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P.R.

Renueva tu casa cambiando las puertas

A diferencia de la ventana, la puerta es un elemento casi permanente en la arquitectura de todas las culturas. A día de hoy, sigue siendo un elemento imprescindible en todas las casas. Y no sólo hablamos de las puertas de entrada, hablamos también de las puertas interiores.

Al pensar en la utilidad que tienen las puertas en el interior de las viviendas, nos queda clara que su uso puede ser funcional, por ejemplo, para evitar que humo y olores de la cocina puedan escamparse por toda la casa, a la vez que, en determinadas estancias como el WC o las habitaciones, sirven para proporcionar intimidad.

Una tercera utilidad

Dejamos para el final, por ser el tema de este artículo, la tercera función de las puertas de interior es la decorativa, puesto que pueden instalarse de diferentes estilos y el conjunto de marco, puerta y maneta puede tener muchísimo valor estético, que va mucho más allá de su valor funcional. Una puerta aporta interés a una pared lisa, dar calidez a una habitación, dar una imagen vanguardista o dar un aspecto rústico, según sea el estilo decorativo que buscamos.

En decoración, las puertas tienen un valor de elemento noble, dado que lo usual es que estén hechas de madera; pero también se busca armonizarlas con el resto de elementos de una casa, como el suelo o el color de las paredes.

Cambiar las puertas de interior de una casa no suele ser una reforma muy costosa, dependiendo del material del que esté fabricada; y requiere muy poca o ninguna obra. Además, al comprar puertas de interior nuevas podemos cambiar totalmente la estética de nuestro hogar.

Puertas para cada estancia

Si has decido cambiar las puertas de tu vivienda, es necesario que tengas en cuenta algunos consejos sobre el tipo de puertas recomendables para cada estancia. Por ejemplo, para el salón, la tendencia es instalar puertas correderas de cristal o el tradicional modelo abatible en madera noble o lacada en blanco.

El resto de puertas de paso de la casa deberían acompañar la estética de las del salón. Si has elegido puertas de interior en madera para ese espacio, deberías utilizar el mismo tono, aunque tal vez puedas instalar un modelo más sencillo y unas molduras más simples, pero todo ello en función de si van a ser más o menos visibles por estar en una zona de paso.

En la cocina es recomendable no instalar puertas con vidrio, pues su funcionalidad de dejar pasar la luz puede convertirse en un engorro, porque la condensación que muchas veces provocamos al cocinar hace que se ensucien mucho, afeando y eliminando la función decorativa que estábamos buscando.

Para el baño, una puerta corredera puede ser una buena solución. Este tipo de puertas permiten ganar unos pocos metros cuadrados a la tradicional puerta abatible y el baño suele ser una pieza de la casa que muy a menudo es pequeña. Así, una puerta corredera es ideal, como vemos, para baños muy pequeños.

Evidentemente y por cuestiones de intimidad, no escojas nunca una puerta con cristal para el baño, por bonita que creas que es. Además, en el baño tienes el mismo problema de condensación del que hemos hablado en la cocina, así que ello te va a obligar a estarla limpiando y, si no lo haces, provocará el efecto contrario al decorativo que estamos buscando.

El resto de elementos también son importantes

Es importante que tengas en cuenta el resto de elementos de las puertas de interior, puesto que marcos y herrajes también tienen una función decorativa, además de la función práctica que puede tener la maneta o manilla y las bisagras.

Es importante elegir unos herrajes acordes al diseño de la puerta. En el mercado existe una gran variedad de opciones y precios. Está claro que la más barata es el clásico pomo, del que también existen opciones más modernas, pero debes valorar que es un elemento que se deteriora más rápidamente que una manilla.

Existe una gran variedad de materiales para las manillas, como el acero inoxidable, el latón, zamak o aluminio. Respecto a estos materiales, el zamak es el más barato de todos y su apariencia es parecida al latón; al ser un material maleable, permite obtener manillas de formas complejas. El latón es algo más caro, pero tiene las mismas propiedades.

El acero inoxidable es el material de mayor calidad, durabilidad y resistencia, pero, al igual que el aluminio (que es el más caro) ofrece menos posibilidades de acabados.

Como puedes ver, las opciones son infinitas. La puerta es un elemento que puede ayudar a cambiar totalmente la apariencia de tu casa sin tener que realizar un enorme gasto en una reforma y, además, no requiere tener que hacer obra, con el engorro y las molestias que esto puede provocar.

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