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El universo del máster, bajo sospecha

Mónica Valderrama, directora de máster de la UVigo, junto a compañeros. DG
Mónica Valderrama, directora de máster de la UVigo, junto a compañeros. DG

La historia del máster fantasma que sobrevuela el currículum y la carrera política de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y pone en cuestión algo más que el prestigio de la Universidad Rey Juan Carlos ha llevado la indignación y la preocupación a partes iguales a las universidades gallegas. La comunidad universitaria muestra su indignación ante un escándalo que mezcla un mal de nuestros días como la corrupción con una institución de excelencia como la Universidad. Mientras, los técnicos avalan la seguridad de un sistema digital "fiable" que garantiza la validez de cada título que se expide y aseguran que "una chapuza como esa aquí es imposible"

En clase de Claudia, una joven pontevedresa estudiante de Educación Social, no se habla de otra cosa. Su compañera de piso en Ourense ha acuñado el término "hacerse un Cifuentes" para referirse a obtener un título "sin asomar la nariz por la facultad". Bromea aunque no le hace ninguna gracia. A ella su máster le cuesta más de 3.000 euros. Estudiar fuera de casa supone a sus padres un esfuerzo económico.

Nacho, un joven periodista pontevedrés que continúa su formación en Madrid, confiesa estar entre cabreado y preocupado tras asistir al escándalo que ha puesto el foco sobre la Universidad Rey Juan Carlos de la capital. En octubre terminó su primer máster y ahora cursa otro a distancia que se puede costear gracias a su trabajo a jornada completa en una pequeña agencia de marketing. Pensar que el fantasma del descrédito pueda sobrevolar su currículum le quita el sueño.

Por los pasillos de las facultades gallegas también circula la indignación entre el profesorado. El caso que ha puesto sobre la mesa la posible falsificación de un acta en una universidad pública corre de boca en boca. "Es una vergüenza y desprestigia esa universidad en concreto y daña las demás", señala la directora del Máster de Dirección de Arte Publicitaria de la Facultade de Ciencias Sociais e da Comunicación de la UVigo, Mónica Valderrama. "Sería preocupante que finalmente se demostrase que se falsificaron esos documentos, porque sería detectar que la corrupción no tiene límites ni en esferas de prestigio académico", añade la docente, para la que "desconfiar o trivializar sobre el valor de los títulos universitarios desprestigia el sistema. Debemos ser un reducto de excelencia".

Y mientras técnicos de las universidades aseguran que "prácticamente es imposible" trampear el sistema informático para falsear las notas, salta la noticia de la detención de dos hackers que cambiaron notas al acceder a cuentas de 40 profesores de la Politècnica de Valencia. "Un acta puede ser manipulada por el director o coordinador o desde la administración, pero es un delito. Es falsificar", añade Valderrama.

Y ¿qué pasa en las universidades gallegas? ¿Es posible una situación como la que se plantea hoy con el título de máster de la presidenta de la Comunidad de Madrid?

Procedimiento. "Es casi tan difícil como falsificar moneda", asegura el director del Servizo de Xestión Académica de la Universidade de Santiago de Compostela. Los técnicos consideran que hoy no sería posible obtener un título de máster sin haber pasado por el aula ni presentado el trabajo de fin de máster en cualquiera de las universidades gallegas. En primer lugar, porque el sistema con el que trabajan las universidades es completamente electrónico. "Genera a cada paso una huella digital", alade Braña. "Aquí sería imposible que esto ocurriese".

Los técnicos explican que todo el procedimiento de matrícula y evaluación se realiza de manera electrónica. Desde la USC, Braña señala que los profesores autorizados solo pueden entrar en el sistema con sus credenciales, es decir, a través de su firma electrónica. "Es absolutamente imposible que dos personas en connivencia hagan este trapicheo, porque tendrías que meter en el delito a personal informático y personal administrativo. No es la Fábrica de Moneda y Timbre pero es un sistema muy fiable".

Cada paso que se da en el sistema deja un rastro digital. "Es auditable. Siempre que hay un fallo se controla", dice el técnico.

Fuentes de la UVigo explican que el sistema de evaluación de las diferentes materias de un máster se define cada año en las guías docentes que se aprueban en la Comisión Académica del Máster, y cuenta con el visto bueno de la Comisión de Garantía de Calidade de los centros en los que se imparten. De igual manera ocurre con el TFM que se presenta ante un tribunal. De nuevo se produce una huella electrónica previa al proceso de defensa y lectura del mismo. Es un proceso paralelo. "El alumno tiene que entrar en su secretaría virtual. El centro nombrar un tribunal. Hay un sistema electrónico para la gestión de expedientes", señala el director del Servizo de Xestión Académica de la USC.

Por su parte, la UVigo recuerda que para poder defender el TFM el alumno deberá tener aprobadas todas las materias necesarias para poder conseguir el título.

Silvia García Mirón. Docente. Tutora de TFM. UVigo
"La coordinación del máster guarda una copia de todo lo que se presenta"
Profesora del departamento de Comunicación Audiovisual e Publicidade de la Facultade de Ciencias da Educación de la Universidade de Vigo, Silvia García Mirón forma parte de la comisión del máster de Dirección de Arte de esta Universidade y participa en algunos de los tribunales de los trabajos de defensa de TFM.

Este año, además, Silvia García es tutora de alumnos que actualmente preparan su trabajo de fin de máster. "Se está poniendo en entredicho cómo se obtienen esos resultados", advierte. García Mirón considera que la que se verá afectada por el caso Cifuentes será la Universidad Rey Juan Carlos, "no sólo le va a afectar en términos de imagen, sino también por cómo está afrontando el tema, optando por el silencio".

"No creo que se pueda extrapolar al resto de universidades. Estas cosas no pasan. Hay una asistencia a las clases que es obligatoria y demostrable y en el caso concreto de trabajos de fin de máster hay un seguimiento durante todo el año del trabajo que se está haciendo. No avalaría el trabajo de un alumno que no hubiese estado siguiendo. Luego ellos tienen que solicitar la defensa de ese trabajo y yo tengo que dar la autorización", recalca.

Silvia García Mirón explica que en la defensa hay tres personas. "Esa falta de transparencia es lo que te indigna, porque estamos hablando de una universidad pública. Y mira, la coordinación del máster se guarda una copia de todo lo que se presenta actualmente".
Raúl Canay. Profesor del Máster de Auditoría de la U. de Granada
"Si no asistes a clase, si no estudias, no apruebas aunque pagues"
Este profesor de Economía y Contabilidad de la Universidade de Santiago imparte clases en el Máster de Auditoría de la Universidad de Granada. Raúl Canay explica los procedimientos que tiene que seguir tanto para calificar a sus alumnos de Santiago como para seguir el TFM de sus alumnos de Granada. "Es muy fácil tener pruebas de un TFM porque la correspondencia electrónica con el profesor es continua, más todavía cuando no hay asistencia a clase y el máster se realiza a distancia".

"Los grandes perjudicados son los alumnos de la Universidad que ven cómo la gente puede pensar que sus títulos son de pinta y colorea". El docente considera que "el problema es que se traslade la idea de que es una cuestión de todas las universidades y para nada. Es imposible". Canay, muy activo en redes sociales, asegura que tras hablar con profesores de distintas universidades todos coincidimos en que es imposible "porque al final siempre llegas al mismo punto; tú no puedes presentar el TFM si no tienes aprobadas todas las asignaturas del máster porque es imposible".

"Si no vas al máster, si no estudias, no apruebas, aunque hayas pagado. Normalmente la gente aprueba porque invierte mucho dinero, y se esfuerza en sacarlo adelante, pero a veces se suspende", argumenta este docente de la USC. "Es importante que ante una situación como esta, los alumnos no se dejen comer la moral por esta situación, es una cosa rarísima y no deben dejar que les desanime".
Miriam Otero. Estudiante Máster de Profesorado de la UVigo
"Ella no le daba importancia al título, yo no lo pedí porque no podía pagarlo"
Tras terminar la carrera de Educación Social, Miriam Otero pudo cursar un Máster de Xénero, Igualdade e Educación en la Universidade de Santiago gracias a una beca que se ganó a pulso. Una vez terminó y visto que no tenía oportunidades para trabajar de lo suyo decidió realizar el Máster de Profesorado en la UVigo, que le abrirá la puerta de la docencia. "Puedo estudiarlo porque me ayudan mis padres", explica esta marinense, que no oculta su indignación ante el caso Cifuentes y el escándalo que rodea a una universidad pública.

Miriam cuenta que sacarse un máster con su correspondiente trabajo final supone un importante esfuerzo e invertir muchas horas. "Tienes que trabajar muchísimo en él. La Universidad tiene que tenerlo el TFM porque es trabajo científico", señala indignada.

Pero probablemente lo que más enfada a esta titulada en Educación Social es el escaso valor que da a algo que para miles de familias supone un sacrificio y que otros muchos estudiantes consideran la puerta a su futuro. "Ella (por Crisitina Cifuentes) decía que ese Máster no tenía tanta importancia en su vida, que había pedido su título ahora por eso. Yo lo pedí más tarde pero porque no me lo podía pagar en ese momento". La expedición del título ronda los 150 euros, aclara Miriam. "Dice que no tiene localizable el TFM. En 2012 lo haces en ordenador, no hace tanto tiempo, no hablamos de la prehistoria", añade.
Nacho Cortés. Máster en Periodismo Multimedia. U. Complutense
"Me indigna que mientras unos nos esforzamos, otros se lucran de lo público"
Indignado y preocupado. Así se muestra el joven periodista pontevedrés Nacho Cortés. Solo compaginando sus estudios con diferentes trabajos en Madrid ha podido costearse el Máster de Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense. Tras entregar su trabajo de fin de máster el otoño pasado decidió seguir estudiando y ahora cursa a distancia un nuevo Máster de Publicidad y Marketing que paga con su trabajo a jornada completa en una pequeña agencia de la capital.

"Vengo desde Galicia para buscar un futuro y lo que me indigna de todo esto es que mientras nosotros estamos estudiando y trabajando a la vez, todo el esfuerzo y el trabajo invertido para obtener el título, para preparar el TFM, otros se lo saltan todo", señala en relación al escándalo que rodea a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Cortés considera una "tomadura de pelo" que Cifuentes alegue que no recuerda dónde tiene el TFM. "Es imposible que no recuerde qué hizo con ese trabajo. Todo el esfuerzo que dedicas para buscar la bibliografía, analizar los datos, elaborar el trabajo, enviárselo al tutor, corregirlo... Lleva mucho tiempo. No se puede aprobar un Máster sin trabajar", asegura. "Me chirría que le dejen matricularse tres meses más tarde, que no vaya a clase, que nadie la haya visto...".

"Qué imagen da este país si políticos, altos cargos directivos, utilizan sus contactos para esto. Me da miedo que mientras mucha gente se esfuerza en prepararse, haya personas que se lucren de lo público de esta manera", concluye.

 

El universo del máster, bajo sospecha