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El sobre, un elemento atemporal en la comunicación

Desde una carta de amor al recibo de la luz, la declaración de la renta o la propaganda electoral, no hay correspondencia que olvide al más humilde de los integrantes de la familia postal: el sobre. Elaborado tradicionalmente de papel o cartón, ha evolucionado con los tiempos preservando su relevancia a pesar de la fuerte irrupción del correo electrónico o las postales virtuales, adaptando sus funciones a la era del comercio por internet y a la coyuntura actual en la que la preocupación por el medio ambiente va en aumento. Así, cada vez son más habituales los sobres acolchados en su interior, reforzados por dentro con plástico de burbuja para garantizar la preservación de los artículos más delicados adquiridos por vía telemática, pero también ganan presencia en el mercado los que llevan por bandera ser un producto 100% reciclado y reciclable

La oferta es más variada de lo que pudiera pensarse en un principio, tanto en materiales como en dimensiones o colores, y si se visita una tienda de sobres online especializada se observa que existe un amplio abanico de opciones. La elección dependerá del uso que el remitente pretenda darle y, sobre todo, de si su objetivo es comercial, estético o simplemente de embalaje. 

Porque el sobre es lo primero que percibe el receptor al abrir su buzón o al atender al cartero y puede servir en sí mismo para trasladar un mensaje. De hecho, puede ser personalizado para incluir el logotipo de la empresa, un esologan o cualquier frase o imagen destinada a seducir al primer golpe de vista al destinatario. En estos casos, el sobre se convierte en una herramienta más de marketing, especialmente en un país en el que se estima que más del 90% de los ciudadanos que reciben correo postal publicitario lo leen. La mayoría, de hecho, aseguran todavía que prefieren recibir sus comunicaciones en formato papel, antes que en soporte digital.

Más allá de su función comercial, los sobres son también la tarjeta de presentación de algunos de los momentos más extraordinarios de la vida de una persona. La opción predilecta de los nostálgicos que añoran el romanticismo de las cartas tradicionales. Se utilizan para repartir invitaciones de boda, bautizo o comunión, felicitaciones de cumpleaños o declaraciones de amor, pero también para hacer llegar un regalo. Por eso existen sobres forrrados, de lujo, metalizados, vintage, con forma de corazón... algunos sustituyen el tradicional cierre —ya sea el que requiere humedecer la solapa o el autoadhesivo— por uno de cuerda y arandela para mejorar la presentación e imprimir un toque de elegancia y exclusividad al envío. 

Y todos ellos pueden adquirirse de forma cómoda a través de internet. En una tienda especializada puedes encontrar incluso bolsas de organza como envoltorio especial para las grandes ocasiones. Pero también sobres de papel para CD o DVD y otros artículos de paquetería como cajas estuches de libros. En general, son muy utilizados por particulares y empresas para enviar este tipo de artículos, porque se trata de un embalaje práctico a la vez que fiable, que garantiza que estos productos llegan a su destinatario en perfecto estado. Y ese el fin último del sobre, además de garantizar la discreción de lo que oculta. 

El sobre, un elemento atemporal en la comunicación