Ataviado con una camiseta negra que proclama 'Soy nadie', el controvertido escritor y periodista Fernando Sánchez Dragó continúa con la gira promocional de su último libro 'Y si habla mal de España... es español', publicado antes de las elecciones del 9 de marzo a conciencia. Su 'tour' se detuvo en Compostela.
Pregunta: Antes de nada, este libro, ¿lo ha escrito usted?
Respuesta: (Risa socarrona) ¡Ja! Mira: yo soy escritor desde que nací. Lo único que soy es escritor y viajero. Jamás se ha publicado una línea que no haya salido de mi pluma, y más que con tinta, con sudor. A lo que aludes no es más que una infamia y una calumnia con la que ni siquiera he luchado porque es absurda.
Publiqué en mayo un libro que se llama Libertad, fraternidad, desigualdad. Derechazos' que no va firmado por mí. Lo ha hecho un crítico literario secretario mío y es una antología de mi obra. Monta una entrevista imaginaria y contesta a esas preguntas con fragmentos de mi obra. Así que por supuesto, he escrito este libro como todos mis libros.
La decadencia de España
P: ¿Cuándo comenzó la decadencia española de la que habla en la obra?
R: ¡Huy! La verdad es que se remonta a la noche de los tiempos. No sabemos cuándo empezó. Podemos remontarnos ya a Alfonso X el Sabio, con textos en los que se cuestiona lo que significa ser español. De una forma clarísima empieza en Quevedo, en los escritores del Siglo de Oro, en la picaresca, y se exacerba sobre todo a partir del 2 de mayo de 1808, porque es ahí cuando el corazón español se parte en dos.
Cuando en 1812 se proclama la Constitución de Cádiz, la gente se echa a la calle diciendo 'Viva la Pepa', y poco tiempo después se echa a la calle diciendo 'Vivan las cadenas y el rey absoluto'.
P: También usted parece caer en ese vicio que le parece “tan español” de criticar sin aportar soluciones...
R: Bueno, yo no soy ningún médico, soy un escritor. Lo único que puedo hacer es contar, filosofar, analizar todas estas cosas. El remedio es muy sencillo y se desprende de la lectura del libro: despensa y escuela. Despensa tenemos, estamos bien abastecidos, lo que no tenemos es escuela.
El libro describe la España con la que se topa uno cuando enciende la televisión, cuando sale a la calle, cuando para en una discoteca: la España hortera y chabacana, desgreñada, envidiosa, malhablada, que ha pasado del mito del Cid al del Pocero. El problema de España es la pérdida de valores. Tenemos que conseguir es que la gente recupere el decoro, la dignidad, la decencia, la buena educación, el respeto, la amistad, la fraternidad, la firmeza, la serenidad.
'Hay que ser patriotas, no nacionalistas'
P: ¿No habría que replantear esos valores?
R: Valores nuevos no hay, están acuñados desde la noche de la humanidad. Si añadimos nuevos valores, estaríamos cayendo en lo que estoy denunciando: el multiculturalismo. que es comparable a la caída del Imperio romano.
El multiculturalismo significa la anulación de todos los valores en la tentativa de encontrar otros nuevos. Si vienen a decirnos que el 'tam tam' de una tribu africana vale lo mismo que la Novena Sinfonía de Beethoven, eso no es un nuevo valor, es un desvalor.
P: ¿No puede haber entonces una convivencia entre las distintas culturas que entran en contacto actualmente?
R: Las distintas culturas para convivir tienen que mantenerse, no pueden desnaturalizarse. Una cultura es una línea de fuerza muy poderosa que no puedes eliminar. Estados Unidos, que es el país prototípico del mestizaje, de la inmigración y de su asimilación, ha creado un concepto que mantienen, que es lo WASP (blanco, anglosajón y protestante).
Si una cultura pierde el núcleo duro deja de existir, se desvertebra. Hay que volver al cosmopolitismo que es lo contrario al multiculturalismo. Occidente está en el fondo del problema, es un accidente mortal para la humanidad por esta cosa del monoteísmo, que es la cuna del nacionalismo.
P: ¿En qué sentido?
R: Una religión se cree en la posesión de la verdad y excluye a las demás, las persigue y las acosa. El nacionalismo se cree que lo suyo es mejor a los demás y se excluye ahí. No hay que ser nacionalista, sino patriota. Naciones hay muchas, es un concepto administrativos, pero patrias muy pocas, porque requiere una filosofía, una manera de pensar, que diferencian a los seres humanos entre sí.
Eso es la patria y lo que no se puede perder. Grecia, Roma y Egipto fueron una patria. España también y yo llegué a conocerla, tú no. Y esa España, que fascinaba a Hemingway, poco a poco, en un proceso hortera de supuesta homologación con los demás, de clonación, ha ido desapareciendo hasta estrecharse y se está batiendo en retirada.
Las dos Españas
P: Sin embargo, se encuentran personalidades muy distintas en Madrid y Compostela...
R: Y ésa es la gracia de España: todos en uno, unidad y pluralidad. España era un país completamente variopinto en sus usos y costumbres. Todo esto hay que armonizarlo como en otros momentos de la historia universal. Yo soy yo, lo primero de todo, soy nadie, soy Fernando Sánchez Dragó. Después de eso, soy de Soria, castellano, español, europeo, ciudadano del mundo y criatura cósmica. Todos nosotros somos círculos concéntricos y en lugar de restarnos, nos suman.
Ahora estoy en Santiago de Compostela y soy tan gallego como tú. Soy de donde estoy. He pasado una noche fatal porque me zampé una lamprea que me sentó como un tiro, así que más gallego imposible...
P: Para ser gallego, habría que tener ya una resistencia estomacal adecuada...
R: Sí, bueno, hay muchos gallegos a los que no les gusta la lamprea, ¿eh? ¿A ti te gusta la lamprea? A casi ninguna mujer le gusta, es una comida de hombres. (Pregunta a su alrededor y a nadie le gusta la lamprea) "Ya no le gusta a ningún gallego la lamprea, tenemos que venir de fuera" (ríe).
El pecado de las utopías
P: En algún momento del libro reniega de las utopías porque "han devastado la historia convirtiendo en piltrafa al ser humano y en basura la naturaleza"...
R: Sí, y las más cercanas son el comunismo, nazismo y fascismo. En cuanto un hombre se arroga la posesión de la verdad, que es en definitiva una utopía, porque impone un gran sistema que organiza y que quiere aglutinarlo todo. Eso conduce siempre al Gran Hermano.
La libertad no se organiza, es propia de la naturaleza. En política yo soy taoísta, que significa no intervenir, dejar que todo fluya, que todo se organice de forma espontánea y armónica. Los utópicos son los que quieren intervenir en todo.¡Pero si la mayoría de las cosas no necesitan de ley alguna! Todas las leyes se reducen a una: trata al prójimo como a ti mismo.
P: En el caso de que Zapatero gane las siguientes elecciones, usted ha anunciado que no volverá a escribir de España, así que adelántenos por si acaso, ¿qué problema hay en que se rompa España?
R: No, yo no volveré a hablar de España gane quien gane, porque he cumplido un ciclo. Además, en este libro reparto estopa a todos.
Ahora bien, España está atravesando un momento muy difícil pero no sólo por culpa de Zapatero, aunque él ha hecho lo peor que puede hacer un político: crear problemas que no existen. Y uno de los peores es haber sacado el espíritu de la Guerra Civil, que estaba bien enterrado y con mucho sentido común por quienes hicieron la Transición. Pero Europa no permitiría una Guerra Civil y la gente no se va a echar a la calle porque tiene coche y nevera.
04/02/2008
Dragó eres un palurdo más con afán de protagonismo de esa España casposa a la que te refieres. España ni ha existido ni existirá jamás. El tam-tam de una tribu africana puede tener tanto valor y sentido como la Novena Sinfonía de Beethoven, o incluso mucho más. Constituye una forma de representación de toda una cultura, un pueblo, mientras que la obra de Beethoven no deja de ser la genialidad de un individuo que ha sido idolatrado por elitistas como tú.
El problema de tener 17 comunidades autónomas, 17 historias,es que no se genera imagen de unidad en el pais, ni hacia dentro ni hacia fuera, la imagen que proyectamos en el exterior es patética, con casos como el vasco, el catalán y en algunos casos el gallego, que todo se les vuelve en separar, autodeterminar y todas esas soplapoyeces...acaba desgastando de tal manera el pais que ya no hay concepción del mismo, por culpa de los politicos que en vez de centralizar multiplican la burrocracia y el mamoneo, con el único fin de mejorar sus "ingresos" a cuenta de llamar al integrismo nacionalista y anti-español.....
pues muchos pensamos que:
Ser españoles es una suerte y ser...
El problema de tener 17 comunidades autónomas, 17 historias,es que no se genera imagen de unidad en el pais, ni hacia dentro ni hacia fuera, la imagen que proyectamos en el exterior es patética, con casos como el vasco, el catalán y en algunos casos el gallego, que todo se les vuelve en separar, autodeterminar y todas esas soplapoyeces...acaba desgastando de tal manera el pais que ya no hay concepción del mismo, por culpa de los politicos que en vez de centralizar multiplican la burrocracia y el mamoneo, con el único fin de mejorar sus "ingresos" a cuenta de llamar al integrismo nacionalista y anti-español.....
pues muchos pensamos que:
Ser españoles es una suerte y ser gallegos una pasada...con lo cual fuera nazionalismos exacerbados autonomistas y viva españa la de todos.....
Hablar de España es una utopía. Es un claro ejemplo donde las diferentes nacionalidades han dado lugar a un Estado, y no al revés. España es por lo tanto multinacional y en esencia multicultural. Podéis negar lo evidente y seguir imaginando una nación española centralizada y fantasma que dará los mismos resultados que ha estado dando hasta ahora: humo, humo y más humo...
Humo, humo y más humo, dicen...
Desde hace siglos...
El humo, humo y más humo del que algunos han presumido no tiene más edad que unas pocas décadas, más fuego que la estulticia, la arrogancia y la mezquindad de unos pocos y más futuro que causar (aún) más males a los ciudadanos honrados
Don Gorila, el nombre te pega y mucho.
Estoy de acuerdo con que la utopía de España como Estado-nación no tiene más edad que unas pocas décadas, y es que con Franco estas cosas no pasaban. Claaaro... el multiculturalismo supone un grandísimo mal que va a acabar con esta nuestra patria UNA GRANDE Y LIBRE que mira cara al sol. Vivamos de espaldas a la realidad, eso sí que es sabiduría; es más, que les jodan, a todos, a todos los que son diferentes a la ¿cultura dominante española?. Arrogantes y mezquinos... jajjaj!! me ha gustado. Supongo que serán palabras que tienes muy interiorizadas.