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GONZALO CABALLERO, PORTAVOZ DO PSDEG

"Las diputaciones muestran que las fuerzas progresistas pueden gobernar Galicia"

Gonzalo Caballero Míguez, en el parque Rosalía de Castro de Lugo. SEBAS SENANDE
Gonzalo Caballero Míguez, en el parque Rosalía de Castro de Lugo. SEBAS SENANDE
El líder de los socialistas gallegos afronta un año clave en el que luchará por presidir la Xunta. Si lo logra, sus retos serán activar políticas sociales e industriales y vertebrar el territorio, asegura

¿Cómo se ve Galicia desde el Parlamento?

Después de dos años al frente del PSOE, este verano me incorporé al Parlamento con la intención de fortalecer una alternativa de gobierno que quiere cambiar el rumbo de Galicia. La realidad gallega la vemos con la preocupación de percibir un gobierno ausente, que no toma decisiones importantes y con un proyecto político agotado. Tengo la impresión de que Feijóo lleva demasiadas décadas subido al coche oficial, y es necesario trasladar las preocupaciones y las opiniones de la ciudadanía al Parlamento.

¿Qué le parece que Feijóo no confirme hasta el primer trimestre de 2020 si se volverá a presentar?

Feijóo sabe que no va a haber mayorías absolutas en Galicia y que la mayoría de la ciudadanía quiere un cambio político. Su figura genera ya hartazgo y rechazo en el escenario urbano y en la población más joven y está desgastado en todos los sectores de la ciudadanía. Además, Feijóo ha demostrado que no tiene ni las ganas ni la capacidad para dar a Galicia el gobierno que necesita. Nosotros seguimos nuestra hoja de ruta para dar a Galicia un gobierno progresista y de futuro decida lo que decida Feijóo.

El presidente decía que usted no tenía prisa en ir al Parlamento... Por otro lado, su llegada parece que ha puesto nerviosa al resto de la oposición, ya que se aprecia una mayor polarización PP-PSOE.

Encuentro a un PP muy nervioso, incluso muy tenso cuando intervengo, y creo que refleja que el PP ha dejado de ser la opción mayoritaria en Galicia. Hay una nueva mayoría social de progreso. Más del 60% de los gallegos quieren un cambio en la Xunta. En las últimas elecciones, el PSOE ha obtenido el gobierno en tres de las cuatro diputaciones y en cinco de las siete ciudades. El PP se encuentra aislado de conexiones municipales. No gobierna en ninguna de las siete ciudades, y eso refleja el aislamiento de Feijóo y por tanto la preocupación que tiene el PP. La mayoría parlamentaria de 2016 no refleja la realidad social de 2019.

La mayoría parlamentaria del Partido Popular del año 2016 no refleja la realidad social de Galicia del año 2020

Sin embargo, en los últimos años se ha visto un gran problema de entendimiento en la izquierda, incluso con rupturas internas. ¿Podría favorecer el voto al Partido Popular?

En las últimas elecciones nacionales, europeas y municipales, las fuerzas progresistas derrotaron de forma clara al PP en Galicia con el liderazgo del PSdeG. Feijóo sabe que no se van a reeditar nuevas mayorías absolutas y que hay un fin de ciclo. Tenemos capacidad y experiencia de gobierno.

¿Lo sucedido en Madrid, donde el PSOE no fue capaz de formar gobierno, puede perjudicar al partido en Galicia?

Todos los ciudadanos progresistas en Galicia coincidimos en que Feijóo es un lastre, que deja una Galicia en peores circunstancias que hace diez años (menos ocupados, menos profesores, menos camas hospitalarias...) y que hay que abrir una nueva etapa. Tenemos gobiernos liderados por el PSOE en tres de las cuatro diputaciones. Son ejemplos de cómo las fuerzas progresistas están en condiciones de liderar Galicia.

Si es presidente de la Xunta, ¿cuáles serán sus prioridades para Galicia y cómo las abordará?

Hay tres grandes ejes en los que tiene que basarse una nueva etapa de gobierno. En primer lugar, hace falta una política económica potente, industrial, de I+d+i... Feijoo careció de política industrial y deja niveles de innovación por el suelo. En segundo lugar, hace falta una política de vertebración territorial, que apoye a las siete grandes ciudades como focos dinamizadores y a la vez haga una política real de apoyo al medio rural. Feijóo ni fue capaz de conectar con el escenario urbano ni de recuperar el medio rural. Nos deja una Galicia más vacía, con problemas de despoblación, de desarrollo territorial, y refleja la falta de proyecto estratégico de Galicia. Y en tercer lugar, hace falta un impulso a las políticas sociales porque el PP ha atacado a todo lo público del estado de bienestar. Hay un déficit de 14.000 plazas de residencia de mayores; ha privatizado y precarizado nuestro sistema sanitario, y hay problemas en materia de educación y de dependencia.

La Xunta ha gastado más de 100.000 millones en once años y ha suspendido en todo lo que preocupa a los gallegos

Hará falta más dinero u otra distribución del que hay.

Feijóo ha gastado en once años más de 100.000 millones al frente de la Xunta, y si actualizásemos esa cuantía estaríamos acercándonos a los 200.000 millones. Y ha suspendido en todo aquello que más preocupa a los gallegos. Está echando sus últimas cartas en una política de confrontación con el Gobierno de España en la que evidencia su incapacidad. Feijóo ha tenido unos gobiernos muy débiles en ideas, en proyectos y en el perfil de los conselleiros de los que se ha rodeado.

¿Cómo explica entonces sus tres mayorías absolutas?

El PSOE tenía que hacer un planteamiento de revitalización y de fortalecimiento, y lo hemos hecho, por eso en las tres últimas citas electorales hemos ganado al Partido Popular.

¿En qué consistiría la política industrial de una Xunta gobernada por Gonzalo Caballero?

Es un problema tener un presidente que no entiende nada de política económica, que no tiene ningún compromiso con las cuestiones económicas del país.

¿Por qué lo dice?

Su concepción de la política económica ha sido la de hacer mala política hacendística, recortar gastos e intentar cuadrar las cuentas públicas, pero multiplicando por tres la deuda. La mayor política industrial que presentó fue vinculada a Pemex, y lo que queda es el incumplimiento de los 20 buques que se iban a construir en Galicia, sus fotos con un directivo acusado de corrupción y hoy prófugo de la justicia mexicana, y Barreras en preconcurso de acreedores. La irresponsabilidad ha sido tan grande que, cuando Alcoa anunció el cierre de la planta de A Coruña, llegó a decir que no habría ningún inversor y que el Gobierno de España mentía. Y fue el Ministerio de Industria, con el que trabajé muy intensamente, el que consiguió garantizar el empleo por un mínimo de dos años.

Yo defiendo a los gallegos al defender el aumento del gasto social de Sánchez e inversiones como el Ave y las fragatas

Fue, en todo caso, una acción del Gobierno central.

El PP gobernó con Rajoy en España siete años y no puso a funcionar el estatuto para las empresas de consumo electrointensivo, no planificó lo que podía ocurrir años después. El PSOE llegó al Gobierno hace un año y se encontró con todos los suspensos de Rajoy y Montoro, en los que Feijóo fue cómplice. Estamos trabajando intensamente en buscar soluciones a los problemas industriales de Galicia. En el primer momento en que exista un gobierno en plenitud de funciones habrá un estatuto para las empresas de consumo electrointensivo, que es algo necesario para Alcoa, y en las próximas semanas va a llevar al máximo posible, al entorno de los 200 millones, el pago para CO2.

¿Pero qué cree que podría hacer la Xunta en los casos de Alcoa y Endesa, por ejemplo?

La Xunta tiene todas las competencias en materia industrial, determinadas por el Estatuto. Competencias de planificación y de promoción económica, por ejemplo a través del nefasto Igape, que ni siquiera gasta lo que presupuesta; de diseñar políticas de innovación y digitalización y llevarlas al tejido industrial; de buscar inversores y de darles condiciones para establecerse; de formar a desempleados... Cuando no hay nada de esto y la única política es confrontar con el Gobierno, el presidente de la Xunta deja de estar a la altura de las responsabilidades para las que fue elegido. Tras once años hemos perdido peso industrial, han dejado de estar ancladas en Galicia algunas de las principales empresas del país, como Caramelo, Alfajeme, Pescanova incluso, en otro ámbito las cajas de ahorro, el Pastor, el Popular... ¿Qué ha hecho Feijóo? No asume ningún tipo de respuesta ni proyecto reindustrializador de Galicia.

Habla de confrontar. A usted lo acusan de lo contrario, de haber sido obediente con el efímero Gobierno de Pedro Sánchez. En cuestiones como la financiación autonómica, líderes socialistas de otras regiones fueron más combativos.

No es un Gobierno efímero y lo vamos a ver el 10-N. Los gallegos sabemos que a Galicia nos va bien con un gobierno del PSOE y por eso le dieron al PP el mayor tortazo electoral de la historia gallega. El Gobierno socialista subió las pensiones, los salarios públicos, el salario mínimo interprofesional, las becas, las ayudas para la lucha contra la violencia de género..., y por eso más de un millón de gallegos han visto cómo sus ingresos mensuales aumentaban. Esto no ha ocurrido con el PP. Yo defiendo los intereses de los gallegos porque defiendo todo lo anterior. Si Feijóo defendiese a los gallegos se hubiese opuesto a los recortes del PP. Además, el Gobierno socialista mantuvo inversiones históricas, como el Ave, y aprobó la segunda mayor inversión que se haya hecho para Galicia en todo el siglo XX: la construcción de cinco fragatas en Ferrol por 4.300 millones de euros. Es un gasto que el PP no realizaba por complicidades de su ministro con ciertas empresas. Feijóo se ha convertido en un líder que representa el cinismo y la farsa. Jamás defendió a Galicia.

El PSOE llegó al Gobierno de España hace un año y se encontró con todos los suspensos de Rajoy, y Feijóo de cómplice

Pero con el proyecto de Presupuestos de Sánchez, la inversión en Galicia bajaba.

El PP hacía presupuestros falaces, luego no gastaba. Dejaron de ejecutar 2.300 millones en Galicia en los últimos años de Rajoy. Nosotros hicimos unos presupuestos con los proyectos que había, a lo que hay que añadir los 4.300 millones de las fragatas. Es una cantidad ingente de dinero que cualquier comunidad aplaudiría y reconocería. Feijóo, que ahora habla mucho, solo aplaudía y agachaba la cabeza cuando gobernaban Rajoy y Montoro.

ELECCIONES GENERALES

Dentro de ese proyecto de revitalización del partido, el PSOE hizo cambios en las listas electorales, lo que generó malestar en algunos sectores. ¿El problema está superado? ¿Está listo el PSOE lucense para remar todos a una para el 10-N y para las autonómicas de 2020?

Estamos abriendo una etapa con todo el impulso, y la mejor muestra son los resultados que alcanzamos en las generales, las municipales y las europeas. Los intereses colectivos están por encima de cualquier interés individual. Yo he sido militante de mi partido durante más de veinte años sin tener cargo público. Todos entendemos que se trata de remar para frenar a la derecha y para hacer un cambio político de progreso en España y en Galicia.

En Lugo hubo cambios orgánicos e institucionales, en la dirección provincial y en la Diputación. Pasados ya unos meses, ¿qué análisis hace del resultado?

El gobierno de la Diputación está funcionando muy bien, el de la ciudad de Lugo está también avanzando muy satisfactoriamente... Los ciudadanos saben que donde gobernamos los socialistas las cosas van bien. El problema en Lugo lo tiene el PP, que está desnortado, no cumplió los compromisos con esta provincia y esta ciudad. Feijóo sabe que tiene un problema en Lugo. Y mintió a Lugo de forma continua desde que accedió en 2009 con la promesa de que traería el Ave con presupuestos nacionales o de la Xunta.

En abril, factores como el hecho de que el PP afirmara, tres días antes de las elecciones, que metería a Vox en el Gobierno, influyeron en el resultado. Ahora hay otros, como la sentencia del procés y la manera en que Sánchez afrontó la frustrada negociación del gobierno. ¿Cómo cree que afectarán? ¿Se atrevería a apostar que el PSOE volverá a quedar por delante del PP en Galicia?

Si hay un alto nivel de participación, los socialistas lideraremos la mayoría en Galicia. Me preocupa que el PP haya perdido la centralidad y la moderación y se haya entregado a los brazos de una ultraderecha machista y xenófoba. Por eso las elecciones son tan importantes. Casado es un títere de Abascal allí donde le dan los votos para sumar. No nos queremos llevar un susto el 10-N y por eso pedimos una movilización masiva.

¿Por qué los ciudadanos van a confiar en que Sánchez será capaz de formar Gobierno si antes no lo consiguió?

Si hay una participación alta vamos a obtener un magnífico resultado electoral, los suficientes votos para garantizar un gobierno que desbloquee la situación política. Los que sabemos de la importancia del voto tenemos que decirle a los ciudadanos que por un voto se decide un gobierno y que nadie se puede poner de perfil porque las derechas quieren hacer retroceder este país en los avances sociales y en las libertades y derechos políticos. Y porque el PP supuso un nivel de corrupción inadmisible que aún no ha saneado.

En primera persona
Gonzalo Caballero nació en Ponteareas hace 44 años y mantiene su domicilio en Vigo, a pesar de que el epicentro de su actividad está en Santiago desde que ganó las primarias del PSdeG y, más recientemente, se incorporó al Parlamento gallego.

¿Cuántos kilómetros hace a la semana? ¿Ha calculado alguna vez cuántas vueltas dio a Galicia?
Muchos, lo supe, pero no lo tengo en la cabeza. En las dos últimas semanas, 5.000 kilómetros, creo que nos dijo el conductor.

¿Echa de menos la universidad?
Es mi casa, y la reflexión de la investigación y el contacto con los estudiantes suponía una vida muy satifactoria y muy cómoda. Volveré a la universidad después de la fase política.

¿Cuánto hay de leyenda y cuánto de realidad en la relación que mantiene con su tío Abel, alcalde de Vigo? ¿Cuándo fue la última vez que comieron juntos?
Estuve con él hace tres días y comimos juntos hace tres semanas en la fiesta socialista de la rosa de Pontevedra. En verano comimos los dos solos.

¿Si tuviera más tiempo libre, a qué le gustaría dedicarlo?
A mis niños.

¿Son pequeños?
Sí. Tres y siete años.

Dígame un referente político.
En la esfera internacional, Willy Brandt, y en España, por proximidad y amistad personal con él, Josep Borrell.

¿Y un político de otro partido con el que sintonice?
Las relaciones personales son cordiales con muchos, pero el tiempo que tengo lo dedico a trabajar por Galicia con los ciudadanos.

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