Tras la retirada de John Edwars, los principales candidatos a ser la opción demócrata para la Casa Blanca, Hillary Clinton y Barak Obama protagonizaron en la noche del jueves su primer debate a dos bandas, en el Teatro Kodak de Los Ángeles, el escenario habitual de la gala de entrega de los Óscar. Y, lejos del tono agresivo de anteriores encuentros, hicieron las paces ante 3.500 espectadores.
Hillary estuvo de acuerdo: "Cuando la Cámara de Representantes aprobó el más malintencionado texto que decía que si ofrecías cualquier ayuda a un indocumentado o a alguien que estuviera aquí ilegalmente estarías cometiendo un crimen, me levanté y dije que eso hubiera criminalizado al mismo Jesucristo", dijo Clinton.
De acuerdo en Irak
Al tratar el tema de la presencia de tropas estadounidenses en Irak, el senador por Illinois defendió que pensar que EE.UU. ha triunfado en ese país es "poner el listón muy bajo, enterrado en la arena en este momento". La senadora por Nueva York deseó: "casi todas" las tropas desplegadas allí puedan estar de vuelta dentro de un año, una idea que contrasta con la defendida por John McCain, su principal rival republicano, quien recientemente dijo que, si por él fuera, permanecerían en Irak "cien años".
01/02/2008