons y Sálvora. Meses antes, cinco tripulantes perdieron la vida en el siniestro del 'Panchito', al zozobrar en aguas de Laxe, en plena Costa da Morte.
El Meloxeira, con puerto base en Oleiros (A Coruña), naufragó en la Bahía de la ciudad herculina y supuso la muerte de cuatro marineros.
El 'Siempre Casina' permanecerá en el imaginario colectivo de los pescadores gallegos por saldarse con la vida de seis personas, además de dos desaparecidos cuyos cuerpos no llegaron a recuperarse. Sólo hubo un superviviente de este naufragio producido en febrero de 2005 a 20 millas al norte de la localidad lucense de Ribadeo.
Las tareas de búsqueda y rescate de los tripulantes del buque con puerto base en Celeiro centraron la atención del conjunto de la sociedad gallega y española durante varias semanas.
Poco antes, el 28 de mayo, el 'Nuevo Amadorín' truncaba las vidas de dos familias de Ribadeo después de hundirse en las cercanías de Illa Pancha. El siniestro costó la vida a sus tres tripulantes, entre los que se encontraba el patrón mayor y su hijo, además de un tercer marinero. Los restos del hijo tardaron días en rescatarse.
Entre los sobresaltos con final feliz figura el caso del arrastrero 'Candray', con puerto base en Celeiro (Lugo), que se hundió a 40 millas al norte de A Coruña, en las cercanías de Estaca de Bares, en abril de 2004. Sus ocho tripulantes fueron rescatados con éxito y el susto inicial de sus familiares sólo se quedó en esas primeras horas de incertidumbre.