Hace sólo unos días, la Comisión Europea dio los primeros pasos hacia la supresión de las cuotas lácteas, que según sus previsiones llegará en 2015. Si todo marcha como quiere Bruselas, el sector lácteo liberalizado llegará en un plazo de ocho años. En esa contrarreloj tendrá que luchar por la supervivencia la leche gallega.
Los productores lácteos en Galicia auguran que a partir de 2015 pocos serán capaces de soportar el envite de la liberalización, debilitados y endeudados por la compra de cuota para aumentar la producción. Las industrias, por su parte, aplauden la apertura del mercado lácteo y la ven cómo "una oportunidad" para saber la posición real que la leche gallega ocupa en el mercado.
Luis Calabozo, director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) recuerda que la producción española de leche sólo cubre el 65% de la demanda porque el sistema de cuotas es asimétrico. Mientras Irlanda produce seis veces su consumo, España cuenta con poco más de seis millones de toneladas de cuota -2,2 en Galicia- y consume más de nueve millones de toneladas de leche.
Empeñarse para producir
Pero la cuota generó, en el momento de implantarse, una dinámica difícil de romper. Higinio Mougán, gerente de la Asociación Gallega de Cooperativas Agrarias (Agaca), está convencido de que un futuro mercado lácteo liberalizado "castigará duramente al pequeño productor, el sector lácteo quedará a merced del mercado".
El líder de Agaca reclama una compensación económica para los ganaderos que durante los últimos años invirtieron en la compra de cuota láctea. "Hay cooperativas que gestionaron créditos de más de 400 millones de las antiguas pesetas; y si no hay compensaciones sería un disparate, una locura".
El Sindicato Labrego Galego y Unións Agrarias son de la misma opinión. Sostienen que el actual sistema, a pesar de sus defectos, garantiza la viabilidad de pequeñas y medianas explotaciones, no sólo de las grandes. Recuerdan que buena parte de ellas consiguieron crecer a costa de importantes inversiones en comprar cuota, y que este dinero no estará amortizado en el horizonte de 2015.
Las estimaciones de la Federación de Empresarios Productores de Lácteos (Feplac) elevan a 540 millones de euros a factura que debería pagar la Unión Europea en concepto de indemnización a todos los ganaderos que se empeñaron para así poder producir.
''Dependerá de las compensaciones''
Los bolsillos agrarios endeudados para comprar cuota, y que aún no amortizaron lo invertido, son el principal obstáculo con el que chocará la UE para poner fin al sistema de cuotas. El ex conselleiro de Agricultura y profesor de la Escuela Técnica Superior de Lugo (USC), Francisco Sineiro, opina que los principales interrogantes de la proposición de Bruselas se dibujan alrededor de la compensación que la Unión establezca para indemnizar a los productores por eliminar la cuota, dadas sus inversiones en comprarla.
Admite que el cambio "abrirá incertidumbre de cara al futuro, tanto por el sistema de control como por la forma en que funcionaría", y cree que será necesario disponer de algún sistema de regulación. Recuerda que muchas explotaciones gallegas, pese a endeudarse con la compra de cuota productiva, no adquirieron el tamaño medio suficiente para competir frente a otras de la Unión Europea.
Los datos del MAPA apuntan que, en la última campaña, una granja láctea media de Galicia pasó de generar 134.000 kilos en 2005 a los 150.000 de 2006. El conjunto de cuota de la comunidad asciende a casi 2,2 millones de toneladas, la misma cantidad que pueden sumar, por ejemplo, dos o tres explotaciones danesas o holandesas.
Con todo, Sineiro lanza un mensaje de calma: "Es una propuesta, sólo una evaluación que hace la comisaria europea sobre los posibles cambios en la política agraria europea". E insiste en que no todos los estados apoyan la iniciativa de la comisaria de Agricultura, Mariann Fischer.
''Descapitalización del sector''
Manuel Bouzas, secretario general de la Federación de Empresarios Productores de Lácteos (Feplac), incide en el mismo problema. En su opinión, la liquidación del sistema de cuotas significa la "descapitalización del sector". Explica que muchos ganaderos gallegos emplean la cuota como un patrimonio más, como un aval a la hora de presentarse ante una entidad financiera.
Los productores de la Feplac agrupan el 37% de la cuota láctea española y el 27% de la gallega. En base a sus asociados, la Federación calcula que en Galicia cambiaron de manos cerca de 1,2 millones de toneladas desde 1995, unas 100.000 cada año. Los ganaderos gallegos pagaron un promedio de 0,45 céntimos de euro por cada kilo. Bouzas es tajante "el Estado le robó a los ganaderos alrededor de 540 millones de euros". Exige por tanto una compensación si llega la liberalización.
Caída de los precios
El otro gran temor de los productores ante la desaparición de la cuota es la caída de los precios. Higinio Mougán augura oscilaciones, "subirán y bajarán, en función de la demanda, como dientes de sierra". Estima que el precio de la leche podrá estar entre los 20 y los 50 céntimos de euro, "oscilará más de un 100%". A cuyo objeto, recuerda que la cuota tenía sus ventajas porque, "da estabilidad al mercado y lo abastece con una mínima rentabilidad".
En cuanto a las empresas, el gerente de Agaca cree que se "abastecerán donde haya leche, y a precios bajos", por lo que las industrias y explotaciones productivas tendrán que aliarse. En su opinión, no sólo dejarán de existir explotaciones, sino que "también desaparecerán industrias".
La Feplac también augura una caída de precios de la leche a partir de 2015. "Ahora el precio que nos pagan a los productores permite una margen de beneficio", indica Manuel Bouzas. "Con la suspensión de las cuotas, la producción se duplicará y los precios caerán a plomo", por lo que augura "la desaparición de muchas explotaciones agrarias".
26/11/2007