Encuestas a la medida de Feijóo
16/05/2011 - Anxo Lugilde
Pedro Magalhães tiene un gran blog. Su Margens de erro es una herramienta imprescindible para transitar por el apasionante tobogán de las enigmáticas elecciones portuguesas del 5 de junio. Hace unos meses aparecí en ese blog como un ‘infractor’, por un error que cometí en una crónica de ‘La Vanguardia’ en la que le atribuí a Magalhães su anterior cargo, de director de las encuestas de la Universidade Católica. Ya se sabe que las equivocaciones de los médicos los tapan las tumbas, las de los cocineros, las salsas y las de los arquitectos, la pintura. Sólo las de los periodistas aparecen firmadas y, a veces, en primera página.
A la gestión del error le dedica mucha atención Magalhães en su blog, en el que ha colgado el primer capítulo de su último libro, Sondagens, Eleições e Opinão Pública, que me resultó ayer una lectura terapéutica para un domingo de encuestas. Este politólogo portugués compara hacer un sondeo con fotografiar la realidad, una operación condicionada por las decisiones técnicas que se toman sobre el encuadre, la iluminación y demás, así como por la calidad del material que se utiliza y la finalidad que se persigue.
Es muy reveladora la reflexión que hace Magalhães sobre la actitud de la ciudadanía ante los sondeos, que describe como un desorden bipolar con “episódios de aceitação ingénua seguidos de descrença total, e viceversa”. Este fenómeno se da todavía más acusadamente en los políticos, especialmente a partir de hoy, cuando en España ya no se pueden publicar sondeos que hasta las ocho de la tarde del domingo se convierten en información privilegiada, en una droga adictiva para minorías, que condiciona enormemente las estrategias finales de las campañas.
Tengo pendiente comprar y leer entero el libro de Magalhães y tomar un café con él en Lisboa. Le comentaré que a mi modo de ver debería existir alguna obligación legal para publicar junto a las encuestas, además de la ficha técnica, un apartado de hemeroteca, con el historial de pronósticos del instituto en cuestión. Y es que, por ejemplo, al leer los sondeos de Pontevedra de los últimos días no estaría de más recordar que hace cuatro años las cuatro encuestas de la última oleada situaban al popular Telmo a tres concejales de la mayoría absoluta. Y al final se quedó al borde, a sólo un edil.
Los sondeos no sólo ofrecen información sino que también actúan sobre la realidad. Por eso, los publicados estos días por diversos medios son tan del agrado de Feijóo, que quiere frenar la euforia y protegerse ante un hipotético resultado por debajo de las expectativas. Siempre me imaginé al actual presidente de la Xunta de niño, poniéndose vendas antes de ir a jugar al fútbol. “Nos falta un concejal en las ciudades”, repite en privado. Ayer en Vigo se desmelenó y habló de “medio concejal”, porque en realidad sus encuestas le dan una amplia mayoría absoluta en la primera ciudad de Galicia. Al PP le interesa contener sus expectativas, para no despertar la movilización de la izquierda mientras empuja a los suyos a votar.
Las mayores gestas populares, como la mayoría absoluta de Aznar o la propia de Feijóo, contaron con la ayuda del factor sorpresa. Enfrente no se percibe una estrategia clara, más allá del sálvese quien pueda, del PSOE y el Bloque y de los alcaldes. Como en el 2009, el PP lleva el timón de la campaña.
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#1 Por JoMaCo 16-05-2011 16:27
"Como en el 2009, el PP lleva el timón de la campaña."
Una campaña llena de mentiras: Audis cuya mayor parte resultó ser comprada por el gobierno de Fraga, fotos de políticos nacionalistas en Yates de empresarios, tomada dos años antes de aquellas elecciones... al menos no era de un narco como la que le sacaron a Rajoy, imposición del gallego.... sí, sí imponerte es lo que tienes que hacer en el banco o en el médico para que te contesten si no hablas en castellano.
Si les vamos a dejar a esta ralea gobernar las grandes ciudades, que paren el mundo que yo me bajo.
Saúdos e bó día












