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Martín Ríos, una plata olímpica con acento gallego y sabor a 'filloas'

Martín Ríos. JAVIER ETXEZARRET
Martín Ríos. JAVIER ETXEZARRET

Con raíces en O Carballiño, se cuelga la medalla de dobles mixtos de curling en PyeongChang 2018

El hispanosuizo Martín Ríos, que hoy se ha proclamado subcampeón olímpico en el dobles mixto del curling, ha acaparado la atención de sus parientes en Galicia, que han seguido con emoción la final de PyeonChang (Corea), en la que formando pareja con Jenny Perret se ha visto superado por los canadienses John Morris y Kaitlyn Lawes (10-3).

La cita, pese a ser de un deporte minoritario en España, ha encontrado seguimiento en la localidad coruñesa de Milladoiro, en el ayuntamiento de Ames, donde actualmente reside parte de la familia del curler suizo, que ha seguido atenta el acontecimiento pese a que el evento no ha sido retransmitido en directo.

Su tía, Chus Ríos, en una conversación con Efe, narra la historia familiar, que parte de 1968, año en que el padre de Martín decide emigrar desde su población natal de O Carballiño (Ourense) hacia Suiza, tratando de labrarse un futuro, una historia cotidiana en Galicia.

Allí fue donde se crió el joven Martín, nacido ya en Suiza al cabo de unos años de la marcha de su padre, y que, como cuenta su tía, se aficionó al curling "ya desde joven".

Con el paso de los años, la devoción de Ríos por este deporte, consistente en deslizar piedras hacia unos determinados objetivos sobre una superficie helada, le ha llevado a ser, pese a no poder lograr el triunfo olímpico, el vigente campeón del mundo en disciplina mixta, donde compite junto a su expareja Jenny Perret.

Sin embargo, su familia en España era ajena a la carrera de Martín en los Juegos de PyeonChang hasta ayer, día en que el padre avisó al resto de parientes de que este mediodía se disputaría la final olímpica que finalmente no pudo llevarse.

"Cuando te acercas tanto, sí que te queda mal sabor", expresaba su tía apenas unos instantes después de que se certificase el resultado de la final, aunque ya anticipaba que Martín "seguramente intentará luchar para conseguir la de oro" si se le presenta otra ocasión.

De su sobrino, lo que más destaca Chus es su apego a la tierra de sus padres, a la que regresa todos los años, y la pasión por la comida.

"Es tan grande de tantas filloas (tortitas similares a las creps populares en Carnaval) que comió", sentencia ante la corpulencia del curler hispanosuizo, y poco después añade: "Sigue comiendo una barbaridad. Para él una ración de pulpo es como para ti o para mí un bocado".

La querencia de Martín por estos platos típicos gallegos es uno más de los signos de su vinculación con Galicia y con España, aunque su tía Chus añade una pasión más de su tierra de origen: el fútbol, concretamente el Real Madrid.

"Cada vez que el Real Madrid va a Suiza, él intenta siempre saludar a los jugadores en el hotel donde estén", afirma.

No obstante, pese al arraigo con la tierra de sus padres, Chus descarta que Martín planee regresar a Galicia de modo definitivo, ya que, al fin y al cabo, "tiene su vida en Suiza", donde se crió.

Además, allí parece haber encontrado mayor apoyo para cultivar su pasión por el curling, un deporte tan minoritario en España que ni siquiera su tía pudo seguir la final entre Suiza y Canadá en directo ante la ausencia de retransmisiones.

"Me parece fatal que España no dé más cabida a este deporte", incluso cuando un español está participando en una final, denuncia, y, preguntada sobre si la figura de su sobrino puede ayudar, aunque sea de forma leve, a impulsar un mayor apoyo hacia el curling concluye con un "ojalá que así sea". 

Martín Ríos, una plata olímpica con acento gallego y sabor a 'filloas'