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El plan que trazó Competencia para abaratar la factura de la luz se retrasa

El sistema de tarificación de la electricidad enfila su tercer cambio en cinco años. EP
El sistema de tarificación de la electricidad enfila su tercer cambio en cinco años. EP
Ribera aún debe aprobar la orden de costes a cargar al recibo para que se implanten los peajes que plantea Competencia. La Ucgal ve "moi complexo" el sistema y augura una fuga de consumidores de la tarifa regulada hacia el mercado libre

Entender la factura eléctrica va camino de convertirse en cosa de unos pocos eruditos. La propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) recoge en su última encuesta a hogares que más del 35% de los usuarios admite no conocer siquiera su tipo de tarifa. Aunque en este último caso basta con repasar el recibo y comprobar en la modalidad de contrato si hemos suscrito una oferta del mercado libre o si, por el contrario, somos usuarios de la tarifa regulada —esto es, del precio voluntario al pequeño consumidor (PVPC)—, lo cierto es que comprender la composición de la factura no es una tarea sencilla. 

Y todo indica que será más complejo con el giro que pretende dar la CNMC, que este año tomará el relevo del Ministerio para la Transición Ecológica y pasará a encargarse de fijar los peajes de acceso a las redes de transporte y distribución que se cargan a la tarifa con un esquema renovado que podría traducirse en una rebaja media del recibo del 2% para los consumidores. 

Los cambios tardarán un tiempo en entrar en vigor, pues, como explicaron a AGN fuentes del organismo, la circular que traza el nuevo método de cálculo todavía debe ser validada, "aunque no tardará mucho". Pero, para que se apliquen los nuevos peajes, el departamento que dirige Teresa Ribera también debe "aprobar la orden de cargos". Se trata del resto de conceptos que pagamos a través de la factura, como los incentivos a las renovables, cogeneración y residuos; el extracoste de los sistemas eléctricos de las islas; los pagos por capacidad para garantizar la disponibilidad de centrales de generación para atender picos de demanda; las ayudas de la interrumpibilidad a la industria electrointensiva y las anualidades derivadas del déficit que arrastró el sistema.

Mientras estos dos trámites no estén resueltos, "no cambia nada", inciden desde la CNMC. Cabe recordar que peajes y cargos determinan el 46% del recibo del consumidor de baja tensión, en tanto que alrededor del 31% viene marcado por el precio de la energía en el mercado mayorista, a lo que hay que sumar los impuestos. 

La CNMC plantea que el coste de los peajes —de los que depende el 18% del importe mensual— varíe en función de la hora, el día de la semana y la zona en la que viva el consumidor 

¿En qué consiste la revisión trazada por Competencia para los clientes con una potencia contratada inferior o igual a 15 kilovatios? El organismo plantea que el coste de los peajes —de los que depende el 18% del importe mensual— varíe en función de la hora, el día de la semana y la zona en la que viva el consumidor (distinguiendo entre, de un lado, la Península y las islas y, de otro, Ceuta y Melilla). 

El complejo esquema, que todo sea dicho ha sido simplificado durante la tramitación, contempla que el término de facturación por energía —el precio que se paga por la electricidad consumida— tenga tres períodos (punta, llano y valle), dependiendo de la hora y el día. Fusionando estas variables, el momento más económico para, por ejemplo, encender el horno o poner la lavadora será, en todo el territorio, entre la medianoche y las 8.00 horas de lunes a viernes. También tendrán la consideración de horas ‘valle’ —las más económicas— todo el fin de semana, el día de Reyes y los festivos de ámbito nacional, "excluidos los sustituibles y los que no tienen fecha fija", esto es, la Semana Santa. 

El momento más económico para encender el horno será entre la medianoche y las 8.00 de lunes a viernes. También serán  horas ‘valle’ —las más baratas— el fin de semana, el día de Reyes y los festivos estatales,"excluidos los sustituibles y los que no tienen fecha fija", esto es, la Semana Santa

A mayores, el término de facturación por potencia contratada oscilará en función de dos tramos: las horas valle —de medianoche a las 8.00, las más baratas— y las punta —el resto de la jornada, cuando será más caro enchufarse a la red—.

Con todo esto el ente busca incentivar la electrificación de la economía, contribuir al ahorro empujando a los particulares a modificar sus hábitos y fomentar la movilidad eléctrica. Pero la complejidad amenaza con espantar a más de uno.
 
UCGAL. "O sistema parece moi complexo para un cidadán medio", constata el secretario general de la Unión de Consumidores de Galicia, Miguel López Crespo, que teme que la implantación de la nueva tarificación acentúe la fuga de clientes de la tarifa regulada al mercado libre con ganchos como las tarifas planas. Además de echar en falta una mayor transparencia en lo tocante a los datos usados como base para determinar la variación tarifaria por territorios, el experto lucense incide en que "un cambio tan radical" debería ir acompañado con "medidas de carácter informativo ou formativo" previas, máxime cuando la propia CNMC es consciente del alto grado de desconocimiento que rodea el mercado eléctrico.

Tres cambios en apenas 5 años

Este será el tercer sistema de facturación en cinco años. En julio de 2015 la PVPC sustituyó el modelo por el cual el Gobierno celebraba subastas en las que se fijaba el precio de la energía para cada trimestre. Las sospechas de manipulación precipitaron el cambio. Apoyada en la extensión de los contadores de telegestión, la PVPC permite pagar por la electricidad el precio que a cada hora marque el mercado, con una tarifa básica y dos opciones de discriminación horaria
 

 

La tarifa regulada pierde clientes, pero menos

Los datos de la CNMC refrendan que la tarifa regulada de la luz sigue perdiendo clientes que se ‘fugan’ al mercado libre con el gancho, no siempre cierto, de que pagarán menos cada mes. En el primer trimestre de 2019, 11,18 millones de usuarios estaban acogidos al precio voluntario al pequeño consumidor (PVPC), el 38% del total de puntos de suministro. En un año, se fueron 251.034 clientes, lo que, con todo, representa la mitad de las bajas registradas entre 2017 y 2018.

Esta tarifa, que es una opción para los hogares y empresas con una potencia contratada inferior o igual a los diez kilovatios, dejó de ser la elección mayoritaria a mediados de 2015, cuando los contratos firmados en el mercado libre tomaron la delantera. Aunque la tendencia venía de atrás, la implantación de la PVPC en julio de ese año —que supuso introducir la facturación eléctrica por horas— no contribuyó a frenar el goteo de bajas de usuarios atraídos, en muchos casos, por tarifas planas.  

En un estudio realizado este mes analizando las ofertas de diez comercializadoras del mercado libre, la organización de consumidores Facua constata que estas resultan hasta un 64% más caras que el precio voluntario al pequeño consumidor. El colectivo incide en que siempre queda la opción de volver al mercado regulado.
 

 

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