Unos trescientos trabajadores de la mina de cuarzo de Serrabal y de las factorías de Ferroatlántica en Cee, Dumbría y Sabón, estarán acampados frente a los edificios administrativos de la Xunta en San Caetano, en Santiago de Compostela, durante toda la campaña electoral.
Su intención es reclamar que se modifique el trazado del AVE, que pasa por encima de las instalaciones mineras y obligará a cerrarlas, y también recordarle al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que en las pasadas elecciones municipales les prometió atender sus reivindicaciones, según indicó el secretario nacional de la CIG, Suso Seixo,
Compañía non grata
Durante estos quince días, permanecerán acampados entre 30 y 40 trabajadores, en turnos rotatorios, en 10 tiendas, dos carpas y una autocaravana, con el objetivo de ser "una compañía no muy grata" para el Gobierno gallego, apuntó el delegado de personal de los mineros, Florentino Castro.
"A ver si esta vez nos hacen caso", deseó Castro porque, dijo, "ahora no va a ser el cuento de las elecciones municipales" y le recordó al vicepresidente del Gobierno, el nacionalista Anxo Quintana, que los trabajadores llevan ocho meses esperando a que los reciba. De no tener éxito esta convocatoria, las protestas continuarán después de las elecciones.
No negociarán nada que suponga el cierre de la mina
Antes de montar el campamento, los 300 trabajadores del grupo Villar Mir recorrieron Santiago de Compostela en una manifestación, bajo el lema: "La indemnización no es la solución. Sí al cambio del trazado del AVE".
Aseguran que no están dispuestos a aceptar el cierre de la mina, pase lo que pase, pues se perderían 100 puestos de trabajo directos en la propia explotación y entre 1.200 y 1.500 en las factorías de Ferroatlántica.
22/02/2008