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El cuerpo astuto

En las últimas dos semanas he engordado medio kilo. Un retroceso imperdonable

Rodrigo Cota, durante los entrenamientos de esta semana. DP
Rodrigo Cota, durante los entrenamientos de esta semana. DP

Ya sé lo que ocurre. El cuerpo no es un ser inteligente, como usted. El cuerpo es un ser astuto, disociado de la mente. De hecho, dispone de una enorme capacidad para enfrentarse a la mente y tiene todas las de ganar. El cerebro no forma en realidad parte del cuerpo. Recibe su sangre, le envía señales y tal, pero ni su inteligencia ni su voluntad superior son siempre suficientes para dominar a un cuerpo astuto.

Si hace usted como yo, por ejemplo, que no sé si recuerda cuando le dije hace cosa de dos o tres semanas que había decidido practicar el ayuno para adelgazar, pues le digo ahora que fue un error imperdonable.

Según mi nutricionista, Lucía, la flamante campeona gallega de andar en bici por el monte, ocurre lo siguiente: usted deja de comer y obviamente adelgaza. Ésa fue mi estrategia, firmemente desaconsejada por Lucía. Pero sucede que si usted no come, el cuerpo se enfada y se hace preguntas. "¿Qué sucede, por qué no me alimenta esta señora o señor?". Cuanto menos come usted, más se preocupa su cuerpo. Empieza a tirar de reservas y a deshacerse de la grasa para sobrevivir. De ahí que se adelgace. Digo yo que cuando hay un terremoto y se cae un edificio, si al cabo de dos semanas aparece un superviviente, no será precisamente el tío más delgado del vecindario, sino uno tirando a rollizo que tenía más grasa acumulada que un dromedario. Eso no lo sé con seguridad, pero es de imaginar. Continuamos, que se me va usted por las ramas y así no hay manera.

Bien, quedamos en que usted ha reducido drásticamente la cantidad de alimento que ingiere e incluso ha pasado algún que otro día sin comer, sin cenar o sin hacer ninguna de ambas cosas y consigue usted adelgazar pero su cuerpo está preocupado.De pronto, empieza usted de nuevo a comer. Pues bien, por sana y equilibrada que sea la comida, que en mi caso lo fue, el cuerpo, que es muy astuto, se la queda. ¿Por qué lo hace? Porque ya no se fía. Cada proteína, cada gramo de grasa, cada carbohidrato, todo lo almacena aunque no lo necesite. No sabe cuándo volverá usted a fallarle.

Eso viene, al parecer de cuando nuestros antepasados comían cuando buenamente podían. Ahí aprendió el cuerpo a enfrentarse a la mente. Si el suministro de alimento es constante y suficiente, el cuerpo se conforma; si es excesivo, procesa y elimina lo que puede y el resto lo va metiendo en un trastero. Pero, ay, si no tiene la certeza de que usted lo proveerá de manera regular, utilizará toda su astucia, y tras hacerle adelgazar, él responderá engordando.

WhatsApp Image 2019-02-17 at 17.55.33De ahí vienen los efectos rebote tras ayunos o dietas salvajes. Más o menos es lo que yo concluí de la explicación de mi nutricionista. También es verdad que puede que haya interpretado mal o que directamente me haya inventado la mitad y haya imaginado el resto, pero en todo caso ésa es mi interpretación.

Pues eso me ocurrió a mí, maldita sea mi estampa. Todo lo anterior es para explicar que en las últimas dos semanas he engordado medio kilo. Un retroceso imperdonable. Y eso que my personal trainer me machacó vivo, sin tregua. Ahora me obligó a descargarme la aplicación que me espía. Mide mis pasos y controla mis pulsaciones. Luego nos quejamos de que si Google nos espía, que si esto, que si ya no tenemos intimidad, pero somos los primeros en abrirle las puertas de par en par. Ahora sabe cuánto camino cada día, a qué horas salgo y vuelvo y a dónde voy, y por si acaso hasta lo pone en un mapa.

A pesar del paso atrás, he perdido otro centímetro de cadera y otro de cintura, o más bien del lugar donde debiera estar la cintura si existiera. Ya llevo nueve de cintura y siete de cadera. No todas iban a ser malas noticias, con lo que el fracaso no es absoluto. Ahora creo que para la semana me toca psicólogo, a ver si ayuda a mi mente a vencer a mi cuerpo astuto. Esto finalmente es una cuestión de fortaleza mental, que es algo de lo que yo siempre he carecido.

El caso es que he sido disciplinado y llevo dos semanas siguiendo dietas saludables y conteniendo los excesos, pero me rebotó mi dieta de ayuno. Mea culpa. Eso me pasó por listo, por ir de autodidacta en lugar de seguir las normas. Primera y última vez que me invento una dieta sin tener ni idea.

Hágame caso, señora mía. Siga el camino que indican los maestros, mi pequeña saltamontes. No intente crear uno nuevo. Si hubiera dietas milagrosas o el dejar de alimentarse sirviera para algo, lo sabríamos. Siempre queremos saber más que los que saben, y a veces hasta creemos que lo hemos logrado, pero no, las cosas no funcionan así, para mi desgracia.

En fin. Seguiremos intentándolo, o de lo contrario seré un obeso androide de por vida, y no es para eso para lo que me metí en este jaleo.

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