El conselleiro de Medio Rural, Alfredo Suárez Canal, ha confirmado el aplazamiento de la reunión de la Mesa do Leite hasta la próxima semana. Ha considerado que la agenda de la Unión Europea (UE) esta semana será decisiva para disponer de todos los "elementos" que puedan determinar el desarrollo de la siguiente campaña lechera, que arranca el 1 de abril.
La reunión aplazada debería constituír el marco de diálogo sobre los precios de la leche en origen. Su bajada ha provocado concentraciones de los ganaderos gallegos en las sedes de varias fábricas, que han culminado en asaltos en dos ocasiones.
Los ganaderos, en pie de guerra
El primero de ellos se registró el pasado 6 de marzo en Nadela (Lugo). Unos 500 ganaderos entraron
en la fábrica de Puleva y derramaron varios palés de leche para protestar por la decisión de varias empresas lácteas de bajar los precios que les pagan a los ganaderos.
El segundo asalto fue
a la sede de Leite Celta en el municipio coruñés de Pontedeume, el pasado jueves. De nuevo unos 600 ganaderos estropearon 200 cajas de envases y anunciaron que habría más asaltos si en la reunión fijada para este lunes no se llegaba a un acuerdo.
Finalmente, la negociación ha sido aplazada. La próxima víctima de los ganaderos será la factoría que Leche Pascual posee en el municipio lucense de Outeiro de Rei.
A este respecto, el titular de Medio Rural ha señalado que su departamento sólo puede abogar por el diálogo, pero "nunca intermediar en el precio". La Mesa do Leite no puede marcar precios, ha recordado Suárez Canal, porque "sería ilegal".
Cuota láctea
Una vez más, ha subrayado la disconformidad del Gobierno gallego con el incremento en un 2% de la cuota láctea para el conjunto de los estados miembros de la UE, que este lunes aprobará el Consejo de Ministros de Agricultura comunitario.
"Es un elemento que no aporta ningún tipo de solución, pero que va a aportar distorsiones y problemas", aumentando la distorsión en aquellos países a los que les sobra cupo productivo, es decir, que consumen menos de lo que pueden producir.
Frente a ellos estaría España, que no puede obtener toda la materia prima necesaria para satisfacer la demanda interna. Esta decisión se traducirá en una bajada aún mayor de los precios de origen, del importe que las industrias lácteas pagan a los ganaderos.