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El Reino Unido se va: llega la UE de los 27

Arrían la bandera británica en el Parlamento europeo. EFE
Arrían la bandera británica en el Parlamento europeo. EFE
Con una mezcla de manifestaciones de júbilo y de tristeza, pone fin a 47 años de pertenencia a la Unión Europea y se adentra en un incierto periodo de transición de once meses con mucho por negociar

El Reino Unido abandonó en la medianoche del viernes al sábado la Unión Europea, 47 años después de su ingreso, para iniciar un nuevo camino, en el que buscará una nueva relación con Europa y negociará acuerdos comerciales. Con la llegada de la medianoche en la UE, el país puso punto final a tres años y medio de disputas internas entre ciudadanos y partidos sobre la conveniencia de quedarse o salir del club comunitario.

Fue el 23 de junio de 2016 cuando los británicos votaron por mayoría (51,9%) salir de la UE. Este viernes, en un discurso grabado que se emitió una hora antes de materializarse el Brexit, el primer ministro, Boris Johnson, llamó a superar la división social que ha provocado el divorcio y celebró la "nueva era" que inicia el país. "Para mucha gente este es un asombroso momento de esperanza, un momento que pensaban que nunca llegaría. Hay muchos, por supuesto, que tienen una sensación de ansiedad y pérdida", admitió.

Unas horas antes de la medianoche, las autoridades de la Unión Europea arriaron la bandera del Reino Unido de sus instituciones, donde ondeaba junto a las de los 27 estados miembros que permanecerán en la UE. Con todo, quedan por delante muchas negociaciones pendientes y todavía muchas dudas.

DESPEDIDA. La última jornada de la UE de los Veintiocho transcurrió entre celebraciones y vigilias, por parte de los grupos más a favor del Brexit, entre ellos los seguidores del antieuropeo Nigel Farage, y los proeuropeos que ven con tristeza e incertidumbre la salida del país de la UE. 

Una fiesta multitudinaria y sobrias vigilias marcaron las últimas horas del Brexit

El primer ministro quiso señalar la histórica jornada con unos festejos sobrios, resaltando que ha cumplido el objetivo con el que obtuvo la mayoría absoluta en las urnas, pero sin exagerar su entusiasmo, dada la preocupación que genera el Brexit en una parte de la ciudadanía británica y en los 27 países restantes de la UE.

Celebración del Brexit. EFEUn reloj proyectado en la fachada de Downing Street, su residencia oficial, escenificó la cuenta atrás hacia el divorcio, mientras que los edificios gubernamentales se tiñeron de azul, rojo y blanco, los colores de la bandera británica, omnipresente en el palacio de Westminster y las calles adyacentes.

La fiesta organizada por el antiguo líder del Partido del Brexit Nigel Farage frente al Parlamento fue menos comedida y los asistentes desbordaron alegría entre pancartas con mensajes como 'bye, bye Europa' y 'feliz día de la independencia'.

EURÓFILOS. En Escocia e Irlanda del Norte, donde la permanencia en la UE se impuso en el plebiscito de 2016, se multiplicaron las muestras de decepción por la salida definitiva de la Unión.

La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, reiteró su demanda de una nueva consulta sobre la independencia del Reino Unido, mientras que en la frontera entre las dos Irlandas decenas de manifestantes protestaron contra el Brexit y advirtieron a Londres de que "la lucha continúa".

También hubo muestras de desconsuelo en Inglaterra. Sobre los blancos acantilados de Dover, frente a la costa francesa, se proyectó el testimonio de dos veteranos británicos de la Segunda Guerra Mundial que expresaron su desaliento ante el alejamiento del Reino Unido del resto de Europa.

Se inicia un período de transición reducido a once meses en el que toca negociar una nueva relación entre el Reino Unido y el bloque comunitario

TRANSICIÓN. Así es que el Reino Unido se adentra en un incierto periodo de transición de once meses en el que debe negociar una nueva relación con el bloque comunitario. Preveía originalmente abandonar la UE el 29 de marzo de 2019, pero la falta de acuerdo en la Cámara de los Comunes para ratificar el pacto de salida retrasó la partida. Una de las consecuencias de esa demora es que el periodo de transición que se diseñó para evitar los daños económicos de un Brexit abrupto ya no durará dos años, como estaba previsto, sino tan solo once meses.

El acuerdo ratificado se limita a detallar las condiciones de salida, pero deja en el aire la futura relación bilateral, un escenario que genera incertidumbre tanto para las empresas como para los ciudadanos de ambos lados del canal de la Mancha.

Antes del próximo 31 de diciembre, Londres y Bruselas deben edificar un nuevo tratado comercial, decidir qué nivel de acceso recíproco tendrán las firmas de servicios financieros, pactar nuevos mecanismos de seguridad compartida y acordar regulaciones migratorias, entre otros muchos asuntos.

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