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"El holandés venía como un loco, cogí la escopeta e hice pum, pum"

Los dos acusados del crimen de Santoalla durante la segunda sesión del juicio. BRAIS LORENZO (EFE)
Los dos acusados del crimen de Santoalla durante la segunda sesión del juicio. BRAIS LORENZO (EFE)

 

El agente que dirigió la investigación declara que el lugar en el que estaban el coche y el cadáver era "casi perfecto" para ocultar el asesinato

 

Un agente de la Guardia Civil que ha acudido este martes a declarar en la segunda jornada del juicio por el crimen del holandés de Santoalla, en el municipio de Petín (Ourense), ha asegurado que el principal acusado le dijo que vio bajar al ciudadano holandés en su coche por una pista forestal "como un loco" y cogió la escopeta e hizo "pum, pum", se escondió y afirmó: "Y que me busquen". 

"De vuelta, nos dijo: este holandés quiere meterse con nosotros por los pinos y así tocamos a menos dinero. Luego, aseguró que el holandés venía como un loco y él mismo dijo: cogí la escopeta e hice 'pum, pum', me escondí y que me busquen", ha declarado el agente. 

Estas revelaciones se produjeron cuando dos miembros de la Benemérita, acompañados por el principal acusado, se dirigían a la zona en la que se encontraron el coche y el cadáver del holandés al inicio de la investigación. 

Asimismo, el agente ha apuntado que el acusado principal "razonaba bien las cosas", proporcionaba "datos concretos" y "sabía dónde estaban los huesos del holandés". Además, guiaba a los agentes y "no se dejaba llevar, sabía lo que decía", ha subrayado el miembro del Instituto Armado. 

"No nos planteamos que fuera mentira lo que nos dijo en aquel momento. No tuvo contradicciones en sus declaraciones y, además, afirmó que tenía un socio; cuando le preguntamos por quién era, se calló y no nos lo decía. Hasta él mismo nos dijo: no le contéis esto a nadie, es algo secreto", ha abundado. 

En esta misma línea, uno de los agentes ha declarado que el principal sospechoso los guió a pie hasta un cruce. Aquí, el acusado "dijo que quería dar la vuelta", ha añadido. "En este momento, la investigación da un giro. Nunca antes habíamos pensado que éste tuviera relación, ya que pasaba todo el día con los padres y no lo veíamos capaz de llevar a cabo el plan", ha abundado uno de los agentes. 

Uno de los miembros de la Benemérita ha asegurado que, cuando volvieron a la aldea de Santoalla en octubre de 2014 para que el presunto sospechoso los acompañase hasta el lugar donde se encontraron el coche y el vehículo, éste no quiso salir de casa y su madre alegó que estaba cansado. 

Asimismo, representantes del equipo criminalístico de la Guardia Civil especializado en inspección ocular han intervenido en la segunda sesión del juicio y han declarado que no se ha podido determinar la causa de la muerte del ciudadano holandés en base al análisis de los restos óseos.

ZONA "CASI PERFECTA" PARA OCULTAR EL CRIMEN. El sargento de la Guardia Civil que dirigió la investigación ha asegurado en su declaración de este martes que el lugar en el que estaban el coche y el cadáver del holandés era "casi perfecto" para ocultar el crimen. 

Además, éste ha declarado que el holandés "grababa todo lo que hacía porque estaba obsesionado con que sus vecinos le hicieran daño" e incluso "redactó cartas dirigidas al juez en las que señalaba lo que le ocurría con los vecinos y ponía que, si le pasaba algo, los culpables son sus vecinos". 

Además, ha apuntado que el coche del holandés, que apareció calcinado, sí fue quemado por alguien, por lo que rechaza la opción señalada en la sesión del lunes en la que el hermano del presunto autor del crimen aseguró que el vehículo ardió por el calor que desprendía el mismo. 

Finalmente, ha subrayado la necesidad de haber puesto micrófonos en el coche del hermano del principal sospechoso, ya que "solo con la información telefónica tras haber pinchado los móviles de la familia era imposible tener un indicio definitivo". 

Gracias a ello, la Guardia Civil escuchó la conversación mantenida en el coche entre el principal sospechoso y su hermano cuando se dirigían a testificar en las dependencias de la Benemérita. "Se puede escuchar cómo el hermano le va diciendo y preparando lo que tiene que declarar", ha añadido.

LA MUJER DEL HOLANDÉS. Mientras, la mujer del ciudadano holandés ha reconocido que su marido le aseguró en diciembre de 2009 que le tenía más miedo al principal sospechoso del caso que al hermano de éste. 

La mujer ha apuntado que su marido no quería ver a sus vecinos cuando las relaciones empezaron a tensarse, por lo que "evitaba encontrarlos" y éste le comentó en 2008 que quería irse de la aldea "porque no estaba feliz". 

"Los primeros años, estábamos muy felices. Luego, mi marido empezó a estar menos alegre y siempre preocupado por los problemas con los vecinos", ha declarado la mujer del holandés, del que dice que era un hombre "tranquilo y de carácter alegre", además de "muy social". 

En esta misma línea, la viuda de la víctima ha asegurado que el principal sospechoso "es un niño grande" y ha destacado que "paseaba muchas veces con escopeta por el pueblo" e incluso escuchaba disparos realizados por éste. Asimismo, en relación a las palabras del sospechoso, ha asegurado que su marido "siempre iba despacio" en el coche y era muy buen conductor". 

"Era peligroso lo que hacía, pero no sentía miedo; pensaba que la escopeta no estaba cargada. Mi marido sí tenía miedo por los vecinos, que tenían escopetas", ha declarado la mujer. Además, ha apuntado que su marido recibió un correo electrónico anónimo en el que se le instaba de forma amenazante a cesar sus quejas hacia el alcalde de Petín sobre cuestiones meramente administrativas. 

Con todo, ha asegurado que desde el principio ella creyó que la desaparición de su marido se produjera a raíz de un accidente y nunca ha sospechado del regidor del municipio, con el que el fallecido tenía "problemas administrativos", ha subrayado. 

La viuda del holandés ha asegurado en su declaración que las relaciones con la familia del principal sospechoso se agravaron cuando el matrimonio extranjero empezó a reclamar "varias cosas" y éstos se oponían a que se hicieran. 

Asimismo, ha apuntado que la familia del sospechoso no dejaba al matrimonio formar parte de la mancomunidad porque, según ellos, no vivían legalmente en Santoalla, no tenían ganado y no trabajaban la tierra. 

Finalmente, la mujer ha asegurado que no tiene miedo actualmente en el pueblo, por lo que seguirá viviendo en él. "Es el sitio donde mi marido y yo realizamos nuestro sueño y estoy feliz. Quiero seguir viviendo allí", ha concluido. 

El juicio está señalado hasta el lunes 25 de junio, pero el rechazo de algunas pruebas por parte del Ministerio Fiscal puede acortar el proceso hasta este jueves, según ha reconocido el fiscal al término de la sesión de este martes.

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