La policía china admitió este jueves por primera vez haber disparado y herido a varios manifestantes tibetanos que el pasado domingo protagonizaron una protesta en la provincia de Sichuan.
La agencia estatal de noticias Xinhua informa de que la policía abrió fuego en el condado de Aba contra cuatro personas y "en legítima defensa".
Activistas tibetanos denunciaron en este mismo lugar la muerte de ocho personas durante las protestas cerca del monasterio de Kirti, aportando fotografías de cadáveres que mostraban heridas de bala.
13 muertos ''inocentes'', según el Gobierno
Pero China sólo ha reconocido la muerte de 13 personas "inocentes" durante las protestas, que atribuye en su totalidad a asesinatos perpetrados por los "alborotadores" en Lhasa, la capital del Tíbet.
Sin embargo, el gobierno tibetano en el exilio elevó la cifra de muertos por lo menos a 99, -80 de ellos en Lhasa- y acusó a las fuerzas de seguridad de disparar contra la multitud.
La agencia Xinhua había informado anteriormente de que los policías habían matado a tiros a cuatro manifestantes, pero esta noticia fue rápidamente corregida por los disparos "en legítima defensa" realizados por los agentes.
Movimientos de tropas y censura
La actuación de Pekín desde que se desataron las protestas ha provocado las críticas a nivel internacional, que el Gobierno intenta acallar censurando la información de los corresponsales extranjeros en la región e insistiendo en que la calma vuelve al Tíbet.
Por otra parte, los pocos periodistas que quedan hablan de grandes movimientos de tropas dentro y fuerza de la región autónoma, después de que China reconociese esta mañana que las protestas se habían extendido a otras provincias cercanas donde residen un gran número de tibetanos.
El Dalai Lama, a quien las autoridades chinas responsabilizan de orquestrar las manifestaciones, se ofreció a dialogar con Pekín para poner fin a la oleada de violencia.
Continúan las detenciones en Lhasa
Las autoridades chinas continúan la búsqueda de sospechosos de participar en los disturbios de Lhasa, que ya suman cerca de 200 personas, entre los 24 detenidos y los 170 entregados.
El periódico oficial 'Tibet Daily' informó de que las dos docenas de sospechosos capturados en Lhasa fueron arrestados por "poner en peligro la seguridad nacional, golpear, destrozar, saquear y otros crímenes graves", una terminología delictiva que en China puede suponer duras condenas, incluida la pena de muerte.
El gobierno regional chino en el Tíbet también aseguró que el número de rebeldes que se entregaron voluntariamente por su implicación en los disturbios de Lhasa asciende ya a más de 170.
Así, 65 tibetanos se suman a las
105 rendiciones anunciadas el miércoles, después de que a la medianoche del pasado lunes expirara el ultimátum ofrecido a los manifestantes tras los disturbios vividos la última semana en Tíbet y, especialmente, su capital Lhasa.