EEUU lanzó hoy un misil táctico contra uno de sus propios satélites espías, que al parecer perdía altura poco a poco en su órbita. La versión oficial es que la Marina recibió órdenes de destruírlo porque su tanque de combustible contenía gases tóxicos peligrosos (hidracina, un compuesto muy común en la propulsión espacial).
El presidente George Bush informó el jueves por la mañana de que el aparato orbital había sido "interceptado con éxito", aunque hasta dentro de 24 horas no se facilitará información sobre si el tanque de combustible, que mide menos de un metro, fue destruído por el impacto.
Una gran puesta en escena para un aparato de poca peligrosidad. El consejero asesor adjunto de Seguridad Nacional de EE.UU., James F. Jeffrey, advirtió recientemente que solo había una posibilidad remota de que el satélite se desplomara sobre Tierra, superara intacto la entrada en la atmósfera terrestre y diseminara gases tóxicos.
Ostentación de poderío militar
Algunos analistas sostienen que el verdadero objetivo del lanzamiento era demostrar que EEUU tiene capacidad para destruír satélites en órbita, como un aviso de que, pese a su inseguridad económica, su poderío militar sigue intacto. Hace un año, China hizo lo mismo al atacar uno de sus propios satélites meteorológicos, un gesto que alarmó a la comunidad internacional.
De hecho, este mismo jueves el Gobierno chino pidió información sobre el lanzamiento del misil táctico de EEUU, "para que los paises relevantes puedan tomar precauciones". El portavoz de turno del Ministerio de Asuntos Exteriores, Liu Jianchao, avisó que su país "ha seguido de cerca el posible daño que que pueda causar este acto estadounidense para la seguridad del espacio exterior.
El Gobierno de EE.UU. desembolsó unos 60 millones de dólares para poder llevar a cabo esta tarea, muy seguida por los medios de comunicación estadounidenses debido a la espectacularidad y la precisión requerida en la operación.
21/02/2008