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'Platero y yo' en el Camino de Santiago

La joven holandesa, con su burro con el que hace el Camino de Santiago, en Sarria. PORTO.
La joven holandesa, con su burro con el que hace el Camino de Santiago, en Sarria. PORTO.

Una peregrina holandesa recorre 2.000 kilómetros de la ruta jacobea con su burro

Cerca de 2.000 kilómetros llevan ya recorridos Carmen Coolen, una veinteañera holandesa, y Prado, su burro. Hace más de seis meses partieron de los Países Bajos para completar el Camino de Santiago y su travesía los llevó este jueves a la localidad de Sarria.

Ante el agotamiento y una "depresión" la joven decidió echarse con su fiel "amigo" a la ruta jacobea el pasado 5 de mayo, "día de la libertad" en los Países Bajos. "Contaba con mi propia compañía y tenía mucho trabajo. Estaba agotada y tenía una depresión", cuenta Carmen Coolen, quien estudió Comunicación. Por ello decidió dejarlo todo y partir con su burro, pequeño, peludo y suave como Platero, el famoso pollino de Juan Ramón Jiménez. Recorrer el Camino acompañada de un asno no le permite completar grandes distancias en una jornada ante el caminar tranquilo del animal. Sin embargo, la mascota es "muy enérgica" y, cuando paran a descansar al finalizar el día, Prado quiere continuar, apunta.

La joven decidió echarse con su fiel "amigo" a la ruta jacobea el pasado 5 de mayo, "día de la libertad" en los Países Bajos

Este jueves realizaron una parada en el establecimiento Ecoespazo Vitriol de la Rúa Diego Pazos para recuperar energías. Mientras, el pollino causa expectación entre los que discurren por la vía y algunos viandantes se paran para acariciar al animal, quien no se inmuta ante el interés que despierta. El burro, por su parte, quiere llamar la atención de su dueña para que lo toque y tira por ella para seguir su ruta.

"Le gusta mucho la gente. Es muy inteligente y magnífico y está muy centrado", apunta la holandesa, quien define a Prado como su "guardián".

CUATRO PAÍSES. Carmen Coolen, con una mochila de ocho kilos a cuestas, y su burro, con más del doble de peso, atravesaron desde el 5 de mayo cuatro países (Holanda, Bélgica, Francia y España). Cada día la joven pernocta en una tienda de campaña, en el campo, para que de esta forma pueda estar su animal cerca.

"Quiero aprender para ser alquimista y sobre la vida natural y simple. Quiero ser feliz para disfrutar de la vida"

La peregrina destaca que la ruta jacobea le está sirviendo de aprendizaje interior. "El Camino me equilibra cuerpo, alma y mente. Te enseña mucho", indica Carmen Coolen, quien asegura que su familia y amigos no están sorprendidos por su decisión de recorrer la ruta jacobea durante tantos meses. "Cuando yo soy feliz, ellos son felices", añade la veinteañera, que relata su aventura por el Camino en su propia página web.

DESTINO. Este viernes retomó con su compañero su travesía desde Sarria. Su objetivo no es finalizar en Santiago de Compostela, sino que prevé continuar hasta Fisterra y después hacia el país vecino, Portugal. "Quiero aprender para ser alquimista y sobre la vida natural y simple. Quiero ser feliz para disfrutar de la vida", resume.

Por ahora desconoce si regresará a su país de origen. "Que el universo decida por mí", concluye la joven holandesa, quien continuará su viaje por la vida con su fiel "amigo".

'Platero y yo' en el Camino de Santiago
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