El camino a la Casa Blanca
Fin del viaje para Giuliani
31/01/2008 - Galiciae
Pocas veces una postulación a la Casa Blanca se podrá parecer tanto a la fábula de la hormiga y la cigarra. Ahora, Giuliani sucumbe a su invierno particular tras la dura derrota en las caldeadas playas de Florida.
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En su discurso de despedida, anunciado en la otra punta del inmenso país, en California, aseguró que había estado pensando en las cualidades indispensables para ser un buen presidente: fortaleza, visión de futuro, constancia... "Lógicamente, yo creía que era la persona que cumplía todos esos requisitos, pero desgraciadamente los votantes no pensaron así", aseguró.
Por lo tanto, deja la carrera hacia la Casa Blanca en favor de su amigo John McCain, seguramente el único precandidato republicano capaz de pescar tanto como él en bolsas de votos demócratas y hacerle frente a Hillary u Obama. El ex alcalde de Nueva York no escatima elogios al llamarlo "héroe estadounidense" y asegurar que es un "hombre de honor e íntegro". De hecho, Giuliani anunció que ambos harán campaña juntos en California, Nueva York, Nueva Jersey e Illinois.
Si McCain consigue finalmente la nominación republicana, su nombre sonará con fuerza para acompañarlo como candidato a la vicepresidencia. La combinación resultaría difícil de encajar para muchos republicanos -reuniría muy poco conservadurismo moral- pero sería un tándem muy difícil de contrarrestar para Hillary u Obama.
Fin del Via Crucis
Este abandono no coge a casi nadie por sorpresa. Finalmente se impuso la lógica y el “alcalde incorruptible” sucumbe a una estrategia que muchos calificaron en su día de suicida. Con su valoración personal por las nubes y un halo determinista a su alrededor que daba por segura su nominación a la Casa Blanca, Giuliani decidió apostar fuerte.
Convencido de que su historial de republicano “poco convencional” -dos divorcios, defensa de homosexuales...- le dificultaban el camino en estados conservadores como Iowa, centró sus esfuerzos en los grandes estados como California, Texas o Nueva York.
Florida era la primera etapa de un paseo triunfal que acabó por convertirse en via crucis. Primera y última. “Nadie se acordará de Giuliani cuando las primarias lleguen a Florida”, decía Terry Branstad, ex gobernador republicano de Iowa horas antes de que la carrera de las primarias comenzara. A día de hoy, aquellas palabras resultaron proféticas.
Sin resurrección
Es muy posible que si las primarias hubiesen comenzado en noviembre, Giuliani tuviera hoy media nominación en bolsillo. Por aquel entonces su popularidad -más de 20 puntos de ventaja frente a culaquier otro candidato parecía capaz de aguantar su “desaparición” del primer plano durante un mes.
Pero en las últimas semanas de diciembre, la estrella de Giuliani daba sus primeros signos de agotamiento coincidiendo con varios escándalos relacionados con su equipo y un confuso ingreso en el hospital.
Su desaparición del escenario público fue la puntilla. Mientras Huckabee tenía en Iowa su momento de gloria y Romney y sobre todo McCain resucitaban a golpe de votación, Giuliani iba languideciendo y perdiendo fuerza. Finalmente, no hubo resurrección para Rudy.
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