Un grupo de monjes tibetanos aprovechó la entrada del primer grupo de periodistas extranjeros en Lhasa para manifestarse en protesta por la falta de libertad en la región, según informaron los componentes de la delegación de reporteros.
"La ciudad parece una zona de guerra"
Los reporteros estuvieron acompañados en todo momento por una delegación china que les guió en su recorrido por la capital.
El grupo visitó también una clínica médica y una tienda de ropa, donde las autoridades chinas aseguran que cinco jóvenes fallecieron en un incendio provocado por los manifestantes tibetanos.
Un periodista del Financial Times declaró que la ciudad parece una zona de guerra, con edificios calcinados, comercios cerrados y grupos de soldados en cada esquina. Los disturbios parecían haber sido más destructivos de lo que se había pensado anteriormente, escribió.
El pasado 14 de marzo, tibetanos de Lhasa atacaron tiendas y edificios públicos, dirigiendo su violencia contra chinos de etnia Han y musulmanes Hui, causando 19 muertos, según las autoridades chinas.
El Gobierno tibetano en el exilio elevaba a cerca de 140 el número de fallecidos y acusa a la represión policial de las muertes.
China levanta el veto a la prensa extranjera
Tras los incidentes del 14 de marzo, que tuvieron réplicas en otras zonas de población tibetana, la prensa extranjera acreditada en China exigió a Pekín que levantara la prohibición de la entrada de reporteros foráneos al Tibet.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush transmitió también esta reclamación a su homólogo chino, Hu Jintao, en una conversación telefónica que mantuvieron el miércoles ambos líderes, y en la que el mandatario estadounidense pidió a Pekín su participación en un "diálogo significativo" con el Dalai Lama.
Ante ello, el gobierno comunista respondió organizando un viaje para 26 periodistas de 19 medios de comunicación, en su mayoría de habla inglesa.
Y asegura que el Tibet disfruta de libertad
Pekín asegura que la situación ha vuelto a la normalidad en Lhasa, y este jueves el ministro de Exteriores chino, Qin Gang, declaró que "los incidentes del Tibet han sido un hecho triste" pero "de ellos podemos aprender lecciones", al tiempo que volvía a criticar la cobertura de la prensa extranjera sobre las revueltas.
El portavoz también aseguró que el Tibet "no es una Europa medieval", aludiendo a la imagen que los medios presentan de la región, y reafirmó que se está desarrollando y sus colectivos, monjes incluidos, disfrutan de libertad.
Qin aseguró, sobre las informaciones de los tibetanos en el exilio, que el hecho de que éstos también tengan datos de los incidentes y sepan el lugar donde ocurrieron es una prueba de que están vinculados con ellos.
27/03/2008