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El pulso por liderar la derecha centra el debate más bronco

Los cuatro candidatos, tras los atriles en el plató de Atresmedia. EFE
Los cuatro candidatos, tras los atriles en el plató de Atresmedia. EFE

Rivera, omnipresente, se ha enzarzado en varias discusiones con Sánchez, pero también ha 'peleado' con Casado en asuntos como los impuestos, la eutanasia o el aborto

El segundo debate a cuatro entre los candidatos a La Moncloa ha sido sobre todo un pulso por el liderazgo de la derecha entre Pablo Casado y Albert Rivera, que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han vivido como espectadores -aunque no pasivos- en la cita televisiva más bronca a cinco días de las elecciones. El debate de Atresmedia ha sido más tenso que el de ayer en RTVE y ha tenido numerosos encontronazos a dos, en buena parte de los cuales ha estado el líder de Ciudadanos.

Porque Albert Rivera, omnipresente, se ha enzarzado en varias discusiones con Sánchez, reprochándole sobre todo sus alianzas con el independentismo, pero también ha 'peleado' con Casado en asuntos como los impuestos, la eutanasia o el aborto. Y el líder del PP le ha reprochado esta posición tan beligerante.

Sánchez ha aprovechado la coyuntura para ironizar sobre los 'cara a cara' entre Casado y Rivera —"Ya estamos con las primarias de la derecha", ha dicho—, pero también se ha enfrentado a ambos con dureza, bien para defenderse de sus acusaciones o bien para afearles su disposición a pactar con la ultraderecha.

El líder de Podemos ha actuado, por momentos, de moderador e incluso pacificador

Pablo Casado ha entrado al cuerpo a cuerpo en más ocasiones que ayer, poniendo al PP como ejemplo de buena gestión, sacando pecho de los logros de los Gobiernos del PP que presidieron José María Aznar y Mariano Rajoy y acusando a Sánchez de estar provocando la caída de todos los indicadores macroeconómicos.

Casado y Rivera se han alejado en varias ocasiones. Por ejemplo en el debate de cuestiones morales como la eutanasia, y mientras el líder de Ciudadanos pedía una "reflexión" al del PP, éste le reprochaba que saque estos temas para "rascar unos cuantos votos". Pero después han vuelto a acercarse y han unido fuerzas para atacar a Sánchez y acusarle de entregarse al independentismo o a Bildu para gobernar.

"Mentira" ha sido una de las palabras más pronunciadas esta noche, por unos y otros

Quedaba Pablo Iglesias, que ha mantenido un tono suave toda la noche excepto cuando ha llamado "maleducado" a Rivera por interrumpir constantemente a los demás. El líder de Podemos ha actuado, por momentos, de moderador e incluso pacificador, pidiendo mesura a todos y defendiendo al final a Sánchez de los ataques de Casado y Rivera por llamar al presidente "amigo de terroristas o golpistas". "Yo creo que sobreactuáis un poco, y la gente se da cuenta", les ha advertido.

"Mentira" ha sido una de las palabras más pronunciadas esta noche, por unos y otros, cada vez que se rebatían las acusaciones del contrario. "Yo no he pactado con los independentistas, es falso, pueden repetir mil veces una mentira, pero lo que es falso es falso, no es no", sentenciaba Sánchez, a quien por esa razón llamaban mentiroso sus rivales a la derecha.

Sánchez se ha alejado claramente de Rivera nada más empezar el debate y ha reconocido que no está en sus planes pactar con Cs

Y peores han sido los calificativos que se han cruzado los tres cuando han hablado de la violencia contra las mujeres, en uno de los momentos más tensos de la noche. Ha sido en suma un debate bronco y sin tiempos medidos en el que tampoco han faltado puestas en escena.

Como los 'regalos' que se han intercambiado en este Día del Libro Rivera y Sánchez. El líder de Ciudadanos le ha dado al presidente su propia tesis doctoral ("Un libro que usted no ha leído", le ha dicho) y Sánchez le ha correspondido con el libro sobre el líder de Vox, Santiago Abascal.

Todos han cerrado sus intervenciones televisivas colocándose como los titulares del voto útil para el domingo

Al principio del debate, Pablo Iglesias ha subrayado que sería "sensato" decirle a los votantes que el próximo gobierno tendrá que ser de coalición -o en cualquier caso mediante pactos- y por eso ha pedido a todos decir la verdad sobre sus intenciones. Esta vez sí ha habido sorpresas en ese aspecto porque Pedro Sánchez se ha alejado claramente de Albert Rivera cuando, nada más empezar el debate, ha reconocido que no está en sus planes intentar pactar con el partido que le ha puesto un cordón sanitario al PSOE.

El resto de la noche Sánchez ha recordado en varios momentos que PP y Cs no tendrán reparos en pactar con la ultraderecha y repetir un pacto como el andaluz y les ha acusado -sobre todo a Rivera- de evitar hablar de Vox, el gran ausente de este debate pero presente en varias discusiones. Al final, todos han cerrado sus intervenciones televisivas colocándose como los titulares del voto útil para el próximo domingo. 

El pulso por liderar la derecha centra el debate más bronco
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