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Julio Francisco Piñeiro: "Me preocupé cuando llegué a su bote y vi que apenas se movían"

Julio Francisco Piñeiro. DAVID FREIRE
Julio Francisco Piñeiro. DAVID FREIRE

Este joven, natural de la localidad poiense, no dudó en lanzarse al agua para rescatar a los dos operarios de Náutico cuya embarcación volcó el tornado que se registró en las inmediaciones del muelle. A pesar de las dificultades, el rescate tuvo final feliz

 

Comenzó grabando un vídeo con su teléfono móvil, movido por la curiosidad que le provocó la repentina aparición del fenómeno atmosférico, y acabó nadando lo más rápido que pudo para socorrer a dos personas a las que la manga marina sorprendió mientras revisaban unos amarres en las inmediaciones del muelle de Raxó. Aunque narra los hechos con precisión y tranquilidad, Julio Francisco Piñeiro no esconde la preocupación que experimentó al llegar hasta el bote y comprobar el estado en el que se encontraban los dos trabajadores del Náutico, que tuvieron que ser hospitalizados tras sufrir una hipotermia. Con la ayuda de una socorrista y de un grupo de vecinos, finalmente Richard F. G., de 54 años, y Nuria G. B., de 31, pudieron ser trasladados a tierra firme. La tranquilidad que se vivía en la mañana de ayer en las inmediaciones del puerto y de la playa de Raxó poco tenía que ver con los dramáticos minutos que precedieron a las 19.00 horas del pasado viernes, cuando el tornado nubló el cielo y provocó unas rachas de viento que tumbaron varias embarcaciones e hicieron volar mesas y sillas de varias terrazas. "Era una situación difícil de creer. Durante algún momento me dio la sensación de que estábamos en una película", admite el joven, que se muestra encantado de que las dos personas a las que auxilió se vayan a recuperar. Una de ellas, Nuria, pudo trasladarle personalmente su agradecimiento a través de una llamada telefónica.

¿Dónde se encontraba usted en el momento en el que se produjo el fenómeno meteorológico?
Cuando empezó a llover con fuerza y a soplar el viento estaba en mi casa. Vivo cerca del muelle y noté que las rachas eran más fuertes de lo habitual, así que me asomé a la calle para grabar un vídeo. Fue entonces cuando vi que había dos personas en el agua agarrándose a una embarcación volcada. Me di cuenta enseguida de que eran dos trabajadores del Náutico de Raxó, Richard y Nuria, que son muy conocidos aquí. No me lo pensé dos veces y salí corriendo para tirarme al agua y ayudarles.

¿Cómo fue el rescate?
El bote venía a la deriva desde otra zona de la playa. Yo escuchaba los gritos de auxilio, por lo que me lancé al agua rápidamente. Nadé hasta la embarcación y luego me dirigí al muelle, que estaba cerca, para utilizar una tabla de windsurf para sacar a Richard del agua. Tuvimos suerte, porque también se lanzó al agua una chica que es socorrista y tiene experiencia. Ella se encargó de ayudar a Nuria.

¿En qué estado se encontraban cuando llegó hasta ellos nadando?
Tenían mucho frío y estaban muertos de miedo, algo lógico teniendo en cuenta por lo que tuvieron que pesar. El que peor estaba era Richard. Mantenía la consciencia, pero ni siquiera podía moverse lo suficiente para subirse a la tabla. Las piernas no le respondían. Estaba muy quieto, como paralizado. Le hablé durante todo el tiempo para tratar de calmarlo y, al final, conseguimos sacarlo.

¿Le costó mucho llegar hasta la embarcación?
Bastante. No era mucha distancia, pero el agua estaba muy fría. Me lancé sin pensármelo, no creía que fuese algo arriesgado, pero a los 30 segundos tuve que hacer grandes esfuerzos para poder respirar. Además, en ese momento el viento continuaba soplando y había mucho oleaje. La verdad es que viendo hoy (por ayer) la playa cuesta creer lo que sucedió ayer (por el viernes). Parecía una película.

¿Ha podido hablar con los rescatados?
Sí, por la noche me llamó por teléfono Nuria para darme las gracias. En principio, parece que los dos sufrieron una hipotermia, aunque Richard se quejaba de dolores en el pecho. Espero que se recuperen lo más rápido posible. Son gente que lleva mucho tiempo trabajando en el Náutico y aquí les conoce todo el mundo.

¿Usted no necesitó asistencia médica?
No, aunque es cierto que cuando llegué a casa, después de que finalizase el rescate, todavía estaba agarrotado de lo fría que estaba el agua. Me sorprendió, porque yo apenas estuve 20 minutos nadando. También fue una suerte de que algunos vecinos vieron lo que estaba pasando y vinieron a ayudarnos tanto a la socorrista como a mí. Nos pasaron la tabla de windsurf y colaboraron para sacarlos del agua. Su colaboración fue imprescindible. Precisamente, una de las cosas que me preocupaba cuando me lancé al agua era que no había nadie por allí, algo normal teniendo en cuenta cómo soplaba el viento. De hecho, cuando los sacamos del agua me comentaron que estaban convencidos de que nadie iba a escuchar sus gritos de auxilio.

¿Qué es lo que más le ha impactado de esta experiencia?
Me preocupé mucho cuando llegué hasta el bote y vi que apenas se movían. Parecía que la embarcación se iba a hundir y que ellos no iban a conseguir salir. En cuanto al tornado, la verdad es que fue algo impresionante. De repente llegaron unas nubes negras que provocaron un remolino tremendo. No duró demasiado, pero fue algo espectacular.

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