La Consellería de medio Rural desarrolla un proyecto para clonar variedades autóctonas de uva tinta y conseguir cepas con garantías sanitarias y de calidad que poner a disposición de los viticultores gallegos.
Tras la fase de selección, en la que se escogieron las mejores cepas de cuatro variedades tintas, Brancellao, Sousón, Espadeiro y Caíño Tinto, los investigadores comenzaron el injerto y multiplicación de los ejemplares en dos fincas experimentales.
Los expertos cultivarán los clones en las mismas condiciones que las cepas madre, para comparar su comportamiento en iguales circunstancias. En todo caso, habrá que esperar un mínimo de cuatro años para que comiencen a producir.
Más adelante, se inciará el estudio de los parámetros agronómicos, sanitarios y enológicos que permitan seleccionar los ejemplares de mayor calidad, lo que supondrá otros tres años de trabajo.
Cepas libres de enfermedades
El director xeral de Investigación, Gonzalo Flores, afirma que el objetivo final es "proporcionarles a los viticultores las mejores plantas de cada variedad, tanto desde el punto de vista productivo y enológico como sanitario".
Así, los clones seleccionados finalmente serán puestos a disposición de los viticultores como material certificado por los viveros, lo que implica que no presentan enfermedades.
Al igual que ocurre con los vinos blancos, explicó Gonzalo Flores, ahora se intenta recuperar, seleccionar y potenciar cepas autóctonas para obtener vinos tintos de más calidad y tipicidad.
Adaptación al cambio climático
Algunas de estas variedades, como el Sousón y Brancellao, tienen una maduración más tardía que la Mencía, por lo que puede adaptarse mejor a un previsible incremento de las temperaturas. También, pueden verse favorecidas por el retraso del inicio de las lluvias en otoño.
Los procedimientos de la selección clonal no son nuevos en Galicia, pues ya se emplearon estas técnicas con las variedades autóctonas blancas y con la Mencía.
Esta técnica se está extendiendo en Galicia desde los últimos años, centrada especialmente en las variedades que los viticultores comienzan a demandar y que aportan cualidades como el color, taninos y acidez.
Patrimonio genético
Desde la Consellería de Medio Rural destacan que la selección y la clonación de variedades autóctonas supone "la compilación de un importante patrimonio genético", buscando cepas viejas, la mayoría centenarias, a las que se les supone mayor resistencia.
Para ello, fue necesario "un contacto directo con los viticultores, que remitieron a los investigadores las cepas cultivadas en muchos casos por sus abuelos o bisabuelos", explicó la investigadora Emilia Díaz.
En opinión de la Consellería de Medio Rural, estas cepas madre seleccionadas se convertirán en una importante reserva genética en el futuro.
20/04/2008